¿En qué creen los que no creen?

¿En qué creen los que no creen?

David_Luiz_Luis_SuarezParecía que sí, que la épica victoria ante Mourinho que vengaba, de paso también, la eliminación del año pasado, había disparado al Paris Saint Germain de Laurent Blanc. Que las importantísimas bajas que contaba para el partido de anoche castigarían el juego pero mantendrían intacto el ánimo, y que de igual a igual se recompondría, con otras armas, y le disputaría el pase al F.C.Barcelona. Era mucho creer, pues las bajas de Ibra, Verratti, Motta y David Luiz no solo arrancaban del once titular a cuatro piezas capitales en el funcionar de los parisinos, sino que dejaban al resto sin líder ni guía. Aceptando ser más pequeños. Más pequeños que un Barça que no gobierna como antes pero que en una noche cualquiera junta en su once a Piqué, Mascherano, Busquets, Iniesta o Messi, antiguos campeones de todo, y a dos compañeros de juego para Leo tan ganadores como Neymar y Luis Suárez. Y eso que faltaba Dani Alves, su compinche favorito.

Luis Enrique afrontó la baja del lateral brasileño de la forma más natural que podía, situando en su lugar a Montoya, el siguiente de la lista, siendo ésta la principal novedad del once junto a la suplencia de Mathieu. Los locales por su parte, una vez confirmado que Motta no llegaría ni a la convocatoria y que, como se vio después, David Luiz tampoco estaba en condiciones, poco margen de maniobra tenían. Marquinhos de inicio formó pareja con Thiago Silva dando entrada en el lateral a Van der Wiel, Rabiot y Cabaye ocuparon en la media el lugar de los ausentes y Cavani, Lavezzi y Pastore se repartieron la delantera. Como era de esperar y sin los futbolistas más capaces del elenco para organizar los ataques desde la posesión, el PSG optó de entrada por ceder el esférico al Barça, juntarse mayormente en su propio campo y aguardar la oportunidad para salir en transición. Se observó entonces que el de Blanc es un equipo bien trabajado, organizado en este caso sin balón a partir de dos líneas de cuatro que en la media tenía al extremo derecho y a Matuidi como hombres más externos, situados en función de los interiores culés. Con el argentino al nivel de Iniesta y el francés al de Rakitic -o Messi cuando el 10 buscaba recibir en la zona del 6-, la idea era conceder las bandas a cambio de impedir la circulación por dentro.

A su favor jugó la poca capacidad que tuvo el Barça para activar a Messi estando el argentino abierto a banda, algo sin lugar a dudas relacionado con la ausencia de Dani Alves. El lateral es el socio perfecto del 10, el hombre con quien mejor conecta y, además, el trampolín para que Rakitic gane altura y se convierta, así, en la pared en que Messi hace rebotar el balón. Sin Dani, ni el croata ni Montoya supieron hacer feliz al crack y cuando Lionel no es feliz en banda, lo habitual es que se mude al centro. En otras ocasiones, durante la mudanza al Barça se le suele perder alguna caja con recuerdos, pero anoche el nuevo hábitat de su mejor futbolista le sentó bien. Situado en la mediapunta, Messi afectó directamente sobre la zona defendida por Yohan Cabaye, y planteó uno de los dos duelos que, decantados a favor de los visitantes, le permitieron superar la propuesta de Blanc. El otro, el Neymar vs. Van der Wiel, fue el que más dinamizó el ataque azulgrana, con el brasileño fino, amplio y jugando rápido el esférico. Además, por su lado Jordi Alba sí pesó, liberado porque la atención defensiva de Lavezzi iba hacia el centro, y le permitió al extremo brasileño varias acciones en superioridad. Con Messi en la mediapunta y Neymar ganándole la partida a su marcador, llegó el primer tanto.

El tanto trajo consigo un cambio en el partido. En realidad fueron tres, y como resulta difícil ordenarlos según su relación causa-efecto, a continuación los expondremos de forma independiente. David Luis sustituyo a Thiago Silva, y sin duda encendió el ánimo de sus compañeros y su afición. Su estado evidentemente no era el óptimo, pero el simpático central de personalidad y carisma va sobrado, y en ausencia de Verratti, Ibra o Motta, fue quien se hizo con la vacante de líder. El segundo cambio fue que el Paris Saint Germain en conjunto buscó con más intención la pelota y el arco de Ter Stegen, y el tercero que su rival retrasó un par de pasos y descontó varios puntos en su reloj de posesión. Ahora sí como consecuencia, al final del primer tiempo el equipo anfitrión llegó con más peligro e inquieto a la zaga culé con Matuidi y Pastore de protagonistas. El argentino, tras un cambio de banda con Lavezzi, en defensa trabajaba cerca de Iniesta en el lado por el que se proyectaba Alba, lo que le permitía, cuando su equipo recuperaba el esférico, disponer de espacio libre por delante para conducir desde atrás y sacar de la cueva al resto. En la otra orilla no había podido, simplemente, porque en la banda derecha de la defensa catalana Montoya apenas subió el carril y no había espalda del lateral en la que recibir. Más sufrió el canterano con Matuidi, que llegando desde atrás y desde el centro le ganó con facilidad la espalda y desajustó junto a Lavezzi sobre el pico del área del Barça.

Al inicio de la segunda mitad y pese a la mejoría en el tramo final de la primera, los dos argentinos volvieron a su demarcación de inicio en lo que pareció un segundo intento de Blanc por hacer valer su plan del comienzo. Un propósito que de forma azarosa quedó rápidamente anulado cuando se lesionó Iniesta y Xavi ingresó al partido. En este caso sí, la entrada del de Terrassa devolvió el control al equipo de Luis Enrique, que ahora encontraba quien proyectara triángulos de asociación para que los azulgranas escondieran el cuero. Con la efigie de David Luiz ya dañada y Xavi traduciendo en argumento todo el metal acumulado estos años, el Paris Saint Germain se fue abriendo progresivamente, desprotegiéndose atrás e invitando a la calidad de los tres delanteros del Barça a cerrar el partido. Messi, Neymar y Suárez pudieron recibir a espaldas del mediocampo y disfrutar de esas transiciones en las que son prácticamente imparables. Esta vez fue el uruguayo, en dos acciones soberbias sobre David Luiz, quien dejó la eliminatoria tiritando con autosuficiencia de crack absoluto

Entraron también Adriano y Mathieu, el brasileño remplazando a Montoya y el francés para situarse junto a Piqué y adelantar la posición de Mascherano. Junto a la carta Xavi, la coincidencia del Jefecito con Busquets en mediocampo parece el otro principal recurso que maneja Luis Enrique para tratar de sellar un partido con rumbo favorable. En esta ocasión resultó más el primero que el segundo, pues los últimos minutos del choque, a partir del gol en propia puerta de Mathieu, descontrolaron ligeramente el juego. La desafortunada acción del central galo, sin embargo, no parece cambiar gran cosa de un partido de vuelta que llegará al Camp Nou muy decantado. El regreso de Ibrahimovic, Verrati o Motta, y la mejoría de David Luiz o Lucas Moura, es donde Blanc puede agarrarse. Al menos para creer, que es donde empieza todo.

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*Eco, U. (1997). ¿En qué creen los que no creen?. Barcelona: Ediciones Temas De Hoy.

Comments:7
  • Alan 16 abril, 2015

    Buen análisis Albert.

    Al final lo de Iniesta queda en un golpe y en pocos días estará bien. Pero qué bien nos vino. Y qué rabia me va a dar si se va Xavi a Qatar.

    Yo ya no se si lo veo bien, o es el efecto de engrandar inconscientemente algo que sabes que va a terminar pronto, pero es que ayer entra y dice «esto es mío» de una forma tan brutal, que sólo queda disfrutarlo.

    Te planteo una pregunta, como crees que hubiese evolucionado todo sin la lesión de Iniesta? Xavi entra en el min 50 y poco, lo ves entrando igualmente, y también por Andrés?

    Saludos! =)

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    • Morén 16 abril, 2015

      Yo creo que sí habría entrado igualmente Xavi y muy probablemente también en el lugar de Iniesta. Aunque más tarde, claro. Ayer Xavi, sobretodo, tuvo un impacto emocional muy importante sobre el choque. Se asoció, creó triángulos para que el equipo pudiera encontrar líneas de pase más fácil, pero por encima de todo destiló grandeza y dominio escénico, justo de lo que ayer adoleció el PSG sin sus líderes. Resultó un «nosotros somos el equipo grande» que a la postre creo que marca lo que fue el partido.

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  • jose 16 abril, 2015

    Siento ser pesado pero al ver a Matuidi rindiendo genial en otro partido top es inevutable pensar lo bien que le vendria al Barcelona.

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    • Morén 16 abril, 2015

      Es buenísimo el francés. ¿No te parece @jose, sin embargo, que a nivel técnico podría quedar un poco justo en según qué contexto?

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  • Pacoelmakinas 16 abril, 2015

    Ayer se vio el centro del campo de la era Guardiola. Busques-Xavi-Iniesta. La primera parte, el triángulo estaba formado por busques – Messi – Iniesta y la segunda un busques- Xavi-Messi.

    4 partidos. 2 armas letales arriba……y Si aguanta ese triángulo no hay rival capaz de destruirlo.

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  • Alan 17 abril, 2015

    Totalmente Albert, una grandeza tremenda. Los minutos de Xavi son de oro.

    Respecto a Matuidi opino lo mismo, sufriría técnicamente, incluso puede que sea menos benévolo que tú en el juicio.

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  • jose 19 abril, 2015

    Con el tema Matuidi parto de la base del no sistema de LE, es un jugador que suele ser interior izquierdo, su gran despliegue fisico es su aval principal, tambien diria que su capacidad para rendir en partidos clave es un plus brutal.

    Como handicap(sergio ramos rules) habria que destacar su falta de calidad, para un sistema asociativo es una remora, pero hablamos del NO sistema de LE.

    En ese perfil podria cubrir la nula capacidad defensiva de Ney y Alba, generalmente cualquier equipo suele cargar por este perfil pues derectan esta debilidad.

    No digo que el Barcelona deba ficharlo, el precio no justificaria su fichaje, solo comento que para esta version (que no me gusta) del Barça seria una buena opcion, despliegeu fisico salvaje, capacidad para subir el balon y rendimiento garantizado contra rivales top

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