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Diseccionando el clásico (III): La banda izquierda

Diseccionando el clásico (III): La banda izquierda

Conocidos los onces, la principal novedad táctica que presentaba el choque fue la decisión de Vilanova de prescindir de uno de los extremos. Hasta la fecha parecía condición incuestionable formar con dos extremos -en la mayoría de casos abiertos y fijos en banda-, tanto es así que Xavi, Cesc e Iniesta todavía no habían coincidido en un once inicial. Ante el Real Madrid de Mourinho, no obstante, Tito decidió juntar a los tres interiores. Sumó a un centrocampista por detrás del balón para fortalecer la transición defensiva, aumentó la posibilidad de generar líneas de pase que garantizasen la continuidad de la posesión y liberó a Cesc para auxiliar a Messi en su duelo con los centrales blancos. 

La consecuencia más notoria sobre la pizarra de este movimiento, fue la desnudez en ataque de la banda izquierda del Barça. Vilanova planteaba un dibujo asimétrico en el que la proyección de Jordi Alba replicaba la presencia de un extremo más fijo como Pedro en banda derecha. El objetivo, fijar con los dos por fuera y ganar por dentro gracias a la superioridad de un nuevo interior.

José Mourinho, no obstante, movió pieza y mandó a Arbeloa al carril central -liberado por la ausencia de un extremo izquierdo claro en el esquema culé- . Bien sumándose a los centrales, bien acudiendo prácticamente a posiciones de mediocentro, el lateral internacional fue el recurso de Mou para equilibrar el movimiento de Vilanova. La banda izquierda, pues, se convirtió en un aclarado al emparejamiento Jordi Alba-Di María, que permitía ver al argentino en posiciones de lateral derecho casi con más frecuencia que a Arbeloa. El Madrid trató  de aprovechar la situación para atacar la espalda de Alba con Khedira y Özil, pero por suerte para el Barça, los alemanes se encontraron ahí con las coberturas de un enorme Sergio Busquets que seguramente jugó su mejor partido de la temporada, beneficiándose de que el equipo jugó más junto que cuando lo hace con el cuadrado en la media, gracias a la presencia de ese cuarto centrocampista.

Implicando a Arbeloa en la defensa del carril central, Mourinho respondió al movimiento inicial de Vilanova. Era el turno del de Bellcaire que volvió a tomar la iniciativa moviendo el banquillo. En el próximo artículo, analizaremos cómo.

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