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Cada uno en su lugar, y El Diez en el de todos

Cada uno en su lugar, y El Diez en el de todos

Al poco de ponerse a los mandos del banquillo del FC Barcelona, Johan Cruyff ofreció unas declaraciones que anticipaban de manera muy fiel su propósito con respecto a los primeros pasos de su revolución: «No quiero que los jugadores piensen demasiado en el campo, porque de esta forma das una ventaja al rival. Los equipos con personalidad son aquellos en que cada uno sabe como un autómata lo que debe hacer en cualquier circunstancia y sin parar a meditar la jugada. Para poner un ejemplo, pretendo que cada uno actúe con el balón de la misma forma que uno conduce un coche, sin pararse a pensar en lo que está haciendo». El Flaco trataba de introducir en can Barça su libreto posicional, ese en el que cada pieza del sistema tiene reservado su lugar, y en el que la libertad para abandonarlo o bien se reserva a especímenes más especiales que el resto o bien tiene que ser respaldada por la estructura del propio plan. «En el ataque posicional, si un jugador no está en su sitio te desmonta la jugada. Por eso es tan complicado «, aseguraría Pep Guardiola en la misma dirección, también desde su faceta como entrenador.

El primer objetivo de Cruyff en la construcción del Dream Team fue el diseño de un conjunto estricto en el reparto de espacios y funciones, todavía lejos de los intercambios de lugar que con los años y la mejor asimilación de los principios de juego se permitiría aquel recordado equipo. El mediocentro era el cuatro, y estaba donde tenía que estar el cuatro. El interior izquierdo era el diez, y estaba donde tenía que estar el diez. El extremo derecho era el siete, y estaba donde tenía que estar el siete. Sobre estas bases que otros técnicos de su misma escuela no aceptaron matizar, lo más habitual, sin embargo, es que el arquitecto del equipo acepte otorgarle el beneficio de la libertad al futbolista más distinguido. Aquel con el que, entiende, el molde general no alcanza y precisa de un tratamiento táctico especial. Su elegido fue Michael Laudrup, utilizado como falso nueve en un rol de complejidad evidente pero desde el cual la estructura táctica asimilaba con naturalidad la autonomía del danés. El mismo que le entregó Pep Guardiola a Leo Messi cuando la definitiva e imparable explosión del argentino reclamaba dejar atrás los grilletes de la banda.

El Barça al que está dando continuidad Ronald Koeman también ha acomodado a Messi en el teórico centro del ataque. Con libertad para moverse sobre el campo guiado por su talento, rodeado por un esqueleto grupal que está cómodo con la situación y que no se tensiona a causa de ella. Todos tienen su lugar para que Leo pueda tenerlos todos. Cada uno en su casa, y El Diez en la de todos. Un sistema de roles muy definidos, por momentos estricto a la hora de atribuir funciones y posiciones, que acotando el libro de instrucciones ha conseguido acercarse a aquel primer deseo de Cruyff: que el equipo juegue de la misma forma que uno conduce un coche, sin pararse a pensar en lo que está haciendo. Que el sistema se active sin necesidad de grandes exigencias ni esfuerzos a la hora de ponerlo en marcha. Que salga solo.

Su reciente visita al Benito Villamarín, sin embargo, arrancó diferente. La ausencia de Messi, que esperaba turno desde el banquillo, alteró los equilibrios que reconoce como propios el Barça de las últimas semanas. Sobre el papel, la respuesta de Koeman buscó darle continuidad al funcionamiento aún sin su actor principal. Cambió la posición de Griezmann para que el francés asumiera el rol de falso nueve que viene defendiendo Leo, buscó darle descanso a Pedri con otro interior con gusto por la mediapunta como Riqui Puig, y a pesar de renunciar a la profundidad que le proporciona De Jong desde el interior derecho, lo compensó con la entrada de Braithwaite en ataque. La importancia de las llegadas desde la segunda línea de Frenkie en el juego del Barça tienen mucho que ver con la falta de ruptura y de una referencia rematadora en el ataque culé, por lo que las diagonales del danés podían ser una solución para enmascarar la disparidad de virtudes entre Pjanic y De Jong. A menos movilidad y llegada en el mediocampo, más movilidad y llegada desde la delantera.

Ocurre que la suplencia de Messi no solo planteaba la vacante posicional que recayó en Griezmann, sino también un espacio jerárquico en el juego de ataque disponible para quien lo reclamara. Lo hizo Ousmane Dembélé, sacrificado extremo derecho en presencia del argentino, que aprovechó el vacío para reencontrarse con una versión de sí mismo apagada por la fórmula táctica que más utiliza el Barça. Ciertamente, el escenario para el galo fue como una pastel sin supervisión. Una oportunidad a la que resultaba muy difícil resistirse. Y es que además de la posibilidad de asumir un protagonismo en la jugada normalmente reservado a Messi, las ausencias de Leo y de De Jong le sirvieron en bandeja su espacio favorito. Ese del que Koeman prefiere alejarlo para sujetarlo en banda. A la izquierda del francés, desaparecía la figura de un compañero que hiciera suya la frontal, al tiempo que la alineación de Pjanic como interior derecho invitaba a que se la adueñara sin esfuerzo. Jugando más retrasado de lo que es habitual en De Jong, el bosnio no sólo facilitaba la diagonal de Dembélé, sino que, cerrando el acceso interior a Mingueza, invitaba al lateral a progresar por fuera ocupando la banda que el extremo dejaba sin dueño.

Dembélé alimentó y engrandeció su primer tiempo desde una libertad táctica nueva para él y compartida con Griezmann, que a su vez contribuyó a mermar la estructura que viene cobijando al juego del Barça durante las últimas semanas. Su influencia interior sirvió para ocupar una mediapunta a la que Pjanic no accedió y de la que sorprendentemente se apartó Riqui Puig para priorizar una base de la jugada que ya contaba con la presencia de otros dos compañeros, pero restó opciones de estirar las líneas del Betis desde la orilla derecha. La posición del extremo no separó hacia el banderín de córner, sino que constriñó hacia el carril central sin que ni Mingueza ni Braithwaite alcanzaran a compensarlo. El danés no acertó a acompasar sus desmarques hacia dentro con las apariciones de Jordi Alba, en un costado izquierdo que no disfrutó de los servicios cruzados de Leo Messi ni de la preferencia de un Riqui Puig mucho más dado a jugar hacia el sector contrario. En el caso de Mingueza en banda derecha, además, su inclinación a ocupar una zona de ataque sin dueño sumó un efectivo más por delante del balón que en ocasiones derivó en un control más convulso de la transición defensiva.

Todo recobró el curso habitual primero con la entrada de Pedri y definitivamente con la de Messi. De los dos volvió a ser la mediapunta, el extremo regresó a la orilla derecha, Jordi Alba descorchó la banda izquierda y la participación ofensiva de Mingueza priorizó la aparición desde abajo que la presencia arriba. Con Pedri y Messi el Barça recobró los mecanismos que le han permitido crecer, incluso cuando el resultado lo obligaba a jugar con un delantero más de lo normal. Volvió a jugar de la misma forma que uno conduce un coche, sin pararse a pensar en lo que está haciendo. El tándem que forman el canario y el argentino situó a cada uno en su lugar, para que Leo, el Diez, hiciera suyo el de todos.

 

– Foto: CRISTINA QUICLER/AFP via Getty Images

Comments:3
  • Antonio VL 9 febrero, 2021

    No me gustó el Dembele del primer tiempo que se mete en zonas interiores se termina liando y teniendo pérdidas muy tontas de balón que generan contraataques con el equipo muy mal posicionado (como con Valverde). Me parece mucho más peligrosa su versión de este año de jugar más fijo en banda, da profundidad, atrae defensas, genera espacios para otros (Messi, De Jong). ¿Consideras que Emerson tiene el nivel para jugar en el Barça?

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  • Iniesta10 10 febrero, 2021

    Creo que Koeman ha encontrado soluciones en el centro del campo y en la delantera, pero para mi no son soluciones totalmente óptimas. Lo que pasa es que hay jugadores que son tan buenos que lo disimulan todo:

    Negativamente, creo que:
    (1) En el centro del campo, Busquets defensivamente es un problema, que se suma a la lentitud de Umtití, la rigidez de Lenglet, y la lesión de Piqué. Nos hacía falta el fichaje de Eric García, porque veremos como vuelve Piqué, que siempre le cuesta coger la forma.
    (2) Creo que en ataque, Griezman no encaja, marca goles porque es un grandísimo jugador, pero en ese rol de delantero de banda izquierda veo mucho mejor a AnsuFati, o también si se hubiera fichado a Depay. Incluso a Konrad de la Fuente, aunque este está todavía bastante verde.

    Positivamente, creo que:
    (1) Pedri, Messi y de Jong son tan buenos que estabilizan al equipo. Los tres son insustituibles, si quitas a uno de ellos el equipo se resiente. Y en defensa, de momento Araujo está sosteniendola, pero necesita descansar.
    (2) Parece que en banda izquierda, Griezmann y Jordi Alba se entienden bastante bien. En la banda derecha Dembelé es importante, y Trincao está dando pasos adelante. Creo que esa posición está bien cubierta.

    Son los equilibrios de un equipo a mitad hacer, al que aún le faltan cosas, al menos un central y un delantero, pero también un mediocentro joven. Para es posición pienso que en el Barça B están Jandro Orellana y Oriol Busquets, y creo que Sergi Roberto también podría asumir bien ese rol, ya lo hizo con Luís Enrique. También se podría probar a Pjanic en esa posición, aunque defensivamente también le veo inconsistente. Para mi la mejor solución sería fichar a Emerson para el lateral derecho (junto a Dest) y liberar a Sergi Roberto para adaptarlo a mediocentro defensivo. A su vez se debería promocionar a Orellana. Hay que tener en cuenta que en esa posición puede jugar tambén de Jong, pero no es conveniente perder su calidad y su llegada desde el interior derecho.

    Otro tema que quería comentar, por la polémica que se está creando, es el de Riqui Puíg. Hay muchos youtubers que lo consideran inprescindible, pero para mi no tiene sitio. ¿Donde lo pones?, Como interior es claramente inferior a Pedri y de Jong, incluso defensivamente. Como media punta le falta gol, y sería hilarante ponerlo de cuatro como mediocentro defensivo. Por otro lado, con Ilaix Moriba en ciernes de subir al primer equipo, que tiene llegada y disparo exterior, y defensivamente te puede aportar mucho más, en definitiva, que de cara al futuro, yo no le veo sitio a Riqui, a pesar de que estéticamente es un jugador que entra bien por los ojos.

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    • Antonio VL 10 febrero, 2021

      Por lo comentas Iniesta10 es por lo que preguntaba lo de Emerson, para que este junto con Dest sean los LD la próxima temporada y Sergi R. pase al mediocampo. Que no sé si koeman lo ve como posible mediocentro defensivo pero de interior diestro seguro porque ya lo ha hecho antes.

      Está claro que hay un problema en los centrales ya que Araujo es el único que ofrece garantias, era y es muy necesario el fichaje de Eric García por esto.

      Griezzman prefiere jugar más centrado lo que ocurre es que en el 4-3-3 ahí juega Messi asi que tiene adaptarse, contra el Betis en la segunda parte si vimos a Griezzman de delantero centro y a Messi por detrás pero este posicionamiento se ha visto poco esta temporada.

      Con Riqui Puig habrá que ver lo que hace de aquí al final de temporada, va a tener sus opciones de jugar como ya se ha visto de él depende aprovecharlas, contra el Betis no lo hizo.

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