Author: Albert Morén

Detrás del mediocentro, los centrales del Barça en este inicio de temporada están sufriendo. De hecho no es nuevo, pues gran parte de la temporada pasada, los problemas en transición defensiva fueron notorios. Es el problema de querer comparar insistentemente al Barça de Vilanova con el de Guardiola y no tener en cuenta los diferentes momentos que forzosamente existieron en un ciclo tan largo como el de Santpedor. Partiendo de que no es algo nuevo, los inicios del proyecto Vilanova sirven para constatar que el equipo sufre demasiado en fase defensiva. Por simplista que sea, sólo hay que ir a la estadística de tarjetas vistas por los centrales para comprobar que el panorama para la zaga no está siendo para nada cómodo. La presencia de dos laterales ofensivos, los problemas a la hora de sacar el balón ante una presión adelantada, el progresivo declive de Xavi y por lo tanto de la defensa con balón...el escenario para los centrales ha cambiado.

En la semana del Barça-Spartak de Moscú que inaugurará el curso europeo de los azulgranas, los análisis del rival del Barça seguramente hablarán de la verticalidad de Mc Geady, la solvencia del triángulo Pareja-Suchy-Carioca, de lo incisivo de la pareja atacante formada por Ari y Emenike, o de las soluciones que ofrece el español Jurado. Y serán correctos. El protagonista de éste artículo, difícilmente tendrá un papel importante en el partido del miércoles. De hecho, no sería para nada sorprendente que no disputara ni un sólo minuto frente a los de Vilanova. Sin embargo, tarde o temprano, hablar del Spartak de Moscú será hablar de Jano Ananidze. Quizá el momento llegue cuando rusos y catalanes se vuelvan a ver las caras en el Luzhnikí. O quizá debamos esperar a la próxima temporada, o quizá más. Jano nació en el 92, el mes que viene cumplirá los 20. Su carrera se inició en el Dinamo Tiblisi de su Georgia natal, y tras dos años en Ucrania, en 2009 recaló en las categorías inferiores del Spartak de Moscú. Ese mismo año debutó en el primer equipo de la mano del tándem que formaban en el banquillo dos conocidos del fútbol español como Valery Karpin e Igor Lediakhov. Anandize sólo tenía 16 años. Ahora, dirigido por otro ex de la Liga y con el Spartak asomándose al escaparate de la Champions, Europa espera el momento de Ananidze.

Temporada 2008-09. Final de la Champions League. Barça-Manchester United: 2-0
Valdés; Alves, Touré Yaya, Piqué, Silvinho; Busquets, Xavi, Iniesta; Eto'o, Messi y Henry.
No pocas veces hemos escuchado la tan manida sentencia "las finales no se juegan, se ganan". Lo cierto es que acostumbra a suceder que las mejores actuaciones se vean en el partido definitivo. Los nervios, la tensión, la igualdad entre dos colosos, el poco riesgo ante lo decisivo de los errores... provocan que por lo general, en las finales haya más emoción que fútbol. En eso, el Barça de Guardiola también fue diferente. No resulta arriesgado afirmar que ningún equipo en toda la historia ha jugado mejor las finales que ha disputado. Cuando más grande era la cita, a más alto nivel rallaban los azulgranas. La primera fue en Roma, y nunca antes, ni el Barça de Pep ni su máxima estrella Leo Messi, habían alcanzado el nivel que exhibieron en la ciudad eterna.

Temporada 2008-09. Jornada 34. Real Madrid-Barça: 2-6

Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Touré Yaya, Xavi, Iniesta; Eto'o, Messi y Henry.
Los aficionados del F.C.Barcelona jamás olvidarán el mes de mayo de 2009. Seguramente sea la mayor concentración de felicidad y euforia que jamás ha vivido la centenária institución. Mayo de 2009 se coronó en Roma con la conquista de la tercera Champions del club. Hasta llegar a esa cita, y a lo largo de 25 días inolvidables, el equipo logró la Copa del Rey, confirmó matemáticamente el título de Liga y vivió la explosión del gol de Iniesta en Stamford Bridge que le abría las puertas del triplete. Si el final apoteósico de ese mes de mayo fue en el Olímpico de Roma, el inicio se forjó en el Santiago Bernabéu.