Neymar por el centro y Rakitic en la base

Neymar por el centro y Rakitic en la base

Sólo España llegaba al Mundial con las ideas más claras que Brasil. No será el más espectacular, el más lírico ni el que mejor trate al espectador que lo ve en el estadio o desde casa, pero Luiz Felipe Scolari es un maestro convirtiendo a selecciones en equipos. Los partidos previos a la gran cita lo confirmaron, y la convocatoria final lo reafirmó. El Brasil de Scolari es el de Neymar, y era un equipo que organizado desde un 4-3-3 tenía unos conceptos básicos muy asentados. Cargaba sobre la izquierda, donde se formaba la sociedad Neymar-Marcelo, liberaba el sector derecho para Hulk y salía otorgando un peso inusitado en la creación a sus dos laterales. Ante Croacia, sin embargo, la verdeamarela sorprendió dejando de lado buena parte de estas pautas que han definido sus últimos meses.

En frente, el equipo dirigido por Niko Kovac, como se esperaba, salía con Modric y Rakitic en base de dos. Quien jugaba por delante era el joven del Inter Kovacic, y no tardamos en ver por qué. Cuando se les aprieta él la pierde y el sevillista no. Y Brasil aprieta. Aprieta mucho. La medida de Kovac, pues, era inteligente, ya que entregaba las riendas del primer pase a los dos futbolistas más capaces de limpiarlo. Una vez superado, ataque vertical, a tres carriles, evitando que los brasileños llegaran a las ayudas y obligándolo a retrasar a sus hombres más ofensivos para que, cuando recuperaran, tuvieran que volver a enfrentar dos líneas de cuatro perfectamente organizadas, no demasiado agresivas para no perder su lugar. La propuesta, eso sí, implicaba un riesgo: la espalda de Modric y Rakitic. Ninguno de los dos es mediocentro y el que más lo fue -Rakitic- defiende bastante mejor hacia adelante que guardando la posición. Scolari identificó el agujero y, ya de inicio, situó ahí a su principal arma: Neymar.

A cambio, desmontó buena parte de la estructura de conjunto construida durante este tiempo. Renunció a casi todo en pos de enfocar al crack a ese espacio central entre líneas. Hulk jugó en la izquierda, Oscar en la derecha. El zurdo abría, el diestro cerraba, de modo que Alves quedó sólo en banda. El sistema de Brasil exige a sus laterales como ninguno, tanto que el fallo del azulgrana -que no atraviesa su mejor momento- puede hacer acto de presencia en cualquier momento. Y lo hizo. Por fuera, descubierto, sin ayudas próximas ni cobertura atenta. Olic, a su espalda, inclinó el campo, y en una de estas en que Rakitic filtró entre la presión rival, sacó a Thiago Silva del área y provocó el primer gol. Ofensivamente, la selección croata estaba cimentando su ventaja en la salida y la espalda de Alves, mientras que defensivamente la clave era que el balón no llegaba a ninguno de los hombres de segunda línea de Brasil. Para remediarlo, con marcador en contra, Neymar y Oscar empezaron a pedirla más abajo. Por un lado, el equipo ganaba creatividad interior, y por el otro, Marcelo y sobretodo Alves encontraban las alas libres para poder sumar profundidad al juego. Fueron los minutos de Neymar, y Brasil logró un dominio que daría como resultado el gol del empate.

Con uno a uno el partido volvía a empezar, y Scolari hizo amago de ajustar lo que al principio no encajaba. Durante apenas cinco minutos, cuatro brasileños cambiaron de posición. Ninguno de los cuatro fue Neymar. En las alas, Oscar pasó a la izquierda y Hulk a la derecha, y atrás Thiago Silva y David Luiz intercambiaron perfiles. El físico y despliegue de Hulk y Luiz, en el lado de Alves para proteger al lateral. Sólo fueron cinco minutos por que rápidamente Scolari se percató de que ya no hacía falta. El partido era de Neymar, la ventaja brasileña y Olic, el puñal que había castigado a Alves, acusaba el cansancio. Vimos entonces la otra cara del lateral del Barça, esa que en ataque seguramente ningún compañero de posición pueda igualar.

Tras el descanso Brasil bajó, presionó menos y permitió a Modric jugar más. Las fuerzas se igualaron y, por momentos, los de Kovac recuperaron la iniciativa de que habían disfrutado al principio. Brasil evidenció, otra vez, su falta de creatividad por dentro hasta que el balón no llega a tres cuartos, y aunque Gustavo se situara entre centrales para que Thiago Silva y, sobretodo, David Luiz ganaran protagonismo en esta fase del juego, Scolari tuvo que mover ficha desde el banquillo. Hernanes por Paulinho para darle a la canarinha un foco central sin que Neymar tuviera que bajar a recoger el balón del pie de los mediocentros. Entró en el 64 pero antes de los diez minutos un penalti que rompía el partido ponía por delante en el marcador a la anfitriona. Del gol hasta el final, Croacia tuvo más opciones de las que hubiésemos imaginado, y sorprendió que Brasil no introdujera ningún cambio para revertir un escenario en el que el marcador era más favorable que el juego. Lo que sí hubo fue un tercer gol. Brasil gana y se libera, mientras Croacia, pese a la derrota, confirma que debe ser tomada en cuenta. Hoy mediremos a sus otros dos rivales.

Comments:3
  • Dude 13 junio, 2014

    Sólo pude ver la segunda parte, pero en mi opinión Rakitic la perdió bastante, muy lento para darse la vuelta ante la presión rival. Muy Cesc en este tema, o muy Xavi en esta última etapa. Este tema es crítico en el Barça. Parece evidente que no ocupará ese puesto en el barça.
    Para cuándo análisis de Rakitic, crack?

    Saludos

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    • Morén 13 junio, 2014

      Seguramente esperaremos a que termine el Mundial para analizar los movimientos confirmados del Barça en materia de fichajes.

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  • Dude 15 junio, 2014

    Gracias!

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