Los centrocampistas de Guardiola

Los centrocampistas de Guardiola

«Cuando seas entrenador, vas a querer poner a todos los centrocampistas en tu equipo; es la mejor manera para que el equipo juegue bien.»

(Pep Guardiola a Javier Mascherano)

 

Xavi Hernández

 

Xavi Hernández es el centrocampista que define la hasta ahora corta carrera de Guardiola como entrenador. También su evolución. El Pep de ahora es considerablemente distinto al que él mismo imaginó ser cuando empezaba su andadura en el filial del Barça y al que se estrenó en el banquillo del primer equipo. Xavi tiene gran parte de culpa en esto. Xavi y Zlatan Ibrahimovic. Antes de la llegada del sueco, el primer Barça de Guardiola fue bastante más vertical que el que conoceríamos después. Aquel equipo que volcaba el juego sobre su sector derecho, se apoyaba en el triángulo formado por Dani Alves, Xavi y Leo Messi para cruzar el campo y juntarse en tres cuartos. Una vez ahí, el argentino y Andrés Iniesta eran los orígenes del desequilibrio y los que imponían el ritmo. Xavi, inmediatamente después, administraba la ventaja.

Aquella temporada terminó con Messi ejerciendo de falso nueve tanto en el Barnabéu como en la final de Champions ante el United. Los resultados no pudieron ser mejores, pero Guardiola quiso encontrar lo que le daba ahí Leo sin renunciar a su aportación cuando partía de banda. Así llegó Ibrahimovic. Zlatan era el Kluivert que anhelaba Guardiola. Ese nueve que jugando de espaldas sirviese de cara a los interiores, permitiese al equipo juntarse en la frontal y le devolviera las paredes a Messi. El fichaje tenía su contrapartida en la ausencia de profundidad, que cuando se juntó con el definitivo declive de Thierry Henry y los recurrentes problemas musculares de Iniesta en la temporada previa a su Mundial, se tornó en dramática. Sin profundidad arriba el plan en ataque empezó a agrietarse y la calidad de una pérdida que permitiese recuperar presionado, disminuyó.

En el segundo año de Guardiola, al Barça le estaba costando generar tantas oportunidades de gol como en el primero y recuperar en ventaja el balón cuando lo perdía. Iniesta no estaba siempre, Ibrahimovic prácticamente no había llegado y Henry casi se había ido ya. Guardiola miró a Xavi y a Messi, y cambió su historia y la del Barça. Si perderla era un problema, jugaría a no hacerlo, y si arriba se generaba menos, se acertaría más. Xavi a los mandos de lo primero, Messi posibilitando lo segundo. En esos meses de dificultad, en la temporada del fracaso de Ibrahimovic, nació el gran Barça de Guardiola. El eterno. Messi ya no abandonaría el centro ni Xavi el metrónomo y el timón. Sumándose al dúo un Iniesta que ya era leyenda, sobre los tres se levantó la máquina perfecta. El Barça del 75% de posesión como medida defensiva. Un equipo que pudo jugar a controlarlo todo porque tenía a la pieza que nadie podía controlar.

 

Sergio Busquets

 

Cuando militaba en el filial del Barça, muy pocos intuían que Sergio Busquets sería uno de los mediocentros más dominantes del mundo en un futuro. Pero ninguno lo conocía como Guardiola, claro. Ni al jugador ni a la posición. Pep fue y sigue siendo el paradigma del 4 culé: el mediocentro eminentemente creativo que ejerce de director del juego desde el círculo central. En el tiempo que va desde que Guardiola abandonase el Barça como jugador y regresara como técnico, en el club pasaron varias cosas, una de ellas, que el 4 dejó de jugar de mediocentro. Radomir Antic primero y Frank Rijkaard después, consolidaron a Xavi Hernández en el interior derecho, y desde esa misma posición, Luis Aragonés sacó lo mejor del egarense en la Eurocopa de Austria y Suiza. Xavi era interior. Un interior peculiar, eso sí, porque también era 4. Así había sido formado, al calor -y a veces al frió- de la comparación con Guardiola.

El juego de Xavi, pues, tiende a los orígenes. A la base, al círculo central. Ahí Touré, mediocentro del equipo por aquel entonces, tenía algunos problemas que aumentaron cuando Xavi asumió todo el control. Es aquí cuando Busquets se convirtió en el socio perfecto del cerebro culé. Un interior que había sido 4 se juntaba con un mediocentro que había sido interior. El juego de Xavi quería ocupar su antigua demarcación, y a Sergio no le importaba dársela. La convivencia posicional de ambos resultó perfecta, y la velocidad para ver y ejecutar de Busi, permitían que su rol no fuera sólo el de potenciar al 6. Muy pocos mediocentros habrían podido seguir el ritmo de la circulación que marcaban Xavi, Iniesta y Messi, pero Sergio se sumó al triángulo sin esfuerzo aparente.

Gracias a este cuarteto, la defensa, la mayor parte del tiempo se ejercía con balón. Pero cuando no lo tenían, Sergio era pieza capital. Pocos o ninguno leyendo la defensa en campo contrario como el de Badía. Las instrucciones eran simples pero no por ello fáciles de aplicar, y Busquets se alió con el primoroso ataque posicional de aquel Barça para disimular las lagunas defensivas de sus compañeros de línea.

 

Touré Yaya

 

El suyo fue uno de esos fichajes que parece que el Barça de ahora ya no se plantea hacer. Incorporado de un Mónaco más modesto que el actual, y con experiencia en las ligas belga, griega y ucraniana, Touré llegó al Barça de Rijkaard para reforzar una posición, la de mediocentro, que con Edmilson y Motta no había estado del todo bien cubierta la temporada posterior a la final de Champions en París. Touré tenía cualidades para actuar de pivote -como las tiene para ocupar cualquier demarcación sobre el campo- pero no era esa su posición natural. Su fútbol estaba más arriba, más liberado. Poco importaba eso en el Barça de Rijkaard y Ronaldinho, pero en el de Guardiola, Xavi y Messi, podía llevar alguna complicación más.

Aún así, la primera temporada de Guardiola como entrenador del primer equipo, la posición fue para el marfileño. En ese Barça más vertical en el que pesaba más Iniesta que Xavi, y en el que la pérdida estaba permitida, el físico de Touré tenía un enorme valor. Cuando Messi pasó al centro y Xavi asumió el control, el plan cambió y la presencia de Yaya en el pivote empezó a incomodar. La idea dejó de ser recuperar el balón y pasó a ser no perderlo. Xavi se hacía grande y Busquets era mucho mejor socio que el marfileño para él. Más que una cuestión de seguirle el ritmo a la circulación o de mantener la posesión, el problema de Touré fue la lectura del peculiar comportamiento de su interior jefe. Xavi quería la base y a Yaya le costaba dársela. No había sido formado como mediocentro ni en el juego de posición, y su posicionamiento resultaba demasiado fijo para el cerebro culé. Sergio Busquets se hizo con su puesto, y Touré se fue a la Premier a convertirse en el mejor centrocampista de la competición.

 

Andrés Iniesta

 

No sólo de control vive Guardiola, y Andrés Iniesta es la prueba de ello. El de Fuentealbilla no es el jugador más regular del mundo en cuanto a presencia, y aún así fue el ojito derecho de Pep. Su importancia en su Barça estuvo en el cambio de ritmo y el desborde. Desde la posición de interior izquierdo fue un jugador indefendible para el rival, y más teniendo en cuenta que un poco por delante esperaba Leo Messi. Origen de ventajas el primer año, y con un rol más puntual a partir del segundo, su capacidad para filtrarse entre rivales permitía al equipo llegar fácil a tres cuartos y subirle una velocidad a la jugada. En un equipo con tantas amenazas arriba, tener un jugador capaz de eliminar a su par sin esfuerzo, suponía un factor de desequilibrio constante.

Guardiola potenció ese efecto. Con un lateral más defensivo en el sector de Andrés, al extremo le tocaba abrirse para generar el aclarado. Henry o Villa, dos hombres que viven mejor en el área que en la cal, tuvieron que sacrificarse para crearle el escenario perfecto a Iniesta. Fijo por fuera, el extremo anclaba al lateral derecho rival en la orilla, y posibilitaba por dentro un uno contra uno del manchego con su par que el interior azulgrana superaba en un porcentaje de acierto muy alto. Sintomático que cuando las defensas rivales empezaron a obligar al Barça a acercar a Villa al área, Guardiola intercambiara la posición del Guaje con la de Pedro, para que el asturiano pisara zona de castigo en la banda que ocupaba Dani Alves, mientras el canario se abría en la izquierda trabajando para Andrés.

La de interior no fue la única posición que ocupó Iniesta a las órdenes de Guardiola. No fueron pocas las ocasiones en que con Keita, Gudjohnsen o Cesc en el once, el manchego formó como falso extremo izquierdo. Aunque nunca terminó por asentarse la idea, ya fuera con Iniesta o con otro jugador, esta es una variante en la que Guardiola ha insistido de forma recurrente. Desde el minuto uno como entrenador del Barça, solicitando la incorporación de Alexander Hleb, o con la posterior incorporación de Ibrahim Afellay, las apariciones de Thiago, las citadas pruebas con Iniesta o, en la actualidad, con Mario Götze, a Pep le seduce sumar un cuarto centrocampista desde la demarcación de extremo para poder ganar control.

 

Leo Messi

Es la gran decisión de Guardiola. Seguramente la más decisiva de la historia del fútbol. Lo puso en práctica por primera vez en el Molinón, en la jornada 3 de la temporada 2008/09, pero su puesta de largo llegó en el Bernabéu varios meses después. Ante el Madrid de Juande Ramos que venía recortando distancias a un líder que en tan sólo un mes, lograría un histórico triplete. Messi, que a lo largo de la temporada había destrozado la Liga desde la banda derecha, pasaba a ocupar una posición central que finalmente convenimos a designar como falso nueve. El hasta entonces delantero centro, Eto’o, se trasladaba a la banda para, como Thierry Henry, amenazar con el fuera-dentro la espalda de los centrales.

Jugando entre líneas, Messi no era una responsabilidad clara ni de unos ni de otros. Ni se juntaba a los centrales ni a los mediocentros. Si los primeros salían a anticiparse, las dos gacelas de las bandas les ocupaban la retaguardia, y si eran los primeros los que daban cinco pasos hacia atrás, el rival estaba regalando el control a la pareja Xavi-Iniesta. En esa 2008/09 la propuesta no tuvo respuesta. Ni por el Madrid, con Diarra, Gago, Metzelder y Cannavaro, ni por el Manchester United en la Final de Roma, con Ferdinand, Vidic, Carrick y Anderson. A la siguiente temporada, no obstante, Leo volvió al costado. Fue el verano del fichaje de Ibrahimovic. Pero los problemas llegaron, el plan colectivo empezó a fallar y a Pep le tocó apostar por su arma más devastadora. El técnico se centró en construir el escenario perfecto para el Messi más letal. Le devolvió al centro y fijó a dos hombres por fuera para que le estiraran la lona. El Barça ganó la Liga y se quedó a un gol de una segunda final europea. Leo ya no abandonaría el centro.

La 2010-11, la mejor en cuanto a juego de la historia del club, se concibió ya desde el inicio con Messi en ese papel de falso nueve. Llegó Villa pero para jugar en banda, y salió Zlatan. La temporada del 5-0, de la tercera Liga y de otra Champions en Wembley, fue la de la revelación del mejor jugador de la historia. Nadie como él recibiendo a espaldas del mediocentro  y nadie con semejante amenaza en el regate. Giraba contrarios, los juntaba en torno a él y luego soltaba al compañero libre. Su equipo avanzaba, tiranizaba en campo rival, atacaba junto y defendía junto también. Messi se erigió en el mejor delantero, centrocampista y defensa del mundo. Todo en un único jugador, y en una sola posición que los rivales tardarían varias temporadas en descifrar.

 

Mario Götze

 

La gran X por despejar en el Bayern de Guardiola. El gran talento de la plantilla, el fichaje estrella en Alemania y uno de los grandes apoyos que tendrá el técnico de Santpedor para mutar el juego del actual campeón de Europa y acercarlo a su idea. Hasta ahora su demarcación final no está definida. Lo hemos visto en banda derecha, sobretodo tras la lesión de Arjen Robben, en algo que podría recordar a los pasajes de Andrés Iniesta como falso extremo izquierdo en el Barça de Pep. Sucede que con Andrés aquello fue sólo algo esporádico, que lo mejor de Götze está por dentro y que el Bayern no tiene a ese Messi que justifique darle al mediapunta un rol menos agradecido.

Precisamente el falso nueve de Leo Messi es uno de los posibles destinos de Götze. Porque el ex del Dortmund es mediapunta y en el 4-3-3 de Guardiola esa posición no existe como tal. Pero Messi son 50 goles por temporada y Mario sí o sí, se va a quedar lejos de esas cifras. Además se da por hecha la llegada de Lewandowsky en verano, así que si bien el Munich puede terminar esta temporada sin un nueve definido, no parece que ese sea el planteamiento a largo plazo. Además, Götze en la media suma la capacidad de desequilibrio de la que tanto partido sacó Pep en Barcelona con Andrés Iniesta, y que ya en Alemania ha buscado en el alemán y en un extremo como Shaqiri desplazado al interior.

Como decimos, Mario es mediapunta, y lo lógico sería pensar que, siendo potencialmente su mejor futbolista, Guardiola tratará de darle el contexto ideal para mostrar su mejor versión. ¿Cómo se saca lo mejor de un mediapunta en un esquema que no tiene uno? Jugando con el propio dibujo. Y en eso Pep es un maestro. Falsos nueves, falsos extremos, centrales que son mediocentros, mediocentros que son centrales, 4-3-3 que pasan a ser 3-4-3 y vuelven al 4-3-3 en el mismo partido y con las mismas piezas… Por eso es de esperar que Guardiola le deje a Götze ser mediapunta, y que si eso implica perder a un interior, a éste lo encuentre en otro sitio. Difícil no pensar aquí en la cantidad de minutos invertidos en Lahm como centrocampista.

 

Philipp Lahm

 

Seguramente el nombre propio de la primera temporada de Guardiola en Munich. Por lo afín que es a la idea del técnico, por lo sorprendente de su reconversión, por lo estimulante de la propuesta y por los resultados. En pretemporada pareció un hecho más o menos circunstancial, de los que suelen ocurrir en fechas veraniegas atendiendo a la puesta a punto física de cada jugador y a la necesidad de cuadrar varios onces distintos en plantillas que, por lo general, todavía no están cerradas. Al Bayern, además, todavía le faltaban Thiago y Götze, por lo que todos esperábamos ver a Lahm de vuelta al lateral en el primer partido oficial de los alemanes. No fue así, y transcurrida ya media temporada, Philipp es un fijo en la medular.

La cuestión está en adivinar si se trata de una ubicación definitiva o temporal. A favor de lo primero está el gusto de Guardiola por juntar en su centro del campo a jugadores que no pierdan el balón. De todos los disponibles en Baviera, Lahm es el más capaz. El resto de medios, con Schweinsteiger a la cabeza, responden a un fútbol más vertical, más típicamente germano. Mientras se produce el cambio y la asimilación de los nuevos conceptos, pues, el hasta ahora lateral es la opción más fiable que tiene Guardiola para que su equipo mueva el balón en la sala de máquinas como él quiere. Nos permite ver cosas tan interesantes como el intercambio Lahm-central cuando el rival saca de puerta y toca disputar un balón aéreo. No obstante suceden un par de cosas. La primera, que pese a todo Lahm sigue siendo mejor lateral que centrocampista, por mucho que, por lo expuesto, hasta la fecha le haya resultado más útil al equipo en línea de medios. La segunda cuestión es que, contando ya con Schweinsteiger, Toni Kroos o Javi Martínez entre otros, el Bayern incorporó este verano a Thiago Alcántara y a Götze. Se entiende, pues, que ambos fueron peticiones del nuevo entrenador. Es en este punto que nos planteamos la reubicación de Lahm en la medular como algo temporal mientras el plan general sigue tomando forma. Ya hemos mencionado la singularidad del caso Götze y lo bien que encajaría en él un lateral con capacidad para sumarse al centro del campo.

No sería la primera vez que Guardiola ahondara en ello. En su afán por sumar efectivos a su línea de medios, a lo largo de su carrera como técnico, ha echado mano tanto de delanteros como de defensas. Lo hemos visto con Iniesta y esa posición de falso extremo izquierdo en el Barça, y también con Dani Alves. Sobretodo en su primer año como culé, antes de que le encargaran ocupar en exclusiva el carril diestro del equipo, el lateral brasileño era un habitual generando superioridad numérica en la zona ancha. Era el Barça que crecía y avanzaba a partir del triángulo Alves-Xavi-Messi, en el que era habitual confundir al ex-sevillista con un interior más. Ahora en el Bayern lo estamos viendo con David Alaba, un lateral que lo permite todo. Juego interior o exterior, de centrocampista o de extremo… Cuando los alemanes salen en lavolpiana, esto es, retrasando al mediocentro e incrustándolo entre los centrales, Toni Kroos es quien pasa a ocupar la base y Alaba quien se acerca a la posición de interior.

 

Bastian Schweinsteiger

 

Es el rostro de la transición. Emblema del antiguo Bayern, parece que puede tener problemas para encajar en el que imagina Guardiola. Ciertamente, su fútbol no es el del catalán. Pep es el juego de posición y el alemán es vuelo, abandonar la posición para llegar arriba. Un mediocentro que no es tal -nunca lo fue- y que no pretende disimularlo. Así ha sido un referente en la demarcación los últimos años. Un mediocentro tan singular como efectivo. El Bayern de Heynckes formaba con dos hombres en la base, Bastian y Javi Martínez, ambos en la posición del mediocentro aunque ninguno de los dos se comportaba como tal. Su juego era el de un interior… pero desde una demarcación distinta. Las incursiones al área o las caídas a banda estaban al orden del día.

Guardiola, sin embargo, anhela un pivote mucho más posicional. Cuanto menos salga del circulo central, mejor. Que sea el centro, la línea de pase segura. En el juego con balón que persigue Pep, el pase atrás resulta fundamental para alargar los ataques, para que estos no se precipiten y se fuercen a terminar, y ahí, tener siempre la posibilidad de devolvérsela al mediocentro, resulta muy valioso. La operación con Schweinsteiger no parece sencilla, y el vaivén de lesiones de Bastian no nos permite intuir la solución final. Hemos visto al jugador asumir un comportamiento más posicional con el que su futbol pierde mucha naturalidad y fluidez. También al de Santpedor probarlo como interior. Pero interiores tiene muchos y buenos, y de mediocentros el mejor que tiene es Bastian. De los muchos frentes abiertos que tiene el técnico para este 2014, el del mediocentro es uno de los que más interrogantes plantea.

 

Toni Kroos

 

Si alguna vez hemos comentado que el Tata Martino es mejor técnico para los delanteros que para los centrocampistas, no hay ninguna duda de que los favoritos de Guardiola están en la medular. Y si no lo están los acerca. Kroos, jugador muy importante en el Bayern sin mediocentro de Heynckes, a las órdenes de Guardiola ha explotado. Se ha convertido en un futbolista absolutamente dominante, en uno de los (pongan aquí el número que quieran) mejores centrocampistas del mundo.

Por lo general interior izquierdo, al técnico catalán le sirve para intervenir sobre cualquiera de las alturas de la línea de medios. Asimila bien la base, y tras Lahm es el mejor del equipo jugando «a no perderla».  Guardiola se la entrega bien de inicio, jugando muy cerca del mediocentro, prácticamente en paralelo a este con el jugador que completa el triángulo por delante, bien vaciándole el círculo central. No descubriremos ahora el gusto de Pep por salir con el mediocentro entre centrales. Además, en Alemania se ha encontrado con los laterales perfectos para el mecanismo, dos centrales que encajan bien en ese rol abierto a banda, y a un equipo que con Heynckes y Schweinsteiger ya lo ponía en práctica. Cuando el cuadro de Baviera opta por salir así, pues, y el mediocentro pasa a ser central, Kroos tiene vía libre para ponerse a los mandos. Si es partiendo desde la izquierda, mejor, porque no hay nada que Alaba no pueda compensar. Además, Toni llega arriba. Menos que otros alemanes, pero más que la mayoría. Si las riendas de la base las lleva el mediocentro o si en el otro interior juega un futbolista como Thiago, el papel de llegador no se le hace extraño al ex del Leverkusen.

Es un papel que uno podría imaginarse lejano al ideario de Guardiola, pero que si se echa la vista atrás encontrará varios exponentes a las ordenes del catalán. Seguramente el más significativo sea Seydou Keita, herramienta defensiva cuando tocaba sumar físico a la medular del mejor Barça, además sumaba en ataque tanto con el pase como desde la amenaza. Las llegadas del malí resultaban un recurso más para empujar la línea de medios del oponente hacia atrás, para aplastarla contra la defensa y conceder espacio a los hombres más creativos del equipo azulgrana. Además, llegando al área, era un problema más para los centrales, que con un dos contra dos ya no podían acudir a la ayuda en banda sin pagar peaje. Entonces se posibilitaba el uno contra uno de Iniesta, hoy el de Ribery, Götze o Robben. Más allá de Keita, encontraríamos otros ejemplos con la camiseta del Barça como Gudjohnsen o Cesc, mientras que en Alemania, Pep ya lo ha intentado un par de veces con Thomas Müller.

Javi Martínez

 

Otra pieza que está por ver cómo encaja con Guardiola. Uno de los mejores futbolistas de Europa el curso pasado, en este Bayern en construcción todavía no tiene un lugar definido. Javi Martínez es centrocampista, pocas dudas hasta ahí, pero entre ser centrocampista y ser centrocampista en un equipo entrenado por Guardiola, hay diferencias. Que se lo digan a Mascherano que llegó a Barcelona como uno de los absolutos referentes en su posición y terminó resguardándose en la defensa de una velocidad y agilidad en la circulación a la que el argentino no podía sumarse.El caso de Javitxu guarda ciertas similitudes. Su supuesto inconveniente para hacerse un hueco en la medular del Bayern es ese. Ni la asegura como Lahm, ni la mueve como Thiago. Teniendo en cuenta esto, viendo los antecedentes con Marcelo Bielsa y recordando el caso de Mascherano, era fácil imaginarse que Guardiola querría a Javi atrás, como central.

Hasta la fecha, sin embargo, apenas le hemos visto como zaguero. Sí en mediocampo, bien como mediocentro o como interior. En el primer caso, como colchón de seguridad en un equipo que hasta hace bien poco concedía demasiado a la transición ofensiva de cualquier rival. En el segundo, para presionar arriba y llegar al área. Javi Martínez, en mediocampo, es el contacto con una realidad que nos dice que el Bayern todavía no es invencible, que está en camino y que mientras lo recorre comete errores. Para no pagarlos caro, las piernas del Navarro son lo que fueron las de Touré. El marfileño dejó su sitio a Busquets cuando el Barça dejó de perderla; veremos si el Bayern llega a eso, y en qué lugar queda entonces el ex del Athletic.

 

Thiago Alcántara

 

De todos los centrocampistas de Guardiola, es el único que ha estado con él tanto en Barcelona como en Múnich. Resulta curioso si tenemos en cuenta que el hispano-brasileño está lejos de ser el medio perfecto para el fútbol que persigue el de Santpedor. Seguramente sea justo por eso. Además de ser un apoyo grande en el vestuario, Thiago es también un reto. Pep ha querido seguir trabajándolo, luchando con y contra él. Thiago llegó a la Masía ya con 14 años, y en su paso por la escuela del Barça, el juego de posición hizo poca mella en él. Su forma de sentir el fútbol es otra. Quiere el balón siempre y en cualquier zona del campo y si para conseguirlo tiene que pervertir la rigidez posicional importada por el Barça desde Holanda, no le duelen prendas. El pase fácil tampoco es su obsesión, ama el gesto técnico hasta rozar el manierismo, y el riesgo aunque no rente. El menos es más no va con Thiago.

Su manera de entender su juego, en Barcelona encajaba regular, pero el talento del jugador es innegable y su aparente potencial también. ¿Cómo renunciar a eso tan rápido? Guardiola no lo hizo y quiso cambiar al jugador, educarle. Lo acercó a la base y lo alejó de la mediapunta. Poniéndolo donde le era más difícil jugar, el técnico quería cambiar sus hábitos. Que retuviera menos, que arriesgara cuando tocaba, que no se relamiera en la comodidad de una técnica privilegiada y una agudísima visión. Involucrarlo en el juego y no sólo en las jugadas. Que conociera unas zonas y posiciones que si bien no serían la suyas, tendrán que convivir con él. Formarían parte del mismo mecanismo.

Lo cierto es que mientras coincidieron en Barcelona Thiago y Guardiola, el plan para reeducar al jugador no funcionó. Es el mismo. Con su fútbol, sus cosas buenas y sus cosas malas. Sigue casando igual de regular con el juego de posición, pero Guardiola se lo ha llevado a Múnich. O no se ha dado por vencido o tiene un plan para él. O confía en retomar la lección y sentirlo dentro del campo tan cerca como fuera, o definitivamente ha optado por que Thiago sea Thiago, que no es poco. Esta ambigüedad y las posibilidades que ofrece el jugador, hacen que hoy podamos imaginarlo en casi todos los roles que hemos abordado en este texto. Como mediocentro ya ha jugado, interior de un 4-3-3 es lo que es, o mediapunta. Incluso ha sido falso extremo en una banda, y en el peor de los casos, siempre será una amenaza de cara al gol. Este 2014 nos debe permitir descubrir quién se acerca a quién. Si el técnico al jugador o viceversa. O si siguen igual de lejos. Pep lo volverá a intentar.

 

Comments:8
  • Santiago Fernandez 2 enero, 2014

    Magnífico artículo.
    ¿Podrías recomendar algunos partidos del Barcelona o del Bayern en los que se hayan manifestado de manera especialmente explícita estos roles y modelos de juego?
    Muchas gracias.

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    • Morén 2 enero, 2014

      Hola Santiago, te respondo de memoria sobre los centrocampistas de su etapa en el Barça. Más tarde, repasando notas, lo completo con los del Bayern.

      XAVI HERNÁNDEZ: Barça-Madrid de la temporada 2010-11 (el 5-0) y Madrid-Barça de Champions. también de la 2010-11.

      SERGIO BUSQUETS: También el Barça-Madrid del 5-0 y el Arsenal-Barça de la 2009-10.

      TOURÉ YAYA: Sevilla-Barça y Barça-Bayern Múnich de la 2008-09.

      ANDRÉS INIESTA: Madrid-Barça y Barça-Bayern Múnich de la 2008-09 por un lado, y Barça-Arsenal de la 2010-11 por el otro.

      LEO MESSI: Madrid-Barça de la 2008-09, Barça-Madrid de la 2010-11, Espanyol-Barça de la 2010-11, y las dos finales de Champions contra el United. Además el Barça-Arsenal de la 2009-10 para ver como Guardiola se encomendó a él en un momento de importantes problemas de juego.

      THIAGO ALCÁNTARA: Sporting-Barça, Barça-Atlético y Barça-Santos, los tres de la 2011-12. Uno de interior, otro de mediocentro y el tercero de falso extremo.

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      • Morén 2 enero, 2014

        Completo con la parte del Bayern:

        MARIO GÖTZE: Como interior su debut ante el Núremberg o el Werder Bremen-Bayern, como falso nueve el segundo tiempo ante el Dortmund, y como falso extremo alguno de los partidos más recientes, ya con Robben lesionado.

        PHILIPP LAHM: La Supercopa de Europa, el Bayern-City o el Dortmund-Bayern en el que jugó en la media y también de lateral.

        BASTIAN SCHWEINSTEIGER: Para ver al mejor Bastian lo mejor es irse a otras temporadas. La pasada, mismamente, firma grandes actuaciones en la eliminatorias de Champions. En la actual, un buen indicativo sobre los posibles problemas de encaje con Pep, puede ser el debut liguero de Guardiola ante el Borussia Mönchengladbach.

        TONI KROOS: Ante el Dortmund, el City o el Werder Bremen.

        JAVI MARTÍNEZ: El Dortmund-Bayern y el segundo tiempo de la Supercopa de Europa.

        TIAGO ALCÁNTARA: Como mediocentro el Werder Bremen-Bayern, como interior el segundo tiempo ante el Dortmund y como mediapunta la final del Mundial de clubs.

      • Santiago Fernandez 5 enero, 2014

        Muchísimas gracias, Morén. Una delicia el artículo, y muy interesante contrastar sus ideas en el vídeo.

  • Alejandropc1987 2 enero, 2014

    Quiero felicitarte por tan colosal y magnífico artículo;¡una delicia para leer! Desde hace ya unos meses sigo el blog y te confieso que no acabo de sorprenderme con la calidad de los contenidos que se presentan.

    Entrando en materia, quisiera resaltar algunos puntos:

    1. Jamás intuí que el situar a Villa en la derecha tuviera que ver con la necesidad conjunta de liberar espacio Leo, sin cargar de piernas la «zona Iniesta». Pero ahora que lo comentas parece muy lógico. Siempre atribuí la decisión a la inquietud de Guardiola, a la mayor profunidad que conseguía por allí David y a la posibilidad de armar el remate en carrera.

    2. Apuntas que el FCB perdió profundidad en el segundo ejercicio de Pep, mas yo no señalaría como factor exclusivo el cambio de Zlatan por Eto’o. El sueco durante los primeros seis o siete meses en Barcelona busco desmarques de ruptura constantemente, sin apenas oler balón. Creo que el declive de Henry y la ubicación central de Messi fueron variables igualmente determinantes.

    3. No me parece que la calidad de la pérdida haya disminuido de la 2008-2009 a la 2009-2010; todo lo contrario a mi juicio. El equipo jugaba más junto y los cerrojazos del tipo Stamford Bridge se hacían más frecuentes, habilitando la agrupación en 3/4 y facilitando el comportamiento tras pérdida. En todo caso lo repasaré en estos días.

    Saludos y, de nuevo, ¡enhorabuena!

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    • Morén 2 enero, 2014

      Gracias por la felicitación y por enriquecer el artículo con tu comentario, Alejandro.

      El cambio de banda de Villa, según yo lo veo, vino cuando los rivales empezaron a mandar la línea defensiva arriba sin miedo de lo que les pasara a la espalda. La posición de falso 9 de Leo, fue letal mientras los centrales no supieron si salir o quedarse. Ahí Messi recibía entre líneas y desencadenaba todo. La alternativa más común era que los centrocampistas contrarios retrocedieran para juntarse a su defensa, y con eso la ventaja pasaba a los interiores del Barça que ahora tenían más espacios. Pero Mourinho, en ese cuádruple enfrentamiento de la 2010-11, mandó a la defensa salir siempre. Un mecanismo que seguramente tenga en el cometido atribuido a Pepe el resumen perfecto. No era el centro del campo el que se juntaba la defensa, sino ésta la que subía hasta la medular. Ahí el Barça necesitó a un 9 más verdadero para presentar un señuelo a los centrales. Fíjate que ese verano el Barça ficha a Alexis y ante Mourinho, Pep lo pone de 9. Alguien que se peleara entre Ramos y Pepe y los mantuviera sujetos. Para esto había que renunciar a un extremo, y con la presencia de Alves y la necesidad de abrirle espacios a Iniesta por la izquierda, era más fácil hacerlo desde la derecha.

      Sobre la calidad de la pérdida de la temporada 09-10, yo diferenciaría tres fases. Una primera en la que, como dices, el Barça fluye mejor; una segunda en que los rivales detectan el problema de profundidad del equipo y empiezan a defenderle muy arriba y aquí sí, a mi parecer, el Barça con balón no se crea el escenario indicado para la recuperación; y una tercera que es cuando Guardiola aplica las soluciones: Xavi más cerca de la base junto a Busquets para asegurar la posesión, dos jugadores abiertos a la banda (Pedro en la derecha y Keita/Iniesta/Maxwell/Henry en la izquierda para encontrar la profundidad estirando con el fuera-fuera, y la presencia de Messi en el centro (hasta ahora seguía en banda).

      Reply
  • Alejandropc1987 2 enero, 2014

    Morén

    Sobre la necesidad en clave Alexis de sujetar centrales y liberar espacio a Leo, coincidimos plenamente. Yo nunca he creído que Pep fichara al chileno para darle la bola cortita y al pie, posibilitando el 1×1 y explotando un regate inexistente en espacios reducidos. Para mí Guardiola le pide con la firme intención de estirar la lona y de ganar agresividad en los movimientos. Si a eso le sumas el cambio del dibujo táctico, con Andrés en el extremo y Cesc como vértice del rombo, entrando de atrás, resulta una aparente intención de verticalizar un poco más el juego del equipo. Lo que me queda por duda es qué tanto fue una situación premeditada o qué tanto influyó la baja de David, de aportación discreta hasta entonces y claramente relegado por Alexis.

    El único pero a mi juicio es que Alves, lateral sublime, pagó los platos rotos de los matices de Guardiola. Es sabido que el brasileño disfruta asociándose en corto y ganando la línea de fondo sin balón. Y sin extremo que fijara para luego arrastrar hacia puerta, pues ni lo uno ni lo otro.

    Sobre lo de la tercera fase de la 2009-2010 que comentas recuerdo, hasta la caída de Ibra del XI, a Pedro como el sustituto de Henry y jugando en la izquierda. Además, no recuerdo que la dinámica variara cuando se introdujo a Bojan. En serio partió desde la derecha antes de la llegada de Villa? Incluso en el Bernabeu y sin Zlatan, con Alves en el extremo derecho, el canario, salvo en el segundo gol del partido, se ubicó en el costado izquierdo…

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