Messi sin mediocentro

BARCELONA, SPAIN - MARCH 04: Lionel Messi of FC Barcelona looks on during the La Liga match between FC Barcelona and RC Celta de Vigo at Camp Nou stadium on March 4, 2017 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

Messi sin mediocentro

Hubo una época en la que al espacio en tres cuartos de campo contenido entre las líneas de mediocampo y defensa del rival se la conocía como La zona Messi. En ella, Leo, caracterizado de falso nueve, detectaba con precisión de cirujano cada palmo disponible, y habilitaba líneas de pase para que los compañeros que tenía por detrás lo encontraran. Era el futbolista más vigilado del planeta, y La zona Messi la más temida por cualquier rival, pero el argentino aparecía igualmente un y otra vez en su parcela favorita. De un tiempo a esta parte, sin embargo, primero el achique que las defensas contrarias realizaron sobre el espacio habilitado a la espalda de sus centrocampistas, y más recientemente la renuncia del Barça a un mediocampo autosuficiente llevando el balón arriba, han dibujado un Messi más presente delante de los mediocentros rivales que a su espalda. Un Messi más centrocampista, letal en la asistencia, cuyos principales socios han pasado a moverse por delante de él. Durante las últimas semanas, no obstante, de la mano del 1-3-4-3, Luis Enrique parece haber priorizado el retorno de aquel Messi circunscrito a la frontal, construyendo para él caminos alternativos que hagan avanzar la pelota. Que Leo pase de ser lanzador a lanzado. En este sentido, el nuevo papel de Neymar en el equipo, otrora finalizador entrando al espacio y hoy principal nexo de unión entre el mediocampo y la delantera, funciona para el juego de Messi a modo de alza que lo acerca al área.

También Andrés Iniesta, más independizado de la base de la jugada que con defensa de cuatro, alimenta el escalón inmediatamente por debajo del que idealmente ocupa el 10. Que el Barça sea capaz de llevar el esférico a La zona Messi con Leo esperando en ella, es mortal de necesidad ante cualquiera, pues no ha habido jugador más peligroso en las inmediaciones del área, pero precisamente la Juventus es un rival que por configuración y actores puede sufrir más que el resto sus consecuencias. Los de Allegri, a partir de su cambio de dibujo, tienen como particularidad la ausencia de mediocentro. De la pieza encargada de situarse y gestionar, precisamente, La zona Messi. El centro de su medular está compuesto por dos futbolistas, pero ninguno de los dos tiene en ese espacio situado justo por delante de la zaga su hábitat más natural. Tanto Khedira como Pjanic tienden a soltarse. Es de esperar, por ello, que ante el Barcelona se vea por su parte un ejercicio especialmente mentalizado de contención posicional para no abrir la puerta a Messi, sobre todo si con el 1-3-4-3 los de Luis Enrique mantienen la comodidad para llevar el balón a tres cuartos de campo. Además, si el esquema se repite y los culés son capaces de abrir focos de atención a un lado y a otro del ataque, la exigencia para el doble pivote bianconero será doble, pues a la ya de por sí enorme amenaza de Messi en la corona del área, se le uniría la necesidad de prestar ayudas a lo que suceda en el costado, una situación que podría abrir la puerta para Leo a poco que el segundo mediocentro no esté raudo certero en la cobertura.

No es la primera vez que la Juventus afronta duelos de altura con una previsible debilidad en la zona del mediocentro, pues Andrea Pirlo, emblema y argumento de peso con balón, sin él representaba para la Vecchia Signora una flaqueza defensiva a la que atender. Pero sus soluciones de entonces ya no las tiene. La individual, Arturo Vidal, se las verá el miércoles con el Real Madrid enfundado en la casaca del Bayern de Múnich, y la táctica la ha difuminado el esquema. Con la defensa de tres centrales, era habitual ver a uno de ellos corregir sobre la zona del pivote abandonando la última línea, pero con un zaguero menos en el área la libertad para que Chiellini o Bonucci puedan influir en ese espacio se ha reducido ostensiblemente. Cualquier alegría de este tipo que puedan tomarse mañana los centrales, además, tendrá a Luis Suárez en disposición de cobrársela. Es por ello que, pese a lo asentado del 1-4-2-3-1 juventino en este tramo de temporada, a buen seguro que Allegri ha barajado en su cabeza alternativas como el retorno a la zaga de cinco o la incursión en el once de un futbolista más natural en zona de mediocentros como Claudio Marchisio. Bien dando forma a una estructura de tres mediocampistas centrales o vistiendo de un mayor oficio a la pareja de pivotes, el italiano es la principal carta de Allegri con tal de proporcionarle a su equipo un mediocentro para la noche en que Messi reclamará su zona.

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– Foto:  Alex Caparros/Getty Images

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