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Pedri después de Messi

Pedri después de Messi

La segunda temporada de Pedri en el Barça se presentaba especialmente interesante. Marcada por más dificultades que las compartidas con el resto de sus compañeros azulgranas. Su segundo año en el Camp Nou iba a llegar tras un estreno muy condicionante a nivel físico, y separado del jugador alrededor del cual construyó buena parte de su impacto en el equipo de Ronald Koeman. Pedri fue la última pareja de Leo Messi en Barcelona. En los anteriores cursos, a la hora de rodear al crack argentino, el Barça siempre se había quedado a medias. Cuando le permitía contar con movimientos por delante del balón para dar salida a sus pases, le quitaba soluciones para recibir él la pelota en zonas prometedoras; y cuando sí tenía quién lo alimentara con el esférico, perdía socios por delante de su posición. En la temporada 2020-21, Pedri fue las dos cosas, orbitando alrededor de Messi para darle réplica a diferentes alturas. Por detrás del 10 cuando éste ascendía hasta la mediapunta, con tal de que siempre tuviera una vía para recibir el cuero, o por delante cuando Leo retrasaba su posición hasta la base del mediocampo encontrando en el canario una solución para tocar el balón en corto, sin verse obligado a buscar un envío definitivo desde muy lejos hacia los delanteros o Jordi Alba. Pedri ejercía como el satélite principal del futbolista más importante del universo futbolístico azulgrana.

El adiós de Messi ha marcado la temporada de Pedri en un doble sentido. Por un lado ha roto la pareja, y por el otro ha dejado al equipo sin el jugador más relevante a la hora de dirigir el juego y los ataques. Lo primero ha obligado al canario a buscarse un nuevo lugar, y lo segundo le ha servido en bandeja su nuevo espacio. Pedri es el nuevo epicentro del fútbol del Barça. Quien lo ordena y lo dirige. Lo es, además, teniendo un comportamiento posicional diferente. Como atestiguó su última sociedad con Leo, Pedri llegó a Barcelona siendo un jugador tendente a mejorar el juego de su equipo desde zonas cercanas al poseedor del balón. Al lado de Messi, de Frenkie de Jong o de Busquets. Esta temporada, sin embargo, y sobre todo desde la llegada de Xavi Hernández, el Barça está dando un carácter muy ofensivo a sus interiores, especialmente a un Pedri cuyo fútbol ha ganado influencia cerca de la frontal del área rival, recorriendo la espalda del mediocampo contrario y sujetando la posición para que sea el esférico el que llegue a él y no al contrario. Moviéndose por delante del balón cuando su equipo tiene la posesión, detectando zonas de recepción entre líneas y girándose con rapidez para atacar a la defensa. Un Pedri más delantero que atrayendo a Mario Hermoso desde el interior derecho le aclaró a Adama Traoré el duelo contra el Atlético de Madrid, y que anoche desde el perfil izquierdo hizo lo propio con Ferran Torres.

Y es que Pedri, ante el Nápoles, fue el ángulo clave de hasta tres triángulos. Junto a Ferran, por ejemplo, dibujó dos. Uno en la banda izquierda completado por Jordi Alba, que encontró al canario a través del lateral y que lanzó al ex del City aprovechando la atracción de Pedri. El otro se localizó en el centro, carril en el que instaló su juego el 16 azulgrana y al que tendió Ferran dejando la cal para el lateral, y en el que los dos internacionales sumaron fuerzas junto a un Pierre-Emerick Aubameyang muy activo en los apoyos. El juego de espaldas del gabonés fue un recurso en el que insistieron los de Xavi para que sus centrocampistas recibieran de cara, toda vez el 1-4-2-3-1 permitía a los de Spalletti un sistema de marcas muy natural en la zona media. De hecho, la vigilancia directa de Zielinski sobre Frenkie de Jong dificultó mucho al neerlandés recibir el balón por delante de los centrales cuando el Barça construía desde atrás, obligándole a retrasar la posición para contactar con el cuero y a dejar vacía una de las alturas del mediocampo local. Es ahí donde, además de la salida lateral, se hizo fuerte la táctica del tercer hombre, conectando a Eric Garcia con Aubameyang a través del pase vertical del zaguero, para que el gabonés pudiera descargar de cara para los centrocampistas y generar el espacio para la diagonal de Ferran Torres.

El tercer triángulo en el que Pedri fue protagonista fue el del centro del campo, junto a De Jong y Nico. Normalmente por delante de los dos, alejado del mediocentro y dejando el escalón intermedio para un Nico que alternó presencias a la espalda del mediocampo italiano con apariciones en la base de la jugada por delante de Frenkie y los centrales. Así, mientras en la izquierda la posición adelantada de Pedri contribuyó a sacar de línea a los zagueros generando ventajas para Ferran o Aubameyang, la banda derecha ayudó menos a Adama Traoré que otras veces. Sin la referencia directa del interior, Koulibaly pudo apoyar al lateral izquierdo visitante con más libertad, al tiempo que la presencia de Mingueza en el lateral derecho del Barça permitió al Nápoles defender constantemente con Lorenzo Insigne y Juan Jesus la zona del extremo derecho culé. Donde sí sumó Mingueza fue a la hora de empujar hacia arriba la presión local, aprovechando la poca amenaza al espacio de su par y la altura que por lo general pudo darle el Barça a sus ataques.

La profundidad ofensiva azulgrana se acentuó tras el descanso, y ganó en amenaza con la entrada al campo de Busquets, Dembélé y Gavi. Ya con un Nápoles encerrado, el rango y la visión en el pase del mediocentro catalán le sirvió a Xavi para conectar las piezas en campo contrario, y para llevar el cuero de un lado al otro. Pedri juntaba al Nápoles sobre su sector, y cuando el balón salía hacia atrás el capitán lo dirigía hacia Dembélé en la otra orilla del campo. El galo contó también con el auxilio de Gavi, que ya con el mediocentro en campo rival no necesitó retrasar su posición y pudo sumar apoyos y desmarques en el perfil derecho del ataque, para generarle rutas de juego a un Ousmane que tomó el relevo de Adama como el encargado de encender los ataques en las inmediaciones del área rival. Esa en la que volvieron a  tener un fuerte impacto los minutos de Luuk de Jong, la que anoche tiñó de desacierto el buen juego de Ferran Torres y la que esta temporada disfruta del juego de Pedri desde más cerca. El canario, sin Messi, ha encontrado su nuevo lugar.

 

– Foto: Eric Alonso/Getty Images

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