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Nedved

Con la victoria ante el Atlético todavía fresca en la mente de los madridistas -que difícil para un entrenador preparar los partidos a conciencia cuando entre uno y otro se dispone de poco más de un día para trabajar-, los de Schuster viajan a Turín para enfrentarse a la Juventus y prácticamente sellar el pase a octavos en caso de lograr llevarse los tres puntos hacia la capital. La derrota, en cambio, apretaría mucho la pelea por el primer puesto- importantísimo ya que ofrece la oportunidad de disputar la vuelta de los octavos en casa-, que a la espera de lo que pueda decir el Zenit, el Madrid se disputará con el cuadro de Ranieri. No llegan los equipos en la misma situación ya que mientras los blancos marchan firmes en la Liga cumpliendo, por el momento, con las expectativas creadas al inicio de la temporada, la Juventus está sufriendo más de lo previsible para volver a asentarse en la élite después del Moggigate, y ya está a siete puntos del líder del Calcio, el Inter de José Mourinho. Futbolísticamente, con numerosas bajas como Buffon, Poulsen, Zebina, Andrade o Trezeguet, el fútbol desplegado hasta la fecha por la Vecchia Signora ha sido muy pobre, lo que provoca que la continuidad de Claudio Ranieri esté, cuanto menos, en entredicho. El técnico italiano utiliza un esquema 1-4-4-2 en que prácticamente los dos únicos caminos para llegar al gol son las jugadas a balón parado y el juego directo buscando la referencia del punta y la segunda jugada. Fuera de esto, el desierto. Con un mediocentro formado por Poulsen y Sissoko -el danés será baja ante el Madrid-, sin profundidad por bandas y con apenas Nedved y Del Piero como jugadores capaces de generar juego con el balón a ras de césped, la propuesta del equipo turinés resulta, durante numerosas fases del partido, realmente desoladora.