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Ganar llorando

Ganar llorando

Este Barça, colectivamente, es muy poquita cosa, ya lo sabemos. También que sus partidos se definen por el planteamiento del rival, las pequeñas ventajas que encuentren los futbolistas en el campo o Martino en la pizarra, y el descomunal talento individual y determinación de un grupo histórico. Anoche el partido empezó con minuto de silencio y Sergio Busquets llorando, por lo que era fácil imaginarse que al primer golpe todo se vendría abajo, sin estructura que sustente nada ni ánimo que lo disimule. Tardó en llegar y fue al filo del descanso, pero hasta entonces al choque le pasaron varias cosas.

Martino, consciente que el de ayer  era un partido difícil de jugar, se lo puso fácil a sus hombres con el esquema más cómodo para que el fútbol azulgrana fluya, el que les exige un menor desgaste mental. Con dos extremos abiertos el campo se ocupa más racionalmente, y con Xavi e Iniesta en los interior, el balón se mueve mejor y a un ritmo más favorable. A cambio, como vimos hace unos días, el equipo se debilita para transitar. El Villarreal, por su parte, le planteó al Barça un 4-4-2 con rombo en mediocampo que buscaba sobrecargar defensivamente el carril central. En ataque, la proyección de los laterales a la despreocupada espalda de Iniesta y Xavi, reclamaría a Alves y Adriano cerca de la cal, permitiendo el dos contra dos de Dos Santos y Perbet con los centrales azulgranas. Tres contra tres si incluimos en la ecuación a Cani y Busquets. La sustitución prematura de Perbet, fue un primer problema para Marcelino, que en el delantero francés iba a encontrar ese receptor del juego directo que tanto castiga a Mascherano y un hombre capaz de amenazar por arriba ante un centro lateral colgado al área de Pinto.

El Barça empezó el partido con Alexis especialmente volcado hacia el centro. Casi como nueve, dejaba el carril libre para las subidas de Alves, pretendiendo, seguramente, dar más libertad a Leo Messi para descolgarse despegándose de la vigilancia de los centrales. Sin embargo, fue en las fases en que el chileno jugó más abierto, que el Barça se encontró más cómodo en el campo. Cierto es que cuando Jokic salía a por Dani Alves se liberaba un espacio a la espalda del lateral en el que Alexis supo encontrar profundidad dirigiendo ahí sus desmarques, pero no dejaba de ser una pequeña ventaja puntual que alteraba poco la dirección del viento que soplaba en el partido. Distinto fue, como decimos, cuando el 9 se acercó a la cal. En banda era él quien fijaba la marca del lateral del Villarreal, con lo que, faltándole a los locales un segundo hombre de banda, cuando el balón llegaba a Alves -que era bastante a menudo- quien tenía que salir a por él era uno de los interiores que Marcelino quería enfocar a la defensa por dentro. Bien Pina, bien Trigueros, según cómo había ejecutado la transición su equipo, se iban fuera con el lateral brasileño permitiendo al Barça limpiar a un rival de la zona clave. La de Busquets, Xavi, Iniesta y Messi. Aún así, no fue suficiente para evitar que el Villarreal se pusiera por delante ante un Barça que, sin Cesc, jugaba sin transición defensiva en mediocampo.

El de Arenys entró en el segundo tiempo, ya con el Barça 0-2 por debajo, en un muy inteligente doble cambio de Martino. Está claro que ante un 4-4-2 con rombo, las ventajas están por fuera y en el cambio de orientación. En el primer tiempo, los culés supieron aprovechar sólo una ala, pero ahora, con la entrada de Tello en el once, pasaron a exprimir las dos. El canterano se situó en la izquierda, donde ni Pedro ni Adriano habían podido darle amplitud al juego, y el canario pasó a la derecha. Menos hábil que Alexis sobre la raya, lo importante era mantener una referencia para Jokic para que Alves siguiera reclamando a un interior. El segundo movimiento fue la entrada de Fàbregas. El 4 ingresó en el terreno de juego en el lugar de Xavi, y ya sabemos lo que eso significa: se renuncia al orden, se abre el partido (con dos goles abajo en el marcador es normal) y se refuerza la transición. Además, con Cesc se suma cuota de gol, llegada y, importantísimo anoche, cambio de orientación. Durante el primer tiempo apenas Alves en alguna ocasión aislada aprovechó la «estrechez» del mediocampo local mandando un pase largo de orilla a orilla para encontrar desguarnecido el perfil contrario. Con Cesc ese gesto se repitió en más ocasiones, en un momento en el que, además, el Barça ya era capaz de habilitar los dos sectores con Tello en la izquierda y Pedro+Alves en la derecha.

Moviendo el balón de lado a lado y encontrando -eso sí- más profundidad que juego por fuera, los culés fueron encerrando al Villarreal sobre su área, insistieron cuando nadie más insistiría y encontraron dos goles por pura voluntad y un tercero por grandeza. El partido empezó con las lágrimas de Busquets y terminó con las de Mascherano. Y aún así, en este estado y atravesando un momento futbolístico paupérrimo, el Barça le remontó un 2-0 al Villarreal en su casa. Pueden y deben ser mejores, pero no se puede ser más grande.

Comments:5
  • saturos 27 abril, 2014

    Muy de acuerdo con el artículo.

    Por cierto, ¿Finalmente se hicieron todos los artículos sobre la planificación de la siguiente temporada?

    Creo que se tenía que comentar algo sobre el lateral u otras opciones y no se si por la sanción FIFA se dejó en stand-by.

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    • Morén 28 abril, 2014

      Sí, la próxima semana aprovecharemos para recuperar los artículos que ya se han publicado y completar la serie con los que faltan.

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  • @luisrodriguezmi 28 abril, 2014

    Genial análisis táctico del partido.

    Los planteamientos en los que se ha visto envuelto el Barcelona en los últimos y decisivos encuentros, con un Dani Alves muy participativo en ataque con constantes centros hacen la necesidad de incorporar un nueve a la plantilla.

    La aportación de Tello, un extremo puro, la eché en falta en los anteriores partidos. Es un jugador rápido y que fija muy bien las marcas.

    A Martino en Newells le gustaba jugar con dos extremos y un nueve participativo en el juego. Creo que él en otras circunstancias hubiese apostado más por extremos puros, ubicando a Cesc en la posición de Xavi o Iniesta. Pero como ha dicho en varias ruedas de prensa, da a entender que el equipo juega más «natural» si está Cesc junto a Xavi, Iniesta y Busquets.

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    • Morén 28 abril, 2014

      -Completamente de acuerdo con lo del 9.

      -Sobre el Newell’s de Martino decir que aunque jugaba con tres hombres arriba, los extremos tendían mucho al centro. En su equipo eran los dos laterales los encargados de abrir el campo

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  • Nacho 29 abril, 2014

    Al Barcelona le espera un duro tramo hasta el final de temporada, tanto en lo anímico como en lo más estrictamente deportivo.

    Creo que lo mejor sería que, aprovechando la lesión de Neymar, volvieran a jugar como lo hicieron en las primeras jornadas con Tito: con Messi como principal baza ofensiva apoyado por dos extremos abiertos y reforzando a Xavi en el centro del campo. De aquí a final de temporada no hay tiempo para diseñar nuevos sistemas de juego y tampoco es el momento de probar siempre y cuando existan posibilidades de ganar la Liga.

    Aprovecho para felicitaros por vuestro trabajo. Me parecéis unos grandes analistas y, personalmente, me servís de inspiración 😉

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