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El Villarreal de Escribá y Trigueros

Villarreal's midfielder Manu Trigueros celebrates a goal during the UEFA Europa League football match Villarreal CF vs FC Steaua Bucharest at El Madrigal stadium in Vila-real on December 8, 2016. / AFP / JOSE JORDAN (Photo credit should read JOSE JORDAN/AFP/Getty Images)

El Villarreal de Escribá y Trigueros

La temporada pasada, bajo la dirección de Marcelino García Toral, el Villarreal fue uno de los equipos que contribuyó a consolidar la hegemónica reputación de la liga española. Lustroso semifinalista de Europa League y cuarto clasificado en el campeonato nacional, el nuevo curso se presentaba optimista, logrando mantener a parte de la base del equipo y sumando a ella varias incorporaciones de calidad. Sin embargo, el repentino adiós del técnico asturiano y el emparejamiento en la fase previa de la Champions con un Mónaco que, sin ir más lejos, dentro de unas semanas debería suponer una dura prueba para el Manchester City de Guardiola, dieron con el submarino amarillo fuera de la competición reina y con unas dudas sobre el proyecto que amenazaron con hacerlo descarrilar. Por suerte para La Liga no ha sido así, en parte gracias al trabajo de quien fuera elección del club para reemplazar a Marcelino, un Fran Escribá que con más suerte en Elche y menos en Getafe acreditaba un estilo parecido al de su antecesor, pero que durante los últimos meses ha avivado una evolución en el juego del Villarreal que ha reformulado al equipo.

Con toda seguridad, la individualidad que mejor resume y personaliza al nuevo Villarreal es Manu Trigueros, centrocampista de lo que llevamos de Liga junto al realista Illarramendi y el sevillista Samir Nasri, que está conduciendo al conjunto amarillo por un camino diferente al del curso anterior y lleno de nuevas posibilidades. El de Marcelino fue un equipo tan pétreo en el aspecto defensivo que terminó convirtiéndose en una de las fortalezas más impenetrables del continente protegiéndose en campo propio. Si un aspecto lo definía era su riguroso orden atrás, un logro que en su caso tenía tanto que ver con la defensa como con la forma de atacar. Los jugadores del Villarreal movían el balón teniendo muy presente dónde y cómo debería encontrarlos la jugada si lo perdían, de modo que su ofensiva combinaba ataques verticales y fulgurantes que no dieran tiempo a remover las piezas, con un comportamiento posicional de sus jugadores muy compartimentado que no los alejara demasiado de la zona que deberían custodiar después. Sólo Roberto Soldado, verso al que se le otorgó mayor grado de libertad para que buscara el apoyo entre líneas, huía con frecuencia de una linealidad a la que sí debían ceñirse su acompañante en punta, los hombres de banda o la pareja de Bruno Soriano en el doble pivote.

De izquierda a derecha, los mapas de Bruno Soriano, Trigueros y Dos Santos contra el Sporting, y el de Castillejo ante el Leganés.

-De izquierda a derecha, los mapas de Bruno Soriano, Manu Trigueros y Jonathan Dos Santos contra el Sporting, y el de Samu Castillejo ante el Leganés.-

Éste último fue el papel que más veces le tocó desempeñar a Trigueros, repartiéndose las titularidades en la demarcación con Tomás Pina en un rol sujetado y prudente en el que rindió pero que lo mantuvo lejos de poder volcar sobre el juego todas sus virtudes. Pero el camino de Fran Escribá es uno diferente al de Marcelino, pues el valenciano ha proyectado un Villarreal que prolonga durante más tiempo la fase ofensiva. Como el del año pasado, pretende atacar rápido y, muchas veces, igualmente al contraataque, pero su trayecto goza de un mayor número de estaciones intermedias que terminan construyendo una red por la que el balón y los futbolistas del Villarreal se mueven velozmente con el arco rival como destino. Gracias a esta voluntad de aflojar la correa y dibujar nuevas líneas de pase entre líneas, lo que otrora era un doble pivote militar e inflexible, hoy le permite y le reclama a Trigueros que acerque sus pies a la corona del área contraria. Ésto, además de beneficiar directamente al toledano y convertirle en el centro neurálgico de la asociación amarilla, ha traído consigo una novedad táctica en banda: la posibilidad de situar a un hombre de más capacidad ofensiva en la derecha. Aunque últimamente la plaza ha vuelto a ser del ex barcelonista Jonathan Dos Santos, durante el curso, como es Trigueros quien en ese sector ha pasado a ocupar el escalón intermedio entre el círculo central y el área, el papel que la temporada pasada representaba el mexicano ha quedado liberado.

-De izquierda a derecha, los regates de Pato, los pases de Roberto Soriano, el mapa de posición de los puntas del Villarreal y el de sus laterales.-

-De izquierda a derecha, los regates de Pato, los pases de Roberto Soriano, el mapa de posición de los puntas del Villarreal y el de sus laterales.-

La oportunidad, en varias ocasiones, la ha aprovechado Escribá para incrementar la capacidad de desequilibrio de su once con la presencia de Samu Castillejo, un aporte hoy más agradecido para el submarino amarillo porque al dilatar sus estadías en campo rival también concede más tiempo para organizar la defensa a su adversario. En este sentido, la principal cuota de desborde en ataque la incorpora Alexandre Pato, que con picos de rendimiento como el que exhibió en El Molinón, viene regando de mucho juego la zona de finalización castellonense. Nadie en la plantilla de Escribá es ni será aquello a lo que Pato aspiró un día, y por eso el talento del brasileño, aunque guardado en un frasco distinto, es el que eventualmente le permite contar con toques en la frontal, movimientos al espacio y regates de los que no muchos equipos tienen. Especialmente productivos están resultando los desmarques cruzados de Alexandre con Roberto Soriano y Nicola Sansone, habilitando la mediapunta para el primero y la espalda del central para el segundo. Por el momento, el ex del Sassuolo resulta el elemento más punzante de un Villarreal menos deslumbrante en defensa que hace un año, pese al buen momento de Sergio Asenjo, que ahora busca sus ventajas en otras zonas del campo. Tan cerca de las botas de Manu Trigueros como le sea posible.

– Foto: Jose Jordan/AFP/Getty Images

Comments:1
  • Luis Glez. 7 enero, 2017

    Excelente artículo Albert, admirado por el juego que está desplegando Trigueros, sin duda a nivel de selección. Una preguntita, ¿cómo crees que la sociedad Trigueros-Pato podría hacer daño al Barça? Si es que puede, que personalmente creo que sí.

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