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El espacio

El espacio

Coma contra el Atlético de Madrid, el primer tiempo del Barça en Mestalla contó con un nivel de efectividad muy alejado de la constante de su temporada. Si a lo largo del curso el equipo, primero de Koeman y luego de Xavi, había visto lastrado su fútbol por la escasa autoridad de su delantera en área rival, ante el Valencia su puntería a la hora de ajusticiar al meta Mamardashvili fue prácticamente total. Un acierto que tiene que ver con que ahora las ocasiones caigan a los pies de, por ejemplo, Pierre-Emerick Aubameyang, pero también con la claridad de los escenarios que el juego del equipo es capaz de procurarle a sus atacantes. No en vano, en dos de los goles que anotó el Barça durante el primer tiempo, el portero fue el único contrario situado entre el rematador y la red, y en el tercero solo Alderete llegó a tiempo para encimar el disparo del goleador barcelonista. El Barça es más eficaz porque también lo son sus nuevos atacantes, y porque a su vez el equipo les crea escenarios más favorables para que lo sean.

En Mestalla, la superioridad de los de Xavi pasó por su habilidad para encontrar y generarse los espacios. Lo hizo atacando la espalda de la zaga del Valencia con los punzantes movimientos de Auba, Ferran Torres, Dembélé o Gavi, pero también abriendo el esqueleto defensivo del conjunto de Bordalás en aquellas zonas donde el plan del técnico alicantino acumulaba más efectivos. A pesar de que el partido le presentara incontables duelos de alta intensidad, el Barça dio con las soluciones para respirar. La clave de su conquista residió en tres superioridades numéricas que acertó a detectar, explotar y traducir en ventaja. La primera tuvo que ver con la salida desde atrás, fase en la que la posición de sus futbolistas más alejados de Ter Stegen obligaba a que el valencia acudiera a la disputa con dos futbolistas menos. Con el Barça iniciando desde atrás, Dembélé, Aubameyang y Ferran Torres tenían el encargo de hacer el campo tan grande como fuera posible. De posicionarse muy anchos y profundos, clavando a Gayà y a Foulquier lejos de la presión y sujetando a los dos centrales atrás para evitar que con un balón largo el Barça pudiera activar el uno contra uno de alguno de sus delanteros, suerte con la que amenazaron los visitantes cuando Diakhaby optó por abandonar la línea para emparejarse con un rival a la espalda de su mediocampo.

La segunda superioridad numérica con la que el Barça acertó a favorecer su circulación del balón fue la que desembocó en la zona del doble pivote del Valencia. En el carril central, el 1-4-4-2 de Bordalás emparejó de forma bastante directa a Ilaix Moriba y Guillamón con Gavi y Frenkie de Jong, de modo que por delante Hugo Duro alternara la defensa en paralelo a Guedes sobre los centrales del Barça con una vigilancia más escalonada a Sergio Busquets. Ocurrió que a través de sus movimientos, los interiores del Barça llevaron a los dos mediocentros locales a separar muchísimo su posición. Gavi empujaba a Ilaix hacia la defensa atacando la profundidad y esperando el balón muy arriba, al tiempo que De Jong arrastraba a Guillamón hacia la base de la jugada y la banda izquierda (Imágenes arriba). Entre los dos, por lo tanto, se abría un enorme espacio que Eric, Araújo o Busquets podían alimentar gracias a su superioridad contra la doble punta che, y hacia el que Aubameyang dirigió la mayor parte de sus apoyos (Imagen abajo a la izquierda). Los acercamientos del gabonés para recibir de espaldas le dieron a Xavi la opción de dejar de cara a sus medios o de abrir un agujero en el centro de la zaga local hacia el que lanzar el desmarque.

Finalmente, la tercera superioridad fue la de la banda. Con la posesión para los culés y el Valencia defendiendo en campo propio, el mediocampo che debía bascular de lado a lado de tal modo que su centrocampista más alejado se emparejada con el interior del lado opuesto. Es decir, si el Barça tenía el esférico en el lado derecho de su ataque, Carlos Soler vigilaba a De Jong, y si lo tenía en el lado izquierdo, Bryan Gil marcaba a Gavi. Esto lo aprovechó el Barça para mover el cuero de una orilla a la otra, a través de los cambios de orientación de Busquets (Imagen arriba a la derecha), y así llevar el balón a unos Dest y Jordi Alba inicialmente libres antes de que el conjunto de Bordalás tuviera tempo de reordenarse. En este contexto pudo Dest firmar su mejor actuación a las órdenes de Xavi, y Jordi Alba participar directamente en dos de los goles de su equipo.

No logró el Barça, sin embargo, que su positiva puesta en escena con balón sirviera para reforzar su respuesta defensiva en campo propio. Cuando no pudo recuperar arriba o en el mediocampo, sufrió en su propia área, meta que el Valencia alcanzó a través de las bandas gracias a la verticalidad de Gil, a las subidas de Gayà o a los movimientos de Guedes a la espalda de Alba. Como además de cara al segundo tiempo Xavi se vio forzado sustituir a Eric por Mingueza, el entrenador de Terrassa optó por recurrir a Pedri para que el canario domara una segunda mitad que amenazaba con descontrolarse. Dicho y hecho. La media hora de juego de Pedri cayó sobre Mestalla como una anunciación. Serenó a su equipo sin llegar a dormirlo, lo aceleró sin romperlo y decidió cada acción con un poso impropio de su edad. Con voz de mando y pierna de seda.

 

– Foto: Aitor Alcalde/Getty Images

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