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Jules Koundé: Piernas, cabeza y pies

Jules Koundé: Piernas, cabeza y pies

Una de las cosas interesantes que han ocurrido en el fútbol europeo durante los últimos años es que, en determinadas posiciones, lo inusual se ha vuelto cotidiano. No hace tanto, cuando un entrenador se proponía cuidar la forma como su equipo elaboraba el juego desde atrás, y pretendía incorporar para ello a un portero o a un central con un trato de balón exquisito, el número de candidatos era muy reducido. Por norma general, las tareas que se les encomendaban a guardametas y zagueros eran otras, y en base a esas características más habitualmente demandadas se daba forma en categorías inferiores a los protagonistas del mañana. La aparición de un portero o un central con gusto y acierto a la hora de darle sentido al balón con los pies era un acontecimiento excepcional, y que no siempre significaba que aquel singular espécimen también cumpliera con las virtudes que adornaban a los demás. No era extraño que para poder gozar de las ventajas de un portero ducho en el juego de ataque o de un defensa capaz de generar ventajas desde el pase hubiera que transigir con que esas piezas fueran más débiles que sus colegas a la hora de defender.

Ocurre, sin embargo, que a lo largo de los últimos años han sido cada vez más los entrenadores que han asignado a estas demarcaciones una gran relevancia en el nacimiento de la jugada. Que un equipo inicie el ataque desde atrás, buscando la primera ventaja en los pies de su guardameta o de sus centrales, ya no es un hecho excepcional, sino que muchas veces es la norma. Y del mismo modo que, antes, el hecho de no requerirlos provocaba que surgieran menos futbolistas de este perfil, el cambio de paradigma los ha hecho florecer. Hoy es habitual que tanto los guardametas como los centrales de los equipos más importantes del continente sumen e incluso sean decisivos desde su influencia ofensiva. En el fútbol actual, al portero y al central se lo forma e instruye para que sea importante jugando el balón, lo que ha multiplicado el número de futbolistas capaces de cumplir con unas necesidades cada vez más demandadas. Lo que antaño era excepción, hoy es casi un requisito indispensable para aspirar a entrar en la élite. Lo normal es que porteros y defensas sean capaces de involucrarse con acierto en la construcción del juego. Es un rasgo mucho más extendido y que, por lo tanto, no obliga a los equipos a transigir con perfiles incompletos. Ya no son los diferentes.

No obstante, da la impresión de que en los últimos años el FC Barcelona no lo ha visto así, asumiendo un progresivo debilitamiento de las capacidades individuales de sus futbolistas en defensa, como si éstas impidieran contar con piezas de impacto ofensivo. Como si el central con buen trato de balón continuara siendo una excepción, y su fragilidad sin el esférico un peaje a pagar a cambio de poder contar con sus posibilidades jugando la pelota. Olvidando que la defensa del Barça que más atención ha puesta en la forma como su zaga iniciaba los ataques, reunía talentos defensivos de la talla de Márquez, Abidal, Alves, Piqué, Milito, Mascherano o Carles Puyol. No por nada, después de anunciar su adiós, el consejo que el gran capitán le deslizó a Zubizarreta fue «que el nuevo central sea un jugador rápido«. La dificultad para ganar duelos defensivos, más allá del sobreexigido Ronald Araújo, en un equipo que suele exponer a sus hombres más retrasados jugando con las líneas adelantadas e involucrando a muchos efectivos cerca del área rival, fue uno de los aspectos más conflictivos del conjunto barcelonista el curso pasado y, en consecuencia, uno de los grandes objetivos de cara a reforzar la plantilla de la siguiente temporada.

Con este contexto de fondo, la de Jules Koundé es una incorporación con mirada moderna. El francés es un defensor de grandes virtudes ofensivas, capaz de marcar diferencias y generar la primera ventaja iniciando el juego desde atrás, pero que al mismo tiempo posee un abanico de atributos defensivos igualmente contundentes. Físicamente se trata de un zaguero ágil y veloz, perfectamente diseñado para jugar lejos de su área y corregir situaciones de inferioridad corriendo hacia su portero. Rápido en el uno contra uno y corpulento a pesar de su estatura, además el galo posee una impresionante capacidad de salto, lo que no solo le permite esquivar uno de los peligros de su falta de altura, sino que lo convierte en una arma por arriba en bandas áreas y a la hora de sofocar los intentos rivales de superar la presión con un balón largo. A nivel táctico, Koundé mezcla sus argumentos para corregir en espacios abiertos con inteligencia y serenidad encarando los escenarios defensivos. Es menos impetuoso de lo que aparenta, sabe condicionar a su oponente para que el fuego se extinga sin necesidad de apagarlo, y se muestra sereno ante los retos de su par. En este sentido, por su poso y lectura de la posición, como culer puede resultar un complemento interesante para un Araújo más vehemente. Ambos pueden conformar una pareja de enorme personalidad, casi intimidante a la hora de medirse en los duelos, y armónica a nivel táctico.

Probablemente el principal aspecto por resolver en cuanto a su unión sea el perfil del campo asignado a cada uno pues, aunque por motivos diferentes, ambos encajan mejor en la zona derecha de la defensa. En el caso de Araújo esta preferencia tiene relación por sus mayores dificultades a la hora de jugar el balón, las cuales se subrayan cuando juega a pierna cambiada. En el de Koundé, en cambio, su vínculo con el perfil derecho tiene que ver con cómo éste le sirve de plataforma para poner en liza alguna de sus más relevantes virtudes con la pelota, como por ejemplo su dominante conducción, su visión para filtrar el pase o su atrevimiento internándose en campo contrario. La elección será prácticamente un alegato: esconder una debilidad o subrayar una fortaleza. Cabe la posibilidad, sin embargo, que a Xavi se le abra una tercera vía. Puesto que ni Koundé ni Araújo encuentran en el perfil izquierdo su hábitat favorito, no situar a ninguno de los dos en él. Este escenario podría darse, por ejemplo, si el técnico de Terrassa optara por ubicar o bien al francés o bien al uruguayo en el lateral derecho, posición que los dos futbolistas ya han defendido en el Sevilla y el Barça respectivamente. También si Xavi optase por construir un Barça 2022-23 que con balón se organizase con un primer escalón formado por tres futbolistas, en el que quedaría vacante una plaza en la izquierda que sin ningún central zurdo en el equipo no parece tener un dueño claro.

No sería una solución nueva para el técnico culer, que ya en su anterior experiencia en Qatar repartió a sus jugadores en ataque según un 1-3-2-2-3 no muy alejado del que por momentos ha empleado Pep Guardiola en Manchester. Como el de Santpedor, no obstante, que el Al-Sadd atacara con tres zagueros no significaba necesariamente que defendiera solo con tres hombres atrás, sino que el dibujo cambiaba del ataque a la defensa a partir del posicionamiento de alguna de sus piezas. Por ejemplo utilizando a los laterales de forma dispar, de tal modo que mientras uno se sumaba al ataque como un centrocampista o un delantero más, el otro se sujetaba al lado de los centrales, una alternativa bastante afín sobre el papel a los perfiles que está incorporando el Barça en defensa este verano. También a través de la doble función de unos de sus medios, situado al lado del mediocentro a la hora de atacar y reconvertido en central a la hora de defender. Escribía Guardiola en 2007, a propósito del retorno del 1-3-4-3 en el Barça de Rijkaard, que si el cuadro barcelonista iba a cerrar con tres defensas, mejor que dos de ellos tuvieran las piernas de Puyol y Oleguer. Desde hoy, Xavi tendrá las de Araújo y Koundé. Sus piernas, sus cabezas y sus pies.

 

– Foto: Fran Santiago/Getty Images

Comments:1
  • Ricard Boada 5 agosto, 2022

    Qué bueno volver a disfrutar de tus artículos, espero que hayas disfrutado de las vacaciones.
    Cada vez me atrae más la idea de un 3-2-2-3 en ataque y en este dibujo es donde creo que puede brillar De Jong en el doble pivote junto a Busquets (aunque el de Badía rinde mejor siendo el único pivote). Además, el holandés podría cumplir como central en fase defensiva.
    Solo faltaría el central izquierdo (Alba?) para tener este equipo: Ter Stegen, Koundé, Araújo, Alba?, Busquets, De Jong, Gavi, Pedri, Dembélé, Lewandowski y Raphiña.

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