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Lo que los demás ven en ti

Lo que los demás ven en ti

Hasta esta temporada, con Ousmane Dembélé sucedía algo curioso. Más allá de su nivel o rendimiento, el perfil de futbolista con el que lo identificaba parte del discurso mediático no tenía mucho que ver con él ni con su juego. Aunque no actuara como tal, en el galo creía verse a un extremo de banda, de los que manchan de cal sus botas y apenas se alejan un par de pasos de la línea lateral, así como a un atacante amenazante lanzando su velocidad a la espalda de la defensa rival. Sin embargo, en realidad, en los partidos su fútbol prácticamente siempre se expresaba con libertad posicional, un gusto muy acentuado por acercarse a la mediapunta y una clara preferencia por recibir el balón al pie. Ousmane quería pertenecer más al molde de Messi o Antoine Griezmann que al de la versión culé de Thierry Henry. El arranque de curso a propósito del francés, no obstante, arroja una sorpresa: Koeman le ha vuelto a hablar a Dembélé de un futbolista distinto pero, esta vez, inesperadamente, Ousmane parece habérselo creído. En apariencia ha aceptado ser el jugador que no era, pero que otros veían en él. Su juego se ha escorado, ha reducido volumen de intervención e, incluso, convive más familiarmente que antes con los desmarques sin balón.

El domingo lo hizo también desde la banda izquierda, el perfil del ataque que por lo general más tiende a encerrar su juego y en el que Koeman tuvo a bien situarle en Huesca. El regreso de Dembélé al once azulgrana fue de la mano de una nueva modificación del sistema empleado por el técnico, del mismo modo que, antes, su lesión empujó a Koeman a reformular la estructura del equipo. Y es que, quizá, el tramo más estable en cuanto al juego del Barça en su tortuoso trayecto, lo había encontrado el neerlandés juntando a Pedri con Messi por detrás del punta, abriendo a Ousmane en la derecha y otorgando funciones asimétricas a los laterales para ocupar el carril izquierdo con Jordi Alba. La vuelta del extremo al once, aunque mantuvo el espíritu, alteró aspectos relevantes del plan. Quizá porque el lateral derecho ya no lo ocupa un centrocampista como Sergi Roberto sino un futbolista con ánimo de extremo como Sergiño Dest, el entrenador prefirió ubicar a Ousmane en banda izquierda y dejar el carril diestro a las subidas del lateral estadounidense.

La formulación no estuvo lejos de la que tan irregular funcionamiento ofreció ante el Dinamo de Kiev, con Leo Messi ejerciendo en la práctica como el interior derecho que el dibujo no ocupa, sin extremo y con el lateral de ese lado permanentemente situado por delante del argentino en ataque. Esta vez, sin embargo, la planteamiento inicial del conjunto azulgrana mostró menos tensiones que en Champions. A ello contribuyó el cambio de perfiles de los mediocentros que acercó el despliegue de De Jong al sector más vulnerable, así como la respuesta de un Huesca que no logró explotar la oportunidad que se le presentaba, pero la puesta en escena culé se apoyó, sobre todo, en los contextos creados con balón. En resumidas cuentas, el desarrollo visitante para derribar el repliegue intensivo de su rival constaba de dos partes. La más directamente relacionada con la pelota la capitaneaba el triángulo que formaban Busquets, Messi y Pedri, con el argentino retrocediendo a la altura del mediocentro y el canario ofreciendo una referencia entre líneas para cambiar el ritmo de la jugada.

La otra parte se manifestaba a partir de una gran cantidad de futbolistas lanzados por delante del balón, enfocados a la profundidad y a la llegada. Alba, Dest, Dembélé, De Jong y Braithwaite corrían sistemáticamente contra una zaga rival muchas veces de cinco hombres a la que, sin embargo, le descubrían agujeros. La combinación de los pases del triángulo culé más creativo con los desmarques de sus avanzados, su profundidad en los últimos metros y la adelantada posición de Busquets a la hora de marcar los límites de la presión, sujetaron a los de Míchel lejos de Lenglet, Araújo y Ter Stegen, y mantuvieron a salvo una transición ataque-defensa de los de Koeman, finalmente más expuesta sobre el papel que sobre el campo.

 

– Foto: Eric Alonso/Getty Images

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