Extremos a pie natural, interiores a pie cambiado
Seguramente el Manchester City sea el equipo que más domina la frontal del área rival. El que es más capaz de llegar a ella y de hacerlo para disfrutar de una ventaja generada. Su capacidad para avanzar con el balón controlado, de ensanchar y separar al mediocampo del adversario como consecuencia de la amplitud de sus ataques, y de sujetar y empujar a los centrales hacia atrás gracias a la presencia intimidadora de Erling Haaland hacen que para el rival no sirva tanto prepararse para que no ocurra, sino prepararse para cuando ocurra. Para cuando De Bruyne o Bernardo Silva aparezcan en la corona del área en disposición de decantar la jugada. La batalla de los citizens contra el Chelsea, con la que los de Guardiola abrieron su participación en la Premier League, tardó en otorgarles ventaja lo que tardaron los visitantes en allanar el camino hacia la frontal.
Había arrancado el conjunto de Manchester con novedades en su plan de ataque, pues el de Santpedor apostó por intercambiar los perfiles de los extremos y los interiores. Los primeros partirían a pie natural, esto es con Savinho en la izquierda y Doku en la derecha, mientras los segundos lo harían ambos a pie cambiado. Esto significaría que De Bruyne se movería principalmente por el sector izquierdo de la medular, en un rol muy lateralizado de inicio que buscaba una vía de progresión sencilla de activar cuando Cole Palmer saliera a presionar la salida de Gvardiol. Tan pronto como el lateral del City se convertía en central y el extremo del Chelsea tomaba apariencia de segundo delantero, De Bruyne caía al espacio liberado en banda ocupando zonas propias de un carrilero.

Sin embargo, como se apunta, aunque los skyblue progresaran a través del belga, de las apariciones de Bernardo en la base de la jugada y en tres cuartos, o de los movimientos interiores de Lewis desde el lateral, una vez arriba el ataque se topó contra la incomodidad de sus extremos. Ni Savinho ni Doku lograban sacar ventaja de sus respectivos emparejamientos, al tiempo que, jugando a banda natural, sus posibilidades de salir en diagonal o de habilitar la frontal del área con un pase disminuían. No fue hasta que el belga y el brasileño intercambiaron los perfiles cuando la ofensiva del City empezó a ser superior, tanto individualmente por el peligro que llevó el ex del Girona a partir de su duelo con Cucurella, como a nivel colectivo con la cada vez más frecuente activación de sus centrocampistas en la mediapunta. Lo hicieron Bernardo y De Bruyne, pero también Kovacic aprovechándose, como otras tantas veces se ha aprovechado Rodri, de que en este Manchester City incluso el mediocentro tiene la posibilidad de asomarse al balcón del área.
En cuanto a frontales, cabe señalar que en el bando opuesto el Chelsea trató de conquistarla con Enzo Fernández. Maresca alineó al argentino claramente por delate de la pareja de mediocentros formada por Caicedo y Roméo Lavia, en una versión donde probablemente el campeón del mundo no ofrezca su cara más dominante pero desde la cual, además de estar más y mejor cubierto sin balón, le permitía a su equipo sumar calidad y volumen de juego cerca del área rival. Como bien apuntaba el periodista Alexis Guanchez en X, si tanto Pochettino como Scaloni y Maresca han tomado la misma decisión a propósito de Enzo, por algo será.
– Foto: Julian Finney/Getty Images