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Gavi vale por dos

Gavi vale por dos

Esta temporada el Barça había enfrentado cinco duelos contra rivales de primerísimo nivel sin conocer la victoria. De su doble enfrentamiento ante Bayern e Inter y del clásico en el Bernabéu solo pudo sacar un empate agónico en la visita de los italianos al Camp Nou. En apenas una semana, sin embargo, el conjunto de Xavi Hernández se ha impuesto tanto al Atlético de Simeone como al Madrid de Ancelotti, lo que le ha valido para hacerse fuerte en la primera posición de la tabla y para convertir la Supercopa en el primer título del proyecto. Ambas victorias han tenido como rasgo en común la apuesta por juntar en un mismo once a cuatro centrocampistas, y por hacerlo de tal modo que Busquets, De Jong, Gavi y Pedri sobrecarguen el carril central dejando las alas para Ousmane Dembélé y Alejandro Balde. En la práctica, y con balón, un 1-3-4-3 en el que los culers reparten a sus cuatro medios en dos alturas diferentes para resolver uno de los rompecabezas tácticos que ha castigado el equilibro táctico azulgrana en lo que llevamos de curso.

Hasta esta semana, el Barça se ha debatido entre reforzar la zona de Sergio Busquets con un segundo centrocampista que proteja y descargue al capitán, o permitir a sus dos interiores jugar cerca de la frontal. Ha tenido lo uno o lo otro, pero no ambas cosas. Cuando ha optado por arropar al mediocentro utilizando a uno de sus acompañantes cerca de su posición, ha extrañado referencias entre líneas, a la espalda de la medular del rival. Mientras que cuando ha preferido buscarlas situando arriba a dos centrocampistas, Sergio ha estado demasiado solo tanto a la hora de resguardar su espacio como de esquivar las presiones contrarias. El Barça del 1-3-4-3, en cambio, forma en su línea medular una suerte de cuadrado en el que De Jong se mueve alrededor de Busquets con y sin balón, y que permite tanto a Gavi como a Pedri asentarse a ambos lados del mediocentro rival llevando su doble amenaza a las inmediaciones del área.

Una superioridad numérica tanto en la línea del mediocampo como en la zona concreta del pivote rival que fue una de las claves de su triunfo en la Supercopa, pues no solo enfrentó a sus cuatro centrocampistas contra los tres del Real Madrid, sino que además sobrecargó de amenazas la parcela de un Toni Kroos reubicado como ancla en ausencia de Tchouaméni. El Barça tocó el balón encontrando al hombre libre hasta descubrir la vulnerabilidad del alemán, doblemente retado por Gavi y Pedri en un espacio a medio camino entre el mediocentro y los centrales madridistas. Los dos jóvenes talentos azulgranas jugaron y atacaron entre los zagueros y los medios blancos, sembrando unas dudas que nadie acertó a despejar. No por nada, los defensores del Madrid que más sufrieron fueron Rüdiger y Carvajal, los hombres más directamente interpelados por la posición de los interiores del Barça (Imagen abajo).

La decisión de Xavi de jugar con un centrocampista más no solo le valió a los blaugranas para resolver el mencionado rompecabezas táctico de la medular, sino que también allanó el camino para solventar uno de los problemas estratégicos que han definido su arranque de curso. En un Barça que durante meses ha mirado con más deseo a sus extremos que a sus mediocampistas, ha sido frecuente que los ataques pecaran de precipitación. Por el contrario, en uno que primero miró al medio como necesario paso previo para llegar a la banda, también los delanteros encontraron un papel más ajustado. A medida que con el paso de los minutos Dembélé bajó menos a recibir y priorizó esperar a que fuera el cuero quien llegara a sus botas, sus intervenciones se hicieron también más dañinas. Fue una de las condiciones necesarias para que un plan que de entrada partía con un atacante menos no se quedara corto arriba.

La otra, la capacidad de Gavi para incorporar resolución a su siempre agresiva gestión de los últimos metros. Con la energía y la visión de siempre para llegar a situaciones peligrosas, y un acierto en el gesto y la decisión que marcará su techo como futbolista. El del domingo fue altísimo. Partiendo como teórico extremo izquierdo pero asomado permanentemente a la mediapunta. Siendo el cuarto centrocampista del Barça sin dejar de ser el tercer delantero culer. El impacto interior de Gavi y su matizada posición en la pizarra estuvo secundado por la importante presencia ofensiva de Alejandro Balde, un cometido con el que el lateral izquierdo azulgrana además de mantener activado en ataque el carril zurdo del Barça también condicionó en gran medida la posterior respuesta madridista con la pelota.

Y es que arrastrando Gavi a Carvajal hacia el interior, el madridista encargado de seguir las carreras de Balde fue Fede Valverde, un emparejamiento que convirtió al uruguayo en casi carrilero y que lo alejó tanto de la batalla en el centro del campo como de la contribución ofensiva que tanto agradece el cuadro de Ancelotti cuando actúa en banda derecha. Valverde no pudo estirar por su costado como es habitual, dando salida a los blancos, girando a su adversario y aumentando el ritmo de los ataques para romper los muros del rival. Las consecuencias de la siempre relevante pérdida del uruguayo en tareas ofensivas se multiplicaron debido a lo bien que controló el Barça tanto a Benzema como a Vinícius. Contra el primero levantó una caja, formada por la pareja de centrales y el doble pivote, que anticipaba desde atrás y que por delante tapaba mejor los caminos que debían encontrarle. El ajuste contra Vinícius fue el esperado: Araújo como lateral derecho. Una maniobra que junto a la cobertura de Koundé desde la demarcación de central dominó la orilla hasta el punto de obligar al extremo madridista a intentarlo por otras zonas del ataque.

Ninguno de los tres flancos del Madrid podía imponerse a su par, y la alternativa colectiva quedó muy lastrada por las dificultades de que el juego de los centrocampistas ganara altura. Con Kroos ocupando el pivote y tanto Camavinga como Modric muy atrás para auxiliar ante una presión barcelonistas que puso en más de un aprieto la salida de balón merengue, los defensas del Barça podían controlar la situación antes de que el rival acercara los apoyos. Haciendo valer, atrás, la superioridad individual de Araújo, Koundé, Christensen, Balde y Ter Stegen. Sacando brillo a la superioridad numérica de Busquets, De Jong, Pedri y Gavi en mediocampo. Y decidiendo en los últimos metros gracias a la superioridad táctica de Gavi, Dembélé y Lewandowski. Con dos Gavis. Uno que es centrocampista y otro que es delantero.

 

– Foto: Yasser Bakhsh/Getty Images

Comments:3
  • Pedri8 18 enero, 2023

    «la capacidad de Gavi para incorporar resolución a su siempre agresiva gestión de los últimos metros. Con la energía y la visión de siempre para llegar a situaciones peligrosas, y un acierto en el gesto y la decisión que marcará su techo como futbolista. El del domingo fue altísimo»

    Se puede decir más alto, pero no mas claro. Gavi, junto a Pedri, Araujo, Balde, … son la nueva columna vertebral del equipo, de un equipo que ya está comenzando a dibujar lo que será

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    • Fedecker 18 enero, 2023

      Y de Jong. El trabajo que hace es inconmensurable. Por fín está en una posición que se adapta a él. Un doble pivote con libertad. Y lo está demostrando.

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      • Pedri8 18 enero, 2023

        Si, totalmente de acuerdo

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