Sangre, sudor y lagrimas.

Sangre, sudor y lagrimas.

unitedSéptimo lanzamiento de penalties, Van der Sar frente a Anelka, el destino del campeón de Europa encerrado en el duelo entre el portero holandés y el atacante francés. El delantero toma poca carrerilla, pica el balón con pierna derecha, suave, buscando engañar al guardameta, a media altura… Van der Sar adivina la dirección del lanzamiento y detiene el disparo decisivo que da la tercera Champions al United y la segunda a Ferguson, en una temporada para enmarcar culminada con una final que tiñe de rojo la capital rusa. El desenlace nos deja a un United victorioso, exultante de felicidad y saboreando la gloria de llegar a lo más alto, y a un Chelsea cabizbajo, desconsolado y vencido. Hasta llegar a ese punto ambos equipos han ofrecido una gran lección de fútbol en un partido, que si bien no ha sobresalido por un juego brillante, ha enfrentado a 22 guerreros dispuestos a darlo todo por un único objetivo. No ha faltado de nada: goles, ocasiones, balones a la madera, peleas, sangre, expulsiones… todo lo que se le puede pedir al partido que cierra la temporada en lo que a competiciones de clubs se refiere y en el que se decide el mejor equipo del continente.

El partido empezaba con los once titulares previsibles en el lado del Chelsea pero con una novedad en el cuadro de Ferguson como era al entrada de Hargreaves en lugar de Park. Aparentemente, este cambio podía responder al temor del técnico escocés a las llegadas de segunda línea tanto de Lampard como de Ballack, por lo que dando entrada al canadiense, el equipo podía optar por presentar un doble pivote junto a Carrick que minimizase el peligro de un dos contra uno de los dos interiores blues frente al mediocentro del United. Sobre el césped, en cambio, Hargreaves se ha alineado en banda derecha, en un claro 1-4-4-2 que pretendía reforzar el centro del campo a la vez que posibilitaba un emparejamiento de dos contra dos de Tévez y Rooney contra Terry y Carvalho. Esta situación ha obligado al mediocentro blue, Claude Makelele, a retrasar mucho su posición para apoyar a los centrales, lo que ha restado efectivos al centro del campo del Chelsea, ha aumentado las exigencias defensivas de Lampard y Ballack alejándolos del área rival, lugar en que realmente resultan peligrosos, y ha posibilitado que el United se erigiese como el dominador del ritmo de partido. Los de Grant, no obstante, controlaban bastante bien el peligro de los red devils a partir de un 1-4-5-1 en que los extremos pasaban a incrustarse en la línea de medios, y en el que tanto Lampard como Ballack se alternaban para salir a presionar al poseedor del balón, sobretodo cuando éste era Paul Scholes. El problema estaba en que, a causa de la no-presencia de Essien en el centro del campo y con un Makekele obligado a jugar muy retrasado, la recuperación del balón en la media del Chelsea prácticamente no existía, lo que permitía al United progresar hasta posiciones muy avanzadas, punto en el cual el equipo londinense ha acusado sobremanera el desequilibrio en el emparejamiento Essien vs. C.Ronaldo. Durante los primeros 45 minutos, el ghanés se ha visto superado una y otra vez por el habilidoso extremo, quien muy inteligentemente, le atraía fuera de la línea defensiva para abrir un espacio entre él y Carvalho que aprovecharan tanto Tévez como las subidas de Evra que obligaban a un fuerte desgaste defensivo a Joe Cole. En el uno contra uno Cristiano Ronaldo era claramente superior, si ayudaba el extremo, Evra desdoblaba aprovechando la espalda de Essien, si quien ayudaba era Ballack, con Makelele muy cerca de los centrales, el Chelsea quedaba en inferioridad en el centro del campo. Sin duda, un grave error de Grant que a poco que el United hubiera afinado más ante Cech, podría haber sentenciado la final en la primera parte. Es cierto que el recurso de alinear a Essien en el lateral fue una solución que ya utilizó en su día José Mourinho, pero el técnico portugués, cuando esto ocurría, no presentaba dos interiores como Ballack y Lampard, sino que daba entrada a un pulmón como Obi Mikel. Precisamente, de este duelo ha surgido el primer tanto del partido, en un centro de Brown desde la derecha mal defendido por Essien que busca anticiparse siendo el último hombre, lo que aprovecha Ronaldo para despegarse de su marcaje y rematar solo al fondo de la red.

dueloEn ataque las cosas no pintaban mucho mejor para el Chelsea. Drogba estaba muy bien vigilado por Vidic y Ferdinand, los extremos, lejos de abrir el campo para generar espacios en la defensa rival, centraban su posición robando el espacio de las llegadas de los hombres de segunda línea y arrastrando a los laterales del United dentro del área. No obstante, en una de las pocas ocasiones en que uno de los interiores del Chelsea ha podido sumarse al ataque, en un jugada afortunada, Lampard conseguía la igualada con la cual se llegaba al descanso.

Ya en la segunda parte, ante la imposibilidad de imponerse en el duelo con Cristiano Ronaldo, Grant ordenó a Essien que se proyectase más en ataque para desgastar al extremo portugués en defensa. Este cambio de estilo en el lateral, no obstante, ha actuado decisivamente en la disposición del resto de compañeros para que los blues dominasen gran parte de la segunda mitad. Con una posición de Essien más adelantada, el equipo conseguía suplir la posición retrasada de Makekele y lograba situar otro hombre junto a Ballack y Lampard. De este modo, a la vez que el equipo conseguía robar en la media y minimizar el peligro de los atacantes del United, la presencia de otro futbolista en zona de medios permitía tanto a Lampard como a Ballack sumarse con más frecuencia al ataque, incluso de manera simultanea, y mientras que en la primera parte -pese a la excepción del gol- los interiores del Chelsea apenas habían pisado el área de Van der Sar, tras la reanudación, han sido varias las ocasiones que sus llegadas entrando desde segunda línea han llevado peligro a la portería del meta holandés, incluido un palo de Lampard tras un movimiento que lo confirma como el Tim Duncan del fútbol, el rey de los fundamentos.

En este momento, por parte de Ferguson hubiese sido inteligente ordenar un cambio de banda de Ronaldo ya que a la vez que castigaría a un Ashley Cole que ha sido duda hasta el último momento, permitiría al United contar con el recurso de la diagonal Ferdinand-Rooney aprovechando el espacio a la espalda que dejaban las subidas de Essien.

El Chelsea parecía dominar el encuentro, ante lo cual en el minuto 75, Ferguson habla con Rooney y dispone una variación táctica que lleva al equipo a situarse en un 1-4-5-1 con Hargreaves incrustándose en un trivote en el centro del campo y pasando Rooney a banda derecha. Ahora, con esta variación, el técnico del United busca superpoblar la zona central de la medular para contrarrestar el peligro de las llegadas de los interiores del Chelsea situando un doble mediocentro con Carrick y Hargreaves, y dejando a Scholes algo más adelantado. Scholes es precisamente el futbolista más perjudicado por este cambio de sistema, ya que al pasar a Rooney a la banda derecha, la pareja de centrales del Chelsea vuelve a tener superioridad contra Tévez, y Makelele puede volver adelantar su posición. Así, con el francés recuperando su puesto en el centro del campo, Lampard y Ballack pueden adelantar su línea de presión y defender con más intensidad la salida de balón del rival al tener la espalda cubierta por el mediocentro, lo que provoca que Scholes sea incapaz de organizar el juego de ataque, al tener siempre encima a uno de los dos futbolistas. Por este motivo, el siguiente movimiento de Ferguson es el de sustituirle y dar entrada al eterno Ryan Giggs que lejos de irse al costado, ocupa una posición muy dinámica partiendo desde la mediapunta para atraer la marca de Makelele y volver a alejarlo de la medular. El resto de los hombres de ataque siguen situados de la misma manera, pero en el caso de Rooney que juega escorado a banda derecha, busca continuamente la diagonal hacia portería para generar una situación de igualdad numérica frente a los centrales contrarios.

coachEste escenario produce un enorme desgaste en el delantero del United que va, prácticamente, de área a área, realizando la ayuda a Brown en el lateral derecho y pisando zona de remate en fase ofensiva. Para aprovechar esta circunstancia, Grant mueve el banquillo y da entrada a Kalou en lugar de Malouda, con el objetivo de situar en banda izquierda a un jugador descansado, veloz y peligroso en el uno contra uno. De este modo, si Rooney no es estricto en su retorno defensivo se generarán situaciones de uno contra uno de Kalou ante Brown -o incluso de dos contra uno si Ashley Cole se suma al ataque- muy ventajosas para el africano, mientras que si Rooney cumple sus obligaciones defensivas, acabaras fundiendo al jugador y obligando a Ferguson a sustituir a su delantero centro -en el banquillo no había otro nueve- y uno de los hombres importantes en caso de que el partido llegase a los penalties. Ferguson tenía la opción de escorar a Giggs a banda, pero esta solución hubiese significado entregar el centro del campo al Chelsea ya que sin Scholes existía menos capacidad de controlar el juego y los minutos en las piernas de Rooney y Tévez hacían que su presión fuese más suave. Así pues, al escocés no le queda más opción que dar entrada a Nani y quitar al delantero inglés.

Previamente, Grant havia movido por segunda vez su banquillo y había cambiado a Anelka por un agotado Joe Cole. Sobre el papel, el cambio no debería cambiar nada ya que el delantero francés pasaba a jugar en la posición de extremo derecho que ocupaba Cole. No obstante, Anelka no tiene el retorno defensivo del inglés, y si bien con el equipo situado en fase defensiva se muestra disciplinado tanto en la posición como en el trabajo defensivo, su paso de posición ofensiva a defensiva es muy lenta en las transiciones y provoca que, mediante un dos contra uno de Evra y Cristiano Ronaldo contra Essien, el United cree una clara ocasión de gol que saca Terry con la cabeza bajo palos, a tiro de Giggs.

Llega la prórroga y en su primera mitad las alternativas en el juego son constantes. Ambos equipos deciden ir a por el partido y asumir riesgos confiando en el colchón que les dan los segundos 15 minutos. Se suceden las ocasiones, generadas por la calidad individual de los hombres de ataque del United, y en el Chelsea por la superioridad física de Anelka buscando la diagonal a portería, sobre un Evra que lleva 90 minutos sin pausa. En la segunda parte de la prórroga, en cambio, ambos conjuntos amplían sus precauciones, conscientes que el más mínimo error puede decidir cual de los dos equipos se alzará con el cetro europeo. Los Ronaldo, Tévez, Giggs o Nani, bajan hasta su propia área persiguiendo a los hombres del Chelsea. En el equipo blue, por su parte, tanto Lampard como Ballack se sitúan ya prácticamente al lado de Makelele, muy cerca del área para cerrar los pasillos interiores, reducir espacios y dominar el juego aéreo en los balones colgados por los diablos rojos. A falta de cinco minutos para finalizar la prórroga y de decidir el ganador en los lanzamientos de penalties, el arbitro entiende una desconsideración de Drogba a Vidic como una agresión y expulsa al marfileño, con lo que como ya sucediera con la substitución de Rooney, otro especialista desde los once metros no podrá participar en la tanda de panalties. Con un hombre menos, el Chelsea pasa a defenderse con un 1-4-3-1-1 en que Kalou se sitúa por detrás de Anelka que pasa a ejercer de ariete. En ataque, únicamente intervienen tres futbolistas mientras el resto de jugadores mantienen sus posiciones defensivas. Dependiendo del costado por el que se produce el ataque, Ballack o Lampard se juntan con Kalou para realizar el dos por uno en banda, mientras por el centro del ataque, Nicolas Anelka es la única referencia ofensiva. Por otro lado, en defensa Kalou se incrusta en el centro del campo dejando a Anelka solo en punta, para no quedar en inferioridad cuando uno de los interiores acude a banda para apoyar al lateral. De aquí al final únicamente los cambios de Belletti y Anderson por Makelele y Brown, pensando ya en los penalties, donde la suerte, los porteros y la elección de los lanzadores han coronado al Manchester United como el mejor equipo de Europa.

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Comments:2
  • Entusiasta 23 mayo, 2008

    Estoy deacuerdo contigo. Una gtan final y una enorme emoción.

    De lo visto en el partido me preocupa enormemente el nivel físico desplegado y el cariz que empiezan a tener los cotactos físicos en los partidos en que intervienen equipos de la premier, en su liga y en Europa.

    Centrándose en el Chelsea, la retrasnmisión nos indicaba que los jugadores recorrian al rededor de 12 Km. Pero en el camp se veía el tipo de esfuerzo, brutal. Un jugador como J Cole, recorria 50m banda en esprint, retrocedía en zancada alcanzando al lateral, basculaba si era necesario, ayudaba a su lateral en un esprint corto, entraba y luchaba por el balón, nueva diagonal a tope, nueva lucha por el balón al límite y protestaba haciendo aspavientos. Así todos. No hay equipo de la liga española que aguante este ritmo de presión, fuerza y movimiento.

    Otro tema es que con este despliegue físico, casi no hay espacios y si dudas te entran con una fuerza intimidatoria enorme que impide un control efectivo del balón más allá del segundo toque.

    Finalmente te rodean hasta que consiguen el contacto físico y alli empieza un asalto de grecorromana: te sujetan con movimientos precisos dejandote sin inercia, durante el contacto, te golpean com muslos o caderas, ejecutan movimientos de piernas más propios de llaves de lucha para quitarte la vantaja sobre el balón, obtrucciones con el cuerpo, bloqueos con los brazos extendidos manteniendote sujeto con los antebrazos, etc..

    Si a pesar de esto perdían la pelota porque el contrario ponía la punta del pié, realizaban movimientos espasmodicos con el tronco, sacaban los codos o los brazos completos.

    Eso se puede esperar de Makelele en algunas jugadas claves, pero lo observé de casi todos los jugadores a lo largo de todo el partido. Yo no ceo que esa aplicación del reglamento sea admisible, y si lo es, ningún equipo de la liga tiene posibilidad alguna de competir.

    Incluso el Barça del año 2006 necesitaría de cinco minutos de rondo, antes de empezar a hacer jugada para tener alguna posibilidad.

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  • Julian Ross 25 mayo, 2008

    Vaya final, pobre terry, para mi que soy un grán aficionado del Liverpool, y simpatizo con el Chelsea desde la época de Zola, Vialli… y «Chapi» Ferrer, un desastre total, como no podía ser de otra forma.

    De todos modos, los penalties son de infarto, pero es una pena que cada vez mas finales se solucionen por este método, dando alas a los entrenadores defensivos, que parecen preferir jugarselo al cara o cruz de los penalties desde el minuto 20 de la primera parte.

    Saludos desde dedondehasalido.blogspot.com, tienes una gran página, yo estoy «apostando» en mi blog por cuales serán las sorpresas de esta Euro, a ver si dejas un comment

    Si te interesa un intercambio de links dejame un comentario en el blog

    Un abrazo, Julian Ross

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