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Azul celeste

Azul celeste

El de Brasil será el Mundial de muchos, pero sobretodo, será el Mundial de Leo Messi. Porque, aunque no sea cierto, prácticamente todos hemos convenido en decir que será su última oportunidad para ganarlo. Tampoco es que lo necesite para permanecer en el Olimpo, pues de los otros cuatro grandes sólo Pelé y Maradona lo tienen, pero precisamente por Diego, se le pide. Por lo que El Pelusa hizo en el Mexico 86 y porque lo hizo con la selección argentina. Leo tiene la Champions 2010-11 que si no está al nivel, poco le falta, pero con la camiseta albiceleste, los Juegos Olímpicos de Pekín son su único gran torneo.

La carrera de Messi, como la de cualquier cosa en Argentina que pueda parecerse a un diez, ha estado marcada hasta hace relativamente poco por la comparación con Maradona. Diego Latorre, Ariel Ortega, Gallardo, Riquelme, Aimar, D’Alessandro, Tévez…y además a Leo le dio por calcar sus dos goles más famosos antes de cumplir la veintena. La mano de Dios la imitó en un derbi barcelonés, y el segundo gol a los ingleses, en una memorable carrera ante el Getafe en Copa del Rey. Ese era un Messi del que todavía no sabíamos qué sería, que ya había decidido partidos de Liga y Champions, que viajaba con la selección y que conocía un Mundial desde dentro. Pero era un Messi en el Barça de Ronaldinho. Su lugar la banda derecha, y su rol bastante más individual que colectivo. El Messi de las jugadas y el regate. Hasta que en 2008 ganara los Juegos Olímpicos y a la vuelta en Barcelona, se encontrara a Pep Guardiola. Ya no estaba Ronaldinho: era el Barça de Messi.

Cada vez más delantero, a su alrededor se levantó el mejor Barça de la historia, y a medida que crecía el equipo crecía el argentino que, como falso nueve, alcanzó un nivel de determinación sin igual en la historia. Curiosamente, esa es la demarcación que, matizada, ocupó Maradona en su paso por Barcelona, con Carrasco y Marcos en las alas, por delante de un mediocampo en el que Schuster ponía la calidad y Víctor Muñoz y Periko Alonso el trabajo. Pese a ello, 10 y 10 son distintos. Más delantero uno, más centrocampista el otro. Leo el mejor regateador que ha habido, Diego el mejor pasador de siempre. El más superior sin espacios, y el que provocó que se perdieran. Messi es el mejor en un deporte que se inventó a causa de Maradona. El último que le pidió a Leo que fuera Maradona, fue el propio Diego Armando. El seleccionador pretendió que hiciera jugar al resto, como si Sudáfrica fuera México y 2010, 1986. No funcionó porque Leo no tiene la visión global que tenía Diego, pero en Messi todo suma. La 2010-11 y la 2011-12 del azulgrana también beben de ese Mundial fallido en el que la selección de Alemania despidió a la albiceleste con una dolorosa goleada. La argentina de ahora llega renovada, con Sabella a los mandos, una idea más o menos asimilada y un Messi que se siente cómodo en ella. Con Zabaleta fijándole la derecha y Agüero e Higuaín ofreciéndole movimientos por delante, ya hace tiempo que el sistema de su selección le trata mejor que el del Barça.

El Mundial le llega a Leo tras una temporada difícil en Barcelona. Las lesiones y un equipo que ha finiquitado su ciclo no han sido la mejor antesala para llegar a Brasil. En todo caso esto es pasado, el presente empieza hoy y el futuro plantea demasiadas incógnitas. Hay pocas dudas de que el Mundial puede ser un punto de inflexión en la carrera de Leo Messi, pero no está tan claro en qué dirección lo hará. Hay dos posibles escenarios: que lo gane o que no. En el primer caso tenemos precedentes de todo tipo. Desde jugadores que despegaron, liberados de una losa que les impedía divertirse en el día a día, a futbolistas que, con todo ganado, perdieron el estímulo de volverlo a intentar. Lo mismo sucede si nos vamos a los ejemplos que perdieron. Los hubo que se revelaron y desde el sentimiento de frustración trataron de reivindicarse hasta colgar las botas, mientras que otros, por el contrario, se sumieron en la decepción de un objetivo personal incumplido para el que no habrá una nueva oportunidad. Quienes estuvieron próximos a Ronaldinho, cuentan que esto es lo que le pasó al brasileño tras el fracaso del Brasil que él encabezaba en Alemania. Era su Mundial. Messi lo vio de cerca.

 

Comments:2
  • Anonim 15 junio, 2014

    No jodas! crees q le pueda pasar lo que a Ronaldinho?? pero si aun le quedara almenos otro mundial (aunque con 31 años) aunque si que me parece claro que este mundial va a marcar la carrera de Messi.

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    • Morén 15 junio, 2014

      Eso no lo sabemos, pero se trata de un peligro que está ahí. No es una competición más para Leo y el ultimo año del jugador lo demuestra. Lo normal es que sea un punto de inflexión.

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