La torre de control del Liverpool

Roberto Firmino of Liverpool celebrates after scoring his team's third goal during the UEFA Champions League Quarter Final second leg match between Porto and Liverpool at Estadio do Dragao on April 17, 2019 in Porto, Portugal. (Photo by Matthias Hangst/Getty Images)

La torre de control del Liverpool

En más de una ocasión, Jürgen Klopp ha hablado de fútbol ‘ruidoso’ para referirse al estilo que pretende para sus equipos. No son pocos los analistas que han vinculado la prepuesta del alemán con el rock and roll o el heavy metal, y, en general, es inevitable un acercamiento a la figura del actual técnico del Liverpool sin reparar en conceptos como intensidad, velocidad, energía o verticalidad. El red es un conjunto hecho a imagen y semejanza de su director, un vendaval que transcurre posándose sobre dos raíles: la presión y la llegada. Sus futbolistas siempre tienen un motivo para ir hacia delante, ya sea apretando al rival y negándole el espacio a su comodidad, o incorporándose a la acción de ataque desde posiciones más retrasadas. Como una riada. Profundo por fuera, con mucho recorrido en la zona ancha y extremos abonados a la diagonal para terminar la acción en el área, el de Klopp es un equipo muy productivo en las internadas por banda y capaz de acumular a un gran número de efectivos en zona de remate. Curiosamente, y a la vez justamente por ello, el futbolista clave para desencadenar el mecanismo por el cual el cuadro inglés accede con todo su peso en el área, es un delantero centro con inclinación a organizar desde la mediapunta y a relacionarse con el mediocampo. Roberto Firmino es el nueve que se desplaza en dirección contraria al resto de piezas que le rodean y que, de este modo, en la práctica actúa como el descongestionador que facilita los movimientos de sus compañeros.

Con cierto aire, en su fondo, a aquel Patrick Kluivert que jugó en el Camp Nou acompañado de jugadores con el instinto finalizados de Rivaldo, Cocu, Luis Enrique y, algo menos, del portugués Luis Figo, los apoyos del brasileño separándose del plano que dibujan sus compañeros de línea es el interruptor que activa el juego de ataque red. Liberando el centro para que a él acudan Mané, Salah o los interiores, y permitiendo así que se desocupen los carriles para la ascensión de Alexander-Arnold y Robertson. Roberto Firmino es la compuerta. En las fases más reposadas de la ofensiva, la pieza que genera espacios a un equipo que basa su amenaza en ellos, y a la contra perfilando los escenarios que lanzan en ventaja a los velocistas que le custodian. Un reto permanente al central, que como otros falsos nueves que han abrigado las gradas del Camp Nou, siembra la duda en el eje de la zaga contraria. Concretamente, para el Barça, la del brasileño es una amenaza especialmente afilada, tanto porque el mecanismo que desencadena es uno que se aleja, por ritmo y dirección, de las constantes que los de Valverde buscan en los partidos, como por el hecho de que su principal zona de influencia se localiza en un espacio que esta temporada los culés vienen mostrando más desprotegido. Seguramente, no por nada, desde que el Barça selló su clasificación ante el United, el Txingurri ha dado descanso a Sergio Busquets, de inicio, en dos de los tres encuentros de Liga que han disputado los catalanes. Ningún otro titular ha reposado tanto, a excepción hecha de un Sergi Roberto que alterna con Semedo en el lateral.

Y es que, mientras el Barça del curso pasado cimentó buena parte de su seguridad defensiva en el acercamiento de Rakitic al mediocentro, como contrafuerte y escudero del pivote barcelonista, esta temporada, en cambio, el rol del croata se ha matizado a partir de la posición externa de Messi, recibiendo nuevas tareas tanto en ataque como en defensa relacionadas con la orilla y alejadas del centro. La espalda de Busquets, el hombre que empuja la presión del Barça, ha quedado sin colchón. Justamente, esa es la zona que recibirá los movimientos de Roberto Firmino, una situación que habitualmente Valverde viene respondiendo con el adelantamiento de uno de sus centrales liberados, pero que ante el ataque del Liverpool plantea peligros de gran impacto. A un lado y al otro del brasileño, Sadio Mané y Mohamed Salah son dos extremos que más que conquistar la cal, en la medida que el punta les habilita el espacio, tienden a plantar su campamento base entre el central y lateral en cada uno de los perfiles del ataque. Permitiendo la incursión del lateral y emparejándose éstos con sus homólogos en el bando contrario, de este modo, la salida de uno de los centrales sobre la caída del nueve a la mediapunta suele dibujar para el egipcio y el senegalés la apertura de un enorme camino de acceso al área por el que lanzar la diagonal, a la espalda del zaguero que abandona la línea (Mira el esquema abajo). Un despegue letal controlado por Roberto Firmino.

*Muévete sobre la imagen con el deslizador.

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– Foto: Matthias Hangst y Clive Brunskill/Getty Images

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