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La Liga del salto al vacío

La Liga del salto al vacío

El viernes arrancó en San Mamés una temporada que para el FC Barcelona se presenta diferente. Singular. Por un lado será la primera del proyecto que llegará precedida de un verano con tintes de reconstrucción que, como resultado, pondrá en las manos de Ernesto Valverde su primera plantilla azulgrana sin excusas. Restablecido parte del talento y de la calidad que perdió el equipo en agosto de 2017, y orientado el plantel hacia una mayor coherencia que en 2018 entre las piezas que lo componen, el Barça 2019-20 tendrá herramientas para diseñar un plan armónico y coherente, y para que, a su vez, este plan no lleve enquistado en su propio nacimiento un techo potencial inferior al de sus competidores. Sucede que, de forma poco habitual, este salto de párrafo no le llega al conjunto culé en los inicios de un nuevo ciclo, sino en el momento de su deseada madurez, cuando no del de su culminación. Su verano se presenta como una invitación a nacer de nuevo pero en plena edad adulta. A repensarse en mitad del camino. El mercado para empezar de nuevo no coincide con el primer año del proyecto sino con el tercero. La relevancia ofensiva de Jordi Alba, el peso estructural de Luis Suárez en punta, o el binomio que ha formado Rakitic junto a Sergio Busquets en el centro del campo han sido tanto parte de los rasgos competitivos del equipo a lo largo de las últimas dos temporadas como también el límite de su propia aspiración. ¿Será capaz el Barça, aprovechando su reciente esfuerzo en cuanto a incorporaciones, de apretar un poco menos la mano que lo ha llevado hasta aquí para entregarse, sin tener asegurado el éxito, a otra que le promete alcanzar una meta superior? ¿Creerá en un salto al vacío desde el que aterrizar en un lugar mejor?

A ello se enfrentó, a modo de estreno, en su visita a La Catedral, con vitola de bicampeón pero apariencia de tierno aspirante. Sin Leo Messi y todo lo que el argentino desencadena a nivel de funcionamiento colectivo -con mención especial al impulso que recibe Jordi Alba con él sobre el campo como solución ofensiva en escenarios cerrados-, con un nuevo planteamiento y disposición de su centro del campo, y, a partir de la media hora de partido, sin un Luis Suárez que abandonó el terreno de juego lesionado. Figura controvertida y conflictiva en escenarios de exigencia máxima, recientemente el uruguayo ha representado uno de esos pilares del esqueleto culé que del mismo modo que definen su funcionamiento y orientan desde la individualidad el comportamiento colectivo, también marcan el límite de su potencial. Su presencia no siempre es suficiente, pero su ausencia siempre obliga a funcionar de un modo distinto. Así, sin Suárez, sin Messi y con un mediocampo que estrenaba protagonistas y posicionamiento, el Barça inauguró la Liga con más propósitos que memoria.

– La libertad de uno de los centrales del Barça para incorporarse al mediocampo con el balón controlado, y el mapa de calor tanto de Piqué como Lenglet durante el primer y el segundo tiempo ante el Athletic. (vía as.com)-

Apostó de entrada Ernesto Valverde por ubicar a Frenkie de Jong en el mediocentro y por acompañarlo con dos interiores mucho más adelantados de lo que acostumbró la temporada pasada. Si entonces las alturas de Rakitic y Arthur Melo llegaron a ser redundantes por compartir plano con el pivote, el viernes tanto Aleñá como Sergi Roberto adoptaron un posicionamiento más profundo, anclado a la espalda del mediocampo local. A diferencia de Sergio Busquets, que normalmente ha ofrecido su mejor rendimiento acompañado de un socio más o menos cercano en el apoyo -véase Xavi, Iniesta o Rakitic en el Barça, o Xabi Alonso en la selección- De Jong es un futbolista que, desde la base, convive bien con la soledad gracias a su capacidad en el recorrido, la conducción y el slalom, lo cual permite a sus equipos lanzar a sus compañeros de mediocampo para que reciban el pase vertical detrás de la línea de presión rival. Ante la esperada agresividad del Athletic defendiendo el inicio de la jugada azulgrana, seguramente la idea inicial del Txingurri era que a través de los envíos del mediocentro y del posicionamiento de los interiores, el conjunto culé consiguiera esquivar la emboscada diseñada por Gaizka Garitano. Sin embargo, el planteamiento visitante se topó con un inconveniente mayúsculo en tanto que la figura de De Jong quedó aislada de las demás. Quizá por demandar el holandés un tipo de respuestas a su alrededor distintas a las que venía ejecutando el Barça los dos últimos cursos, o quizá, simplemente, por el desacierto del equipo a la hora de ejecutar su plan, la vigilancia de Raúl García sobre el mediocentro azulgrana desconectó a De Jong del resto del equipo.

 

Siendo el holandés el único ocupante del primer escalón del mediocampo, su aislamiento cortocircuitó la cadena de relaciones que pudiera tener previstas el equipo. En este sentido, resultó problemática la poca iniciativa tanto de Piqué como de Lenglet, durante el primer tiempo, a la hora de incorporarse con el balón al mediocampo aprovechando que, con Raúl García guardando la posición de De Jong, ellos disfrutaban de superioridad numérica frente a Iñaki Williams. «Lo que yo pienso es que hemos estado demasiado atrás. Raúl García se iba con Frenkie, y prácticamente teníamos la salida con los dos centrales y con él. No conectábamos con él, pero la salida la teníamos con los dos centrales«, declaró Ernesto Valverde tras el encuentro. Y es que el Athletic había planteado una defensa de la salida de balón culé en la que sus cinco centrocampistas se emparejarían con los medios y los laterales del Barça, a cambio de conceder un dos contra uno favorable a los centrales. Quedándose atrás y sin adelantarse con el balón controlado, no obstante, la distancia entre Piqué y Lenglet y los interiores, cuando los centrales tenían el balón, resultó excesiva, toda vez no pareció que ni Semedo ni Jordi Alba tuvieran el encargo de acomodarse por dentro como una segunda solución en la base de la jugada.

Sí lo fue Ivan Rakitic en la reanudación, haciendo las veces de centrocampista vinculado posicionalmente con el mediocentro. Tras la entrada del croata al campo, el Barça no sólo encontró un segundo punto intermedio entre la zaga y la mediapunta (a la derecha, el mapa de posiciones medias de Rakitic, Aleñá, Sergi Roberto y Rafinha), sino que además, tal vez por sentirse ahora más protegidos en su zona, empezó a ser más frecuente ver a Piqué y a Lenglet adelantar su posición con el cuero. Sin embargo, la sustitución que probablemente más mejoró a los de Valverde fue la de Rafinha a falta de diez minutos para la conclusión del primer tiempo, debido a que ubicado inicialmente en la banda derecha, la presencia del brasileño propició un doble beneficio.

En primer lugar, sirvió para incorporar acierto y sentido a la salida lateral azulgrana, alternativa de los catalanes una vez  había quedado cerrado el avance a través del carril central. No le había funcionado el equipo la convivencia en las orilla de dos parejas situadas a pie natural, ya que las conexiones entre Semedo y Dembélé en la derecha y entre Alba y Griezmann en la izquierda tendieron más a verticalizar y a mirar hacia el exterior que a sumarle pausa a la posesión blaugrana con intención de ganar el centro. Debido a los problemas de Luis Suárez y Sergi Roberto recibiendo de espaldas, y a la continuación en la marca de Raúl García sobre De Jong también para evitar el pase atrás hacia el holandés, no les había resultado sencillo a los visitantes llevar la pelota hacia dentro una vez ésta salía fuera. Las recepciones de Rafinha a pierna cambiada y sus continuas salidas por el interior (Imagen de abajo a la izquierda), por contra, dieron con una suerte de tercer interior para los culés con el que sumar tiempo a la circulación y poder activar por fin, a su vez, el carril central.

El canterano mantuvo el rol y la posición tras la entrada de Rakitic al descanso, si bien con el croata, puesto que uno de los dos interiores pasó de la mediapunta a la base de la jugada, su influencia central se acentuó. Así pues, en varios tramos el mediocampo del Barça dibujó un cuadrado por dentro con De Jong e Ivan en los vértices inferiores y Rafinha y Sergi Roberto en los superiores, y entregando el carril a las subidas de Semedo. En este sentido, y aunque inicialmente se insinuó un cruce de recorridos entre Rafinha y Griezmann que llevara a Antoine hacia la banda cuando el brasileño se incorporara al centro (Imagen de arriba a la derecha), con el paso de los minutos el francés se localizó más en el área, en una decisión seguramente orientada a suplir el músculo finalizador ausente sin Messi ni Luis Suárez, pero que a la postre redujo las opciones de que el Barça llevara peligro sobre la portería de Unai Simón a pesar de cercarla. Embotellado dentro y sin desequilibro fuera, el ataque blaugrana no descompuso al Athletic de Garitano, reforzado en banda con De Marcos para defender las incorporaciones de Jordi Alba, y que aprovechó la separación de líneas de su adversario para responder en transición aérea o por banda derecha. Buscando la salida directa hacia Raúl García o la profundidad de su carril diestro para situar el balón en la mitad de campo rival y, desde ahí, presionar su inicio o forzar situaciones a balón parado. En una de ellas encontró el premio. Por obra y gracia de Aritz Aduriz.

– Foto: Ander Gillenea/AFP/Getty Images

Comments:2
  • Iniesta10 19 agosto, 2019

    Enhorabuena por el nuevo «look», siempre es bueno renovarse.

    Sobre el partido, me pareció un mal partido del Barça, con un juego muy previsible y lento, muy plano. Encima la lesión de Luis Suárez. No pasa nada, estamos apenas empezando la temporada, pero el Barça arriesgó tan poco, que al final perdió.

    Sobre el equipo, hay incorporaciones muy ilusionantes (de Jong y Junior Firpo), y otras que … siendo sobre el papel grandes incorporaciones, como la de Griezman, creo sinceramente que nos hace falta más un delantero centro, y también creo que si al final viene Neymar, igual el jugador frances no nos hacía tanta falta. Para mi lo mejor hubiera sido olvidarse de Griezman y Neymar e ir a por el joven Joao Felix y un delantero centro. Pero parece que se buscan ya jugadores que probablemente ya han llegado a la cima.

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  • Carlos Brítez 20 agosto, 2019

    Interesante análisis, Albert. Muchas felicidades por la nueva imagen del blog.

    Otro punto interesante será ver como encaja Griezmann -si finalmente Valverde decide ponerlo por izquierda- con las proyecciones exteriores de Jordi Alba, o si veremos el fin del automatismo ofensivo más repetido en el Barca durante los últimos años. Entiendo que por perfil no sería la posición ideal de Antoine, que hasta la lesión de Suárez fue extraño verlo anclado en banda izquierda. Creo que recién cuando Messi vuelva al equipo podremos tener alguna idea de hacia dónde tiende la cosa. El 10 condiciona a todas las piezas y las acomoda en torno a él.

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