
Para lograrlo primero deberán hacer frente al equipo que probablemente haya efectuado la aparición más potente en la élite europea desde el Porto de José Mourinho. El Zenit es un equipo tremendamente compensado, con una idea clara de juego, ordenado y seguro en defensa y con hombres de calidad en ataque capaces de resolver cualquier encuentro con una sola acción. Parte de un esquema a medio camino entre un 1-4-3-2-1 y un 1-4-3-3, y es que la mobilidad de sus dos jugadores más talentosos, Arshavin y Danny, hace del conjunto ruso un equipo muy dinámico y dificl de encasillar. Su juego como primera opción siempre mira a las bandas, donde pese a no contar con extremos tradicionales de esos que esperan pegados a la cal y encaran la línea de fondo para buscar el centro, son varios los jugadores que se reparten las funciones de ocupar las bandas. En primer lugar, los laterales tienen un carácter pronunciadamente ofensivo y, ya sea Anyukov como el checo Sirl, a lo largo de partido percuten una y otra vez por el costado. Por la derecha, Anyukov es un lateral que domina los teimpos de llegada, que generalmente busca el balón al espacio y que con el balón en los pies posee una buena selección de la jugada. Sirl, por su parte, es un jugador menos profundo pero de mayor calidad técnica e implicación en la construcción del juego, por lo que más que llegar desde atrás, es un lateral que ocupa la banda.
Si los laterales son los hombres que se sitúan de manera fija abiertos a las bandas, tanto Arshavin como Danny tienen un comportamiento más anárquico con el que buscan generar superioridades en las diferentes zonas del ataque, creando la posibilidad de alternar el juego directo en que el lateral buscaría la cabeza del punta Pogrebnyak, con el juego de combinación con el balón a ras de césped entre los dos mediapuntas. Por el centro, la salida más habitual suele ser mediante Zyryanov y las caidas de Danny, aunque lo más recurrente, a parte de la apertura a banda para los laterales, suele ser la búsqueda del balón largo a Pogrebnyak para construir juego a partir de segunda jugada.
Por este motivo sería un buen partido para que De la Red ocupase una posición algo más retrasada -más cercano a Diarra que a Van der Vaart- para así posibilitar las ayudas interiores a banda. Esto permitiría que Diarra o el canterano pudieran caer al costado mientras el otro permanece en la demarcación de mediocentro, controlando el juego directo y tapando las posibles llegadas de los interiores. De este modo, el mediocentro que acuda en la ayuda podrá vigilar al Danny o Arshavin, permitiendo a Ramos y Marcelo seguir ocupando la banda ante el peligro de los laterales rusos.
Con el balón en poder del equipo rival el equipo ruso no acostumbra a optar por presionar la salida del rival, aunque es habitual que uno de los hombres situados en la línea de cuatro por delante del mediocentro salga sobre el rival que tiene el control del esférico. Defensivamente el Zenit se organiza con un 1-4-1-4-1 -aunque Arshavin suele desentenderse de sus responsabilidades en la contención- en que los mediapuntas pasan a tapar las alas, quedando todos los jugadores a exepción de Pogrebnyak, por detrás del balón, por lo que los contraataques siempre suelen iniciarse con un balón al punta para que éste ejerza de boya y de tiempo a sus compañeros a ocupar sus posiciones ofensivas. El punto más débil y en el que debe centrar sus esfuerzos el Real Madrid es la pareja de centrales formada por Kryjanac y Puygrenier, dos zagueros altos, corpulentos y poderosos por alto, pero con poca cintura y dificultades ante puntas móbiles. Así, será capital que Raúl y Van Nistelrooij busquen el emparejamiento dos contra dos y mantengan un carácter dinámico, con constantes caidas a los costados y escalonando posiciones para obligar a uno de los dos centrales a salir de la cueva. Ante esta situación lo más probable es que Tymoschuk se incruste entre centrales, obligando a los interiores, Zyryanov y Denisov, a mucho desgaste y a mantener una posición centrada.
Para el partido contra el Zenit, también será importante que Schuster sepa aprovechar el habitual bajón físico de los rusos durante la fase final de los partidos producto de la intensidad de su juego, por lo que la entrada de hombres como Robben o Drenthe a partir de minuto 60 del choque pueden resultar claves para el éxito blanco.
