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Detrás del mediocentro

Detrás del mediocentro

Detrás del mediocentro, los centrales del Barça en este inicio de temporada están sufriendo. De hecho no es nuevo, pues gran parte de la temporada pasada, los problemas en transición defensiva fueron notorios. Es el problema de querer comparar insistentemente al Barça de Vilanova con el de Guardiola y no tener en cuenta los diferentes momentos que forzosamente existieron en un ciclo tan largo como el de Santpedor. Partiendo de que no es algo nuevo, los inicios del proyecto Vilanova sirven para constatar que el equipo sufre demasiado en fase defensiva. Por simplista que sea, sólo hay que ir a la estadística de tarjetas vistas por los centrales para comprobar que el panorama para la zaga no está siendo para nada cómodo. La presencia de dos laterales ofensivos, los problemas a la hora de sacar el balón ante una presión adelantada, el progresivo declive de Xavi y por lo tanto de la defensa con balón…el escenario para los centrales ha cambiado.

Antaño, éstos se veían expuestos a unas situaciones muy determinadas que exigían de ellos, también, unas características concretas. Laterales, mediocentros o «todocampistas» como Touré Yaya fueron pasando con éxito por la demarcación. Eso si, todos encajaban en un mismo patrón: poderosa anticipación, personalidad para asumir su cuota de responsabilidad en la salida y sobretodo, capacidad para correr hacia atrás. No eran centrales -algunos ya lo habían demostrado previamente- pero el equipo no les pedía que lo fueran sino que dieran respuesta a unas situaciones muy determinadas. La situación ha cambiado y ahora el Barça, como el resto de equipo, juega con centrales y los necesita. Quizá menos minutos que la mayoría, pero los necesita, y ahí viene el problema. Sólo tiene a dos, uno es Puyol, y se espera la oportunidad para Marc Bartra. Y reciclar mediocentros ya no es tan fácil…

Detrás del mediocentro, en este caso del rival, es donde el Barça localiza su clave futbolística más importante. No sólo porque esa sea la zona de Messi. O porqué lo sea también de Iniesta o Cesc. Sino porque desde esa situación es de donde nacen la mayor parte de sus ventajas. Tito, en sus inicios en el banquillo, ha buscado y encontrado las maneras de potenciar esa zona y convertirla en la plataforma de lanzamiento del juego culé. Laterales largos y extremos abiertos para formar un esqueleto que sujete abiertos a los rivales, y una base de dos en la que la presencia de Xavi llama a salir a los centrocampistas adversarios para tapar al cerebro del Barça. Exteriores abiertos y Xavi recibiendo más retrasado para generar un espacio enorme a la espalda del mediocampo rival. Eso, si el rival sale a presionar y a tapar la recepción de Xavi. Cuando eso sucede, los extremos abiertos dan profundidad y mantienen sujeta a la defensa rival, y cuando la media sale a presionar la recepción de Xavi, se genera el desierto a su espalda. Recibe Messi, o Iniesta, o Cesc…y el Barça juega. Así le están planteando los partidos al Barça sus adversarios porque la pérdida culé ya no es una quimera.

Pero Unai cambió la hoja de ruta. Su Spartak reculó -mucho- y juntó a mediocampo y defensa en apenas tres metros. No presionó arriba más allá de las aventuras del impetuoso Emenike. El Barça salía cómodo, pero chocaba irremediablemente contra las dos líneas del equipo ruso. Los mediocentros moscovitas estaban más preocupados por lo que pasaba a su espalda que delante de sus ojos, mientras que los centrales no dudaban en salir de la línea si Messi buscaba posiciones entre líneas donde recibir. Nadie amenazaba su espalda con los extremos azulgranas tan abiertos  en banda. La posesión era lenta bordeando la fortaleza diseñada por Emery, y además, la base de dos dificulta la combinación rápida en este tipo de situaciones ya que no respeta la organización en triángulos.

El partido pedía una respuesta de Tito, y la dio. Alexis Sanchez en lugar de Dani Alves para formar en 3-4-3. La presencia de un jugador que fijase y amenazara la espalda de los centrales lo cambió todo. Éstos ya no salían y se generaban los espacios a la espalda de los mediocentros rusos, y además Messi estaba libre para recibir ahí. Desde la entrada del chileno a la remontada culé, no pasaron ni veinte minutos. El partido estaba ahí, detrás del mediocentro.

Comments:2
  • Arbmas 20 septiembre, 2012

    Muy buen analisis, en el caso de los centrales me gustaria preguntarte por Sergi Gomez, lo ves a un nivel superior q Fontás. Al menos potencialmente, tiene velocidad, juego aereo, lo ves con opciones de q juegue antes q Fontás, o para q suba al primer equipo el proximo año.

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  • Pingback: Antes del día D | En un momento dado 29 septiembre, 2012
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