Sin percances ni alicientes

Sin percances ni alicientes

Jornada intersemanal contra un rival modesto y a las puertas de los cuartos de Champions y de un doble duelo liguero contra Sevilla y Valencia. No era este el escenario más esperanzador para asistir, ayer en el Camp Nou, a un partido de altos vuelos. Además, Luis Enrique aprovechó la oportunidad para dar un lógico descanso a piezas importantes que van a ser protagonistas próximamente, y sin que el once fuera revolucionario, sí tuvo a varios no habituales como Bartra (pareja de Mascherano en el centro de la zaga), Sergi Roberto, Xavi o Pedro. Por su parte el Almería, en el debut del ex-blaugrana Sergi Barjuan en el banquillo, salió con mucha velocidad arriba, Espinosa como enganche y la idea de defender muy cerca de su propia área si no dentro de ella. Regalando las bandas y limitando la zona de acción de sus zagueros a las paralelas imaginarias que proyectaban las líneas laterales del área grande, el conjunto andaluz propuso a los locales un contexto de ataque eminentemente posicional. En el Barça 2014-15, el que corre, es letal con espacios y no exhibe demasiados comportamientos colectivos reseñables en este tipo de situaciones, las soluciones a la hora de abrir el candado, además del balón parado, nacen del regate de Messi en la derecha, del de Neymar en la izquierda y del pase cruzado del 10 buscando el desmarque al espacio de Jordi Alba o del propio brasileño.

Ayer, con Adriano y Pedro en ese perfil zurdo culé, al equipo le faltaban dos de los caminos principales para acercarse al gol. Y es que la entente entre la bota izquierda de Messi y las entradas bien del lateral brasileño, bien del delantero canario, fue más bien escasa, y el toque de uno no logró acompasarse con el movimiento de los otros o (más bien) viceversa. Tampoco Leo, que viene de unos días con problemas en su pie derecho, tuvo su noche más activa, pero se las arregló para poner en ventaja a su equipo, cómo no, tras una jugada individual. Hasta entonces, el Almería de Sergi, que había sufrido en contra más sensación de peligro que ocasiones de gol reales, apenas salió de su mitad de campo. Lo retrasado de la posición de su defensa, el tosco pie de su portero, lo cerca del balón que partían los jugadores del Barça tras perderlo y el excelente posicionamiento de Sergi Roberto en todo momento, le dejaron sin posibilidad de salida en corto. La actuación del canterano, reseñable otra vez como mediocentro tal y como sucedió en Ipurúa, impidió en este tramo inicial toda recepción de Espinosa a la espalda de la presión de los interiores del Barça, y forzó al Almería a buscar siempre en largo el apoyo de un solitario Thievy, sobre el que Marc Bartra anticipó con decisión mientras Mascherano guardaba su espalda. Tras el 1-0 el apoyo fue ruptura, y el delantero francés regaló, así, más tiempo a los suyos para adelantar líneas y girar al Barça.

Como la segunda mitad empezó con un segundo gol de Luis Suárez también en una acción personal, sirvió de poco más al Barça que para dar sendos descansos a Dani Alves y Rakitic, seguir viendo que, al menos en marcos de esta exigencia, en el mediocentro Sergi Roberto luce con y sin balón, confirmar el potencial del equipo a balón parado y castigar con dos goles más, de la mano de Xavi, Messi, Pedro y compañía, el atrevimiento de un Almería ya vencido. Sin percances que lamentar ni alicientes que agradecer, a la espera de visitar al Sevilla de Unai Emery el sábado.

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