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Encontrar otra jugada

Encontrar otra jugada

Que una de las intenciones de Ernesto Valverde de cara a la presente temporada es incrementar la amplitud de su línea de delanteros, se hace especialmente visible cuando ocurre con extremos tan particulares como Leo Messi o Antoine Griezmann sobre el campo. No sucede en todos los partidos ni durante cada fase de los mismos, pero sí con una frecuencia y tendencia ostensiblemente superiores a cursos anteriores. A lo largo de las primeras semanas de competición se manifestó en las botas de delanteros obedientes y subordinados al plan como Carles Pérez, y últimamente con un tira y afloja entre la pizarra y el talento libre que permita integrar con naturalidad ambas cuestiones. La receta, por lo general, en el inicio de la jugada, cuando los centrales buscan una panorámica amplia para sacar la pelota jugada desde atrás y el rival pretende constreñir su presión en una parcela reducida, precisa que por delante del balón se ensanche el campo, estirando así el espacio útil para el juego y la cantidad de metros a la que debe atender el adversario.

Es en estos momentos en los que se detecta un comportamiento de los extremos más exterior que antaño, con fases en las que incluso una pieza tan autónoma como Messi fija su posición cerca de la línea de banda, y en las que anoche, ante el Real Valladolid, también participó Ansu Fati como delantero más abierto en el sector izquierdo del ataque del Barça. Uno de los aspectos que definieron el guion de partido que enfrentó a los culés con el equipo de Sergio González fue la facilidad barcelonista en el avance. No optaron los pucelanos por una presión adelantada que le dificultara a los locales el arranque de la acción, y si en algún momento lo intentaron el Barça dispuso de varias soluciones para desactivar su propósito. La mencionada amplitud de los extremos en la salida desde atrás, la destreza de Lenglet en los primeros pases, la superioridad numérica en banda izquierda de Jordi Alba y Ansu frente al único futbolista que el 1-5-2-1-2 vallisoletano situaba en el costado, o la capacidad de Frenkie de Jong de moverse por el campo con la pelota en los pies sin riesgo de perderla, dieron con un encuentro que, en su mayor parte, ubicó el reto ofensivo del Barça cerca del arco de Masip.

Durante las últimas temporadas, los dos grandes recursos culés en las inmediaciones del gol para crear la ocasión han sido la individualidad de Leo Messi y la conexión del argentino con Jordi Alba para la aparición profunda del lateral a la espalda de la defensa contraria. Ocurrió anoche, no obstante, que con una ocupación más fija del extremo izquierdo por parte de Ansu Fati y favorecido por la defensa de cinco hombres planteada por el Valladolid, el segundo de estos recursos apenas tuvo oportunidades de mostrarse. Probablemente, uno de los retos del equipo para el nuevo curso sea, precisamente, desarrollar un ataque posicional que no requiera un peso y un comportamiento de su lateral izquierdo tan extremado y descompensado, en pos de racionalizar su papel en el engranaje y de no tensionar en exceso la pizarra, pero hasta la fecha los azulgranas no parecen haber dado con el mecanismo alternativo a la hora de desbordar el bloque defensivo bajo de su oponente. Como en esta ocasión la presencia de un extremo izquierdo más claro no siempre limpiaba el carril para las incursiones del lateral, y cuando sí lo hacía el Valladolid no necesitaba mover de la banda a Pedro Porro puesto que contaba con un efectivo extra en el centro de la zaga para atender la diagonal de Ansu, la gran y casi única baza local en las inmediaciones del área tuvo que ver con la infinita bota izquierda de su principal estandarte. Abierto al principio pero moviéndose por dentro después, delegando la banda en Semedo e intercambiando alturas con Arturo Vidal para acercarse a la línea de medios.

En el segundo tiempo sí pudo el Barça descorchar la influencia ofensiva de Jordi Alba. Primero porque, con marcador desfavorable, Sergio optó por pasar a defensa de cuatro en el segundo acto, lo que facilitó que entonces los movimientos interiores de Ansu Fati sí movilizaran hacia dentro al lateral derecho pucelano y vaciaran la línea de meta que debía alcanzar Alba, y posteriormente con la entrada de Griezmann al campo para formar con un tridente de ataque mucho más centrado en el último tercio del campo. Con el francés, Messi, Suárez y Arturo Vidal agrupados en la frontal, con balón para los locales ambos equipos se estrecharon, dibujándose por fuera los carriles libres. Si los culés aspiran a construir un equipo con más presencia de los delanteros en banda que vuelque menos sus opciones de éxito sobre la aportación de Jordi Alba, van a necesitar otra jugada.

– Foto: LLUIS GENE/AFP via Getty Images

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