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Buscando el efecto Davids

Buscando el efecto Davids

Xavi Hernández es un entrenador que sabe que los equipos pueden cambiar después del mercado de invierno. Lo comprobó como jugador en activo, en 2004, cuando la incorporación como cedido de Edgar Davids al Barça cambió tanto la dirección del proyecto de Frank Rijkaard como la carrera del propio Xavi. El centrocampista neerlandés solo vistió la camiseta azulgrana unos meses, pero su llegada le sirvió al entrenador para encontrar el lugar de cada pieza. Para regresar al 1-4-3-3, situar a Ronaldinho en banda izquierda, adelantar definitivamente a Xavi hasta la posición de interior y dar forma al molde que a partir de verano rellenarían los fichajes de Deco, Eto’o, Giuly, Belletti, Edmilson, Silvinho o Larsson. Casi veinte años más tarde, ahora el Barça espera que el invierno de 2022 tenga un efecto parecido. Seguramente no a través de la influencia táctica que en su día entronizó el breve paso de Davids por el Camp Nou, sino desde un impacto mucho más individual y vinculado al nivel de sus futbolistas de ataque. La presencia de Ferran Torres, Adama Traoré o Pierre-Emerick Aubameyang en una línea de delanteros que en ausencia de Messi, Griezmann, Ansu, Agüero o Dembélé han vestido futbolistas como Luuk de Jong, Abde o Ferran Jutglà, debe dar otra dimensión a las posibilidades ofensivas del equipo de Xavi. Permitirle al técnico un mayor margen de maniobra a la hora de adaptar el resto de piezas, de manera que los ajustes de su pizarra no tengan que subordinarse forzosamente a las limitaciones de su línea de ataque.

Por lo pronto, el duelo ante el Atlético de Madrid, con Ferran y Adama en el once y Aubameyang participando desde el banquillo, le valió al egarense para ver los que probablemente sean los mejores minutos de su equipo hasta la fecha. Los más reconocibles, por mucho que el inicial borrón del 0-1 amenazara con lo contrario. Con Adama en la derecha, Gavi en la izquierda y Ferran en punta, la apuesta de Xavi pare medirse al cuadro de Simeone pasó por plantear una estructura que con balón se asemejara mucho a un 1-3-4-3. La sorpresa, sin embargo, fue que a pesar de la presencia de Gavi arriba como falso extremo zurdo, quien de forma permanente ejerció como el cuarto medio del equipo no fue el canterano, sino un Dani Alves absolutamente volcado sobre el carril central desde su posición de lateral cuando el Barça tenía la pelota.

El brasileño lució en ataque prácticamente como un segundo mediocentro, con tendencia a mandar en el círculo central. Aprovechando que la presencia escorada de Adama no solo activa de forma autónoma la orilla sin necesidad de contar con el apoyo del lateral del equipo, sino que además obliga al rival a movilizar hacia su zona gran parte de los recursos defensivos del costado, Dani se incrustó en la sala de máquinas del juego culé como apoyo y soporte de Sergio Busquets, para ser un medio más. El centrocampista que el Atlético no se esperaba (Imágenes abajo). Contando con las coberturas de Araújo a su espalda, esta vez como central derecho, y dejando para Jordi Alba o De Jong la tarea de formar línea de tres junto al uruguayo y Piqué a la hora de iniciar con superioridad numérica desde atrás, Dani fue un virus en el sistema defensivo colchonero. La clave de su influencia residió en que, alejándose de Joao Félix, sus apariciones interiores suponían un continuo reclamo para los mediocentros visitantes. De este modo, cuando uno de ellos salía al encuentro del 8 culé, Pedri quedaba libre habilitado a su espalda, bien para recibir y girarse o bien para obligar a Hermoso a compensar por dentro abriéndole el costado a Adama. Tampoco mejoraba el escenario para los rojiblancos si decidían no ir con Alves para no debilitar la defensa sobre Pedri y Traoré, ya que entonces Dani disfrutaba de tiempo, espacio y altura para demostrar que, hoy por hoy, probablemente sea el futbolista más creativo de cuantos tiene Xavi a su disposición.

La principal consecuencia de la enorme amenaza interior que el Barça le lanzó al Atlético a partir del binomio Alves-Pedri fue que, en banda, Adama encontró el contexto perfecto para sobresalir. Recibió mucho y muy arriba, después de que su equipo hubiera fijado las atenciones rivales por dentro, y con la posibilidad de retar en el uno contra uno a Mario Hermoso. Así se destapó el canterano durante el primer tiempo como una salida siempre abierta para el ataque de su equipo, que lo encontraba fácil para que saliera por fuera, arrastrara a la zaga visitante, conquistara línea de fondo y castigara el área con unos centros desde la banda que este curso los colchoneros están teniendo dificultades para defender. El impacto en el partido del extremo barcelonista se hizo evidente en la cantidad de veces que sus compañeros buscaron el cambio de orientación para hacerle llegar el cuero, y en el hecho de que en el ecuador del primer tiempo Simeone se viera obligado a reorganizar a su equipo. Volvió El Cholo a la línea de cinco de modo que, con Carrasco ejerciendo de carrilero, Hermoso como central izquierdo pudiera alternar los apoyos en banda con la defensa interior sobre Pedri.

– A la izquierda, el mapa de calor de Adama. En el centro, el mapa de calor de Gavi. En la derecha, el intercambio entre Gavi y De Jong.-

Si el desarrollo del ataque del Barça por el carril derecho respondió a una estructura más o menos fija, con Adama en banda, Pedri en la mediapunta y Alves en la base de la jugada, el reparto de espacios en el sector izquierdo tuvo un carácter más flexible. De inicio, la posición de extremo era para Gavi, pero a medida que la jugada avanzaba el canterano tendía a zonas más centradas, como reflejo posicional de Pedri. Ubicados ambos a la espalda del mediocampo del Atlético, en medio del cuadrado dibujado por el central, el mediocentro y los hombres de banda colchoneros. La movilidad de Gavi desde la punta izquierda abrió la puerta al intercambio posicional en la zona del extremo izquierdo, bien a partir de las llegadas de Jordi Alba atacando la zona de un Vrsaljko arrastrado hacia dentro, o de las incursiones de Frenkie de Jong. No obstante a pesar de que en varias ocasiones alternara su zona con Gavi, Xavi orientó el partido del neerlandés para que tuviera más protagonismo por detrás de la línea del balón que por delante. Teniendo en cuenta las carencias en materia de profundidad y amenaza al espacio que durante los últimos tiempos ha tenido el ataque del Barça, a menudo sus técnicos habían empleado al neerlandés como una suerte de llegador con el que poder sumar desmarques por delante del pasador, pero incorporaciones como las de Adama, Ferran Torres o Aubameyang parecen abrir la puerta a una utilización diferente del ex del Ajax. De momento, contra el Atlético se le vio bajando a recibir el cuero de pies de los defensas, en ocasiones como eventual central izquierdo, y compartiendo con Alves el círculo central por detrás de Busquets (Imágenes abajo).

Neerlandés y brasileño, de hecho, en muchos momentos formaron una suerte de doble pivote a la espalda del mediocentro del Barça que le sirvió a Busquets como trampolín (Imagen abajo a la izquierda). Sobre ellos tomó impulso el capitán para instalar su primer tiempo en campo del Atlético, dando ritmo a la circulación del cuero, haciendo respirar el juego hacia las bandas o encontrando a Gavi, Pedri y Ferran en la frontal a través del pase vertical. También para lanzarse a la presión desde zonas próximas a la pérdida, con el balón como referencia, compañeros próximos como aliados y el tándem Alves-De Jong como sostén (Imagen arriba a la derecha). En este sentido, el partido del de Badia ofreció un evidente contraste entre el primer y el segundo tiempo, y es que si durante la primera mitad pudo jugar la mayor parte del tiempo en campo rival, tras el descanso tanto él como el Barça alargaron las fases en campo propio. El triple cambio de Simeone, que dio entrada a Cunha, Correa y Reinildo incrementó la intensidad del Atlético con y sin balón, reforzó la presión sobre la salida culé y añadió dificultad al juego con balón del Barça. En especial a Araújo y Sergio Busquets, obligando al primero a sacar la pelota con envíos largos y sin control, y llevando al segundo a perder balones comprometidos cerca de su área (Imagen abajo a la derecha). Siete perdió a lo largo del segundo tiempo (cinco en campo propio), por los dos del la primera parte (ninguno en campo propio).

– A la izquierda, el mapa de posiciones medias de Alves, Busquets y De Jong durante el 1T. En el centro, el mapa de pases de Sergio en el 1T. A la derecha, el mapa de pases de Busquets en el 2T. –

Curiosamente, la reacción atlética perdió impulso con la expulsión de Dani Alves. El Barça pasó a defenderse sobre dos líneas de cuatro y al Atlético le tocó asumir una iniciativa con la pelota que no gestionó de forma muy eficaz. Si lo fueron los minutos de Pierre-Emerick Aubameyang, lejos todavía de su mejor punto de forma, pero que con sus movimientos desde la punta y, sobre todo, sus toques de espaldas, le ofreció a su equipo la oportunidad de respirar. Un salto de nivel.

 

– Foto: Eric Alonso/Getty Images

– Mapas: as.com

Comments:2
  • Shenzhen2020 7 febrero, 2022

    Hacía mucho que no disfrutaba con un partido del Barça. Es que la primera parte de ayer es preciosa, por ver alternativas diferentes, por ver a los jugadores creer en la propuesta y por ver una vuelta de tuerca a lo que llevábamos viendo mucho tiempo.
    Más allá de Adama, de confirmar que Dani Alves vino para lo que creíamos que venía, de las ganas de Aubameyang o para darnos cuenta de que Pedri, Gavi y Nico no saben jugar mal, de ayer me quedo con que hay un Barça en el que De Jong puede sentirse cómodo y ser útil. Ese doble pivote con Dani Alves no va a poder durar mucho porque el brasileño ni siquiera es seguro que se quede más allá de Junio, pero ojalá sea el principio de algo.
    Ojalá los primeros 50’ de ayer tengan continuidad en Cornellà. No ya por seguir sumando +3, que es obvio, sino por reforzar el mensaje y la idea inmediatamente después del primer estímulo positivo en años.

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  • Pedri8 8 febrero, 2022

    Habrá que esperar un poco, porque vienen partidos muy importantes, y comprometidos (Español, Nápoles, Valencia, Nàpoles, Atletic de Bilbao). Si salimos bien parados de estos envites, podremos decir que el efecto Davids se ha producido.

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