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La jugada de Luis Enrique

La jugada de Luis Enrique

El Barça salió a jugar al Santiago Bernabéu como si, de antemano, fuera ganando por 0-3. Esto, que puede sonar a boutade, a frase vacía con la intención de vestir de épica una victoria que atesorará el recuerdo, resultó ser, sin embargo, una clave ineludible a la hora de intentar explicar la goleada. A lo largo de los quince meses que lleva Luis Enrique a los mandos del primer equipo, prácticamente nunca ha temido el intercambio de golpes. A veces, incluso, lo ha potenciado, sabiéndose poseedor de los puños más mortales que amenazan sobre un campo de fútbol, y otras ha dejado la elección en manos de su contrincante. Capaz de desequilibrar atacando en posicional y con el rival reduciendo espacios, o de aniquilar a la contra aprovechando la libertad que dan los espacios a sus mejores futbolistas, el suyo viene siendo un conjunto con voluntad de adaptarse a los diversos escenarios que pueden presentársele más que uno que obligue siempre al mismo. Pero sus tres enfrentamientos contra el Real Madrid han sido una excepción. En el primero, tras una buena racha de resultados a lomos de un ritmo alto de juego, apostó por primera vez por juntar a Busquets, Xavi e Iniesta en la medular barcelonista y trató, con ellos, de asegurarse mayor cuota de balón. Lo mismo hizo en los primeros compases del segundo, entonces sin Xavi pero con un Iniesta al que se hizo protagonista del ritmo con la pretensión de que lo durmiera. Al fin y al cabo, en el ir y venir los blancos posiblemente tengan piezas defensivas que a nivel individual sean superiores, y en ataque también cuentan con delanteros de leyenda.

A ellos, se intuye, quiso potenciar el once que eligió Rafa Benítez para asaltar el liderato. Fueron cuatro, y la organización según la cual los dispuso el técnico madridista parecía hacerlos especialmente peligrosos. Cristiano volvería a la izquierda pero con Karim, su mejor amigo sobre el campo y terror de Mascherano en el área, para que pudiera moverse libre; James, ese robot sin corazón que no perdona un error y es todo determinación caería sobre la banda del normalmente revolucionado Jordi Alba; y finalmente Bale clavaría la amenaza de su imparable conducción por detrás del punta, a la espalda de Sergio Busquets. Para que, ademas, los cuatro recibieran un empujón desde la pizarra, el Madrid planteó la defensa adelantada de la que tanto se habló en la previa. Aquella que situaba frente a frente al mejor atributo mostrado por los blancos este curso con una de las fases menos fiables del vigente campeón. Cuando se dice que la salida de balón del Barça de Luis Enrique es uno de sus puntos más débiles, no se alude con ello a que los azulgranas implicados en este menester tengan lagunas técnicas relevante. Más bien es lo contrario, Claudio Bravo, Piqué, Mascherano, Alves, Busquets o Jordi Alba son futbolistas de primer nivel con el esférico en los pies. Lo que se sugiere cuando se señala al inicio de la jugada del Barça es la falta de patrón, una consecuencia de la libertad de posición y acción que concede esta nueva etapa, y que provoca que el defensor necesite unas décimas de segundo más cuando tiene la pelota, porque el siguiente paso a seguir no está automatizado. Cuando el rival aprieta arriba y aprieta bien, los espacios se acortan y esas décimas son más difíciles de encontrar.

Tomó el Barça desde el comienzo, por lo tanto, una decisión maravillosa. Si el Madrid podía ser favorito a la hora de ganar un cara a cara entre la salida culé y la presión blanca, el conjunto azulgrana no saldría. O, mejor dicho, de inicio no lo pretendería. Los de Luis Enrique, donde se esperaba que iniciaran la jugada, pusieron en marcha un ejercicio de conservación de balón. El objetivo era encontrar a un compañero libre y hacerle llegar el balón, independientemente de si el pase servía para ganar metros, superar contrarios o, en definitiva, acercarse a la portería de Keylor Navas. Un rondo sin que el Madrid estuviera avisado. Como se ha dicho, para esto no tiene el Barça limitación técnica de ningún tipo, y a las órdenes de Gerard Piqué e Iniesta desarrollaron el plan a la perfección. Asegurando el envío el primero y abriendo líneas de pase el segundo -se insiste, aunque no fueran especialmente útiles en un escenario de salida desde atrás-, y ambos abusando del pase hacia atrás para mantenerlo a salvo de las fauces de unos madridistas cada vez más ansiosos. Del central no se destacará una actuación defensiva como la del último clásico, pero, esta vez con balón, rozó la perfección. Pocas veces ha recibido tantos pases en su área don Claudio Bravo y pocas veces se han visto tantos gestos de los delanteros merengues llamándose entre ellos a la presión. Así, sin quererlo, terminó saliendo el Barça. Su rival se había preparado para robar y no robaba, porque encontró una conservación donde esperaba una salida. Fruto de ello terminó desesperándose y cometiendo errores en cascada: mordían el anzuelo en cada pase atrás culé, liberando su espacio y habilitando, ahora sí, una opción de salida clara. Para colmo, mientras esto sucedía se iban separando cada vez más de su línea inmediatamente anterior, de modo que cualquier envío que como solución buscara a Luis Suárez en largo, a continuación disfrutaba de una zona de rechace absolutamente desierta. El uruguayo, sin el tapón de Casemiro, como suele hacer en estos casos lo aprovechó hasta el empacho.

Los pases de Piqué e Iniesta contra el Real Madrid.

Resumen de los pases de Gerard Piqué y Andrés Iniesta contra el Madrid. La cantidad de envíos hacia atrás fue clave en la victoria del Barça. (vía squawka.com)

Superado el presumible punto crítico del inicio de la jugada -y el que además aspiraba a definir el escenario general del duelo-, la ventaja barcelonista en la zona media se levantó sobre dos grandes pilares igualmente importantes. Por un lado, el mediocampo madridista carece de capacidad para el robo, y por el otro, vivió en permanente inferioridad numérica. De partida, el Madrid jugaba con cuatro delanteros y el Barça con tres, lo que planteaba ventaja de un efectivo por parte de los visitantes. Con el partido en marcha, no obstante, la superioridad fue mayor. Dani Alves y Piqué tuvieron mucho peso con el balón, ambos con la sapiencia que dan trayectorias como las suyas, Suárez encontró un sinfín de posibilidades para recibir en tres cuartos, e incluso cuando James se cerró sobre Iniesta para sumar fuerzas contra el hombre del partido, Jordi Alba lo aprovechó para avanzar por la izquierda con una calma chicha muy poco habitual en el catalán mandando a Neymar hacia el centro. Lo más relevante y a la postre decisivo, sin embargo, sucedió en el perfil diestro. En ausencia de Leo Messi y pudiendo alinear de inicio a Rakitic, Luis Enrique desempolvó la prueba que hiciera ante el Bate Borisov y alineó a Sergi Roberto, teóricamente, de extremo. En la práctica, resultó ser otro centrocampista, uno más para tejer la telaraña. Alternando altura y anchura con Ivan, formó con él, Busquets y Alves un cuadrado de posesión al que el Real no fue capaz de arrebatarle el cuero. La idea en ese sector, finalmente ganadora, fue atacar como si Marcelo no existiera. Ni nadie entraba en la zona del brasileño ni él la abandonaba, como sí hizo años antes Arbeloa cuando Vilanova planteó algo similar en el otro costado. La superioridad numérica y el control del balón que ejerció la banda derecha del Barça desembocó en dos consecuencias letales. En primer lugar, siempre sobraba algún azulgrana para ganar unos metros sin balón, alojarse a la espalda de los medios madridistas junto a Luis Suárez y allí esperar a ser activado para hacer estallar la defensa de los de Benítez en campo propio. En segundo término, la atracción de juego y atenciones hacia esa zona del campo limpió la orilla de Neymar para que el brasileño encarara en aclarado y con espacios.

La superioridad del Barça en mediocampo y la posición de Sergi Roberto a la espalda de los mediocentros del Real Madrid.

La superioridad del Barça en mediocampo y la posición de Sergi Roberto a la espalda de los mediocentros del Real Madrid.

Pero si a la hora de atacar Sergi Roberto «se olvidaba de Marcelo», cuando el balón era blanco sucedía todo lo contrario. Donde últimamente el Barça siempre ha tenido un asumido cabo suelto, el sábado contó con el trabajo y el retorno exagerado del canterano para no dejar nunca solo a Dani Alves. Como resultado, y con Cristiano apareciendo muy poco, el Madrid mandó su ataque a banda derecha donde James y Bale se movían más que el portugués y Benzema. No obstante, la calma con la que ambos fueron defendidos les impidió golpear con claridad y, en muchas ocasiones, insistir en el centro al área. Indirectamente, Sergi Roberto volvió a ser aquí una carta ganadora, pues como su esfuerzo había cambiado de lado los ataques locales, el central más reclamado por la jugada y, por lo tanto, el más susceptible de salir fuera, siempre era el izquierdo, de modo que Gerard Piqué pudo permanecer en el área y gobernarla junto a don Claudio Bravo. Finalmente, otro efecto de poder contar con el repliegue defensivo del extremo derecho fue la posibilidad de cerrar con dos líneas que dieran más libertad a cualquiera de los dos interiores para saltar a la presión. Con vigilancias de Iniesta sobre Modric y Rakitic sobre Kroos, el Barça le aplicó al Madrid su propia medicina, potenciada hasta límites muy poco competitivos por el desarrollo de la delantera madridista. Ni Cristiano, ni Bale, ni Benzema ofrecieron ninguna línea de pase a sus dos centrocampistas. Tan solo James en alguna ocasión hizo ademán de abrir un camino que, siendo el único, Busquets no tardaría en taponar, pero que serviría para generar una de las únicas jugadas del primer tiempo en que la delantera blanca se movió con armonía. Fue de las escasas ocasiones en que un defensor blaugrana -en este caso Alba- saltara sobre un delantero del Madrid, pues por lo demás incluso los culés más impulsivos no se movieron de la zona que tenían asignada. En lo que respecta a la actitud defensiva, ambos conjuntos asumieron la de su rival en el último precedente. Así se empezó a contar la goleada.

 

Comments:6
  • RealMadrid? 23 noviembre, 2015

    El Real Madrid es un equipo descompensado, descompensado, descompensado.Con buenos y aveces muy buenos jugadores con segura carrera por delante en un equipo normal que no pudieron llevar adelante nunca lo que intentó Benítez -nunca se sabrá de las posibles sutilezas de ese plan pues no funcionará nunca en este equipo. Recomponer el equipo para empezar, dar salida a jugadores incluído crack con fecha cercana de vencimiento. Real Madrid está en la vorágine donde giran sin detención posible la fama del equipo del que la Prensa deportiva mundial muy bien se ocupa de promocionar para tener un emblema al que agarrarse y que le facilite el trabajo. Tropezón y otra vez tropezón con diferentes piedras es la inmediata realidad de este equipo no más se sencuentre con equipos que trabajen organizados en conjunción con los jugadores que dispongan. No hubo partido el sábado. Y eso que el Real Madrid con muy poco suele hacer «matches que impresionan».

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  • George Best the best 23 noviembre, 2015

    Detalladísimo análisis y seguro que certero y atinado. La tensión del partido impide captar la mayor parte de los detalles, habrá que volver a verlo con calma.

    La vuelta de Messi impedirá repetir el planteamiento con Sergi Roberto de falso extremo derecha, pero está claro que el canterano ha dado un paso adelante y está para ser un titular más. Su crecimiento ha incrementado notablemente los recursos de esta plantilla y le ha dado frescura al juego del equipo.Por otro lado no veo en el panorama un jugador tan polivalente como el de Reus: lateral derecho, medio centro, interior derecha o izquierda, falso extremo….y desde luego está para ir a la selección, ya se le echó de menos en la anterior convocatoria.

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  • Santiago del Paso 23 noviembre, 2015

    Me gusta eso de «don Claudio Bravo». Adecuadísimo.

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  • Halilović 10 23 noviembre, 2015

    Gran análisis, lo disfrute mucho, gracias!!

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  • Iniesta10 23 noviembre, 2015

    Grande Albert. Con estos análisis se aprende un montón. Gracias.

    Por cierto, con Messi, y dentro de un mes con Arda, equipazo para intentar ganar por primera vez en la historia dos champions leagues consecutivas. Ese es el objetivo. El Madrid no asusta.

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  • jfeis 25 noviembre, 2015

    Albert. Que buenos son estos análisis. Quedo admirado cada vez que te leo.

    Que delicia el partido contra el Real Madrid. Cuanta admiración hacia este equipo, a los jugadores y, por sobre todo, a este entrenador. Que lindo es ser tan superior y jugar siempre y tan bien desde la posesión del balón y el tiki tiki, pero creo que lo más lindo de todo es ver a Sergi Roberto jugar así y ver a la cantera ganar partidos.

    Recuerdo haberlo reputeado y señalado como principal responsable de la derrota frente al Athletic por la supercopa de Españam en tu nota de aquel partido. Sentí que contra el Real se graduó como jugador de primer equipo del Barca. Notable lo suyo. Admirable lo de Luis Enrique por cómo lo supo ir llevando y llenando de confianza. Que lindo disfrutar del así del fútbol y del Barca. Me animo a decir que quizás tanto como en la mejor época de Guardiola.

    Añorando visitar Barcelona y el Camp Nou algún día pronto, saludos desde Argentina.

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