El entrenador del Bayern

El entrenador del Bayern

El entrenador del Bayern empezó la temporada perdiendo la Supercopa. Menudo inicio para un artículo que quiere ser un elogio. Fue la primera toma de contacto con su gran rival en Alemania y casi también con sus nuevos jugadores. El punto de partida. Desde entonces, con alguna que otra dificultad porque la enfermería del club muniqués no ha estado vacía en toda la temporada, Pep Guardiola ha trabajado en su Bayern. El reto no es pequeño. Que el campeón de todo vuelva a ganarlo todo, pero de forma distinta. Si más o menos distinta ya dependerá de la apreciación de cada cual.

Cada vez el equipo es más suyo, pero lo cierto es que a día de hoy todavía no lo tiene donde le gustaría. Por esto, por el recuerdo de esa primera derrota y por la experiencia que da haber participado en unas batallas que hoy ya nos quedan demasiado lejos, el Bayern y su entrenador saltaron cautelosos al Signal Iduna Park. De entrada arriesgó más bien poco. Lahm era el mediocentro porque se trataba de no conceder ninguna pérdida comprometida a las contras de los de Klopp, y el mejor del Bayern asegurando la posesión hoy por hoy es Philipp. Por este motivo Pep no quería que Javi Martínez se acercara a la base; él puede perderla y el sábado estaba prohibido. Así pues, el segundo de los visitantes más próximo a Lahm era Kroos, el otro centrocampista más capacitado para no perderla. El segundo y casi el único, porque Javi Martínez quedaba muy arriba prácticamente como un mediapunta.

Y es que el plan inicial de Guardiola no era atacar por dentro sino hacerlo por fuera. Donde la pérdida siempre es menos peligrosa y queda más lejos del gol en contra. Con Robben y Müller abiertos jugando a pierna natural, y Mandzukic con Javitxu cargando el área. El objetivo principal era minimizar las opciones de que el Dortmund llegara al área de Neuer, porque con la defensa de circunstancias que presentaba su rival, pensaría Guardiola, malo será que no entre alguna. No entró, y con cero a cero se llegó al descanso.

En la reanudación Pep tocó a rebato y entró Götze para formar como falso nueve. Comentábamos en la prévia que es lo que pedía el partido, por la complejidad que exigiría a una defensa de emergencia. El substituido fue Manzukic y empieza a ser habitual en Pep. Dos posibles lecturas: una de índole táctica y la otra de nivel de jugadores. En la primera diríamos que en el ideal que Guardiola proyecta sobre este Bayern, Götze es el falso nueve, que entiende que así se generan más ventajas que con un punta ortodoxo y que si todavía no es el plan base es por una cuestión de tiempo. La segunda, que Pep entiende que el croata es el hombre de menos nivel de los que tiene arriba y que el movimiento busca, simplemente, poner a los mejores. Teniendo en cuenta que parece un hecho que Lewandowski está atado por el Bayern, la primera parte del planteamiento parece creíble. Junto a la entrada de Götze, Guardiola tomó una segunda medida: Lahm pasó a jugar más arriba, como interior, y Javi Mártinez pasó al mediocentro. Pep quería el balón en la frontal.

Aún con 0-0 en el luminoso, el técnico catalán dio entrada a Thiago Alcántara en lugar de Boateng. Guardiola en estado puro. Un clinic de entrenador. Javi Martínez, que había empezado de mediapunta y después pasado a jugar de pivote, ahora cerraba atrás junto a Dante, Lahm regresaba al mediocentro y Thiago tomaba su sitio en el interior. Pasar de jugar por fuera, a juntar por dentro a Lahm, Kroos, Thiago y Götze. Llegó el tanto del ex borusser y con ventaja en el marcador, Pep volvió a mover la pizarra cerrando así su exhibición; su presentación en Alemania. Van Buyten dentro, Rafinha fuera y otro cambio de cara del Bayern. El veterano central belga devolvió a Javi Martínez al mediocentro y Lahm pasó al lateral. Fue el tercer cambio de posición durante el partido tanto para el español como para el alemán. Los visitantes aseguraron la defensa y a la contra cerraron el partido con dos goles más.

El líder sumó tres puntos importantísimos en la Bundesliga, una victoria de prestigio y su técnico conmocionó al campeonato. A la liga no ha llegado un cualquiera. El entrenador del Bayern es Pep Guardiola. A sentarse y a disfrutar.

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Comments:3
  • Adrian 25 noviembre, 2013

    Solo quiero comentar una cosa, cuando se dice «Los visitantes aseguraron la defensa y a la contra cerraron el partido con dos goles más.»

    Se exagera, simple y llanamente, vale que Guardiola dio un clínic de dirección de campo, pero en el tramo que va del 0-1 al 0-2, el Borussia tiene hasta tres ocasiones muy claras (Reus, Mkytharian, y no recuerdo quien es el otro) para poner el empate, precisamente porque el Bayern no consigue frenar las contras y Aubameyang hace mucho daño al espacio. Luego Pep reacciona y pone a Lham sobre el de Gabón y el tema mejora un poco, pero si no se le escapó el partido en ese tramo fue, básicamente, porque ninguna de las ocasiones le cayó a Lewandosky.

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    • Morén 25 noviembre, 2013

      Hola Adrian.

      Lo que comentas es completamente cierto. Tras el gol de Götze, entre el arreón del Borussia y que entonces la media del Bayern la formaban Thiago, Lahm y Kroos, el gol de los locales estuvo muy cerca. Es cuando Pep decidió tapar la fuga e hizo su tercer cambio, el de Van Buyten por Rafinha, que ese sí creo que contribuyó a cerrar la defensa, por pasar Lahm al lateral y por devolver las piernas de Javi Martínez al mediocentro.

      Si te fijas, la frase del artículo que comentas, aparece una vez el central belga ya está en el campo, y como te digo, a mi sí me parece que a partir de ahí el Bayern cierra el partido. De hecho, entre esta tercera substitución y el gol de Robben sólo pasan 6 minutos.

      En todo caso, queda apuntada tu opinión 🙂

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  • Pingback: El Bayern más Pep | En un momento dado 9 diciembre, 2013
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