Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Search in posts
Search in pages

Como ser padre a los 40

Como ser padre a los 40

Sabemos que la carrera de los porteros no transcurre igual que la de los jugadores de campo. Para ellos, que pueden usar las manos, la madurez llega más tarde y los pecados de juventud tardan más en curarse. Del mismo modo, el ocaso queda más lejos y pueden ver cumplir años a sus compañeros de vestuario con la tranquilidad de quien sabe que eso no va con él. Sin embargo, llega un momento en el que se rompe el hechizo y la realidad golpea. En el que se descubre el inevitable final. Ya no hay vuelta atrás.

El delantero rival dispara, el guardameta logra rechazar y el cuero queda suelto a un metro de su cuerpo. Antaño, de un salto, se abalanzaría sobre la pelota antes de que los contrarios ni tan siquiera rastreen la trayectoria del balón dividido. Como un gato. Ahora, levantarse cuesta más, el cuerpo es más pesado y la energía escasea. El delantero llega antes al rechace aunque partía de más lejos, y el esférico termina en el fondo de la red. Nadie dice nada, pero todo el mundo lo sabe. Este momento se lo he visto a Kahn, Buffon o Cañizares. El anuncio, la premonición. La antesala del fin. Abbiati vivió este episodio hace mucho, pero ni a él ni al Milan parece importarle demasiado. El Calcio de hoy es así, aunque parezca que se aproxima el cambio.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.