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La reconstrucción irreal

La reconstrucción irreal

Más de dos décadas después de abandonar el Camp Nou con la promesa de regresar, Ronald Koeman afronta la que, quizá, era su última oportunidad para dirigir al club del que se convirtió en leyenda. Lo hará en un contexto casi de tormenta perfecta, en el que confluirán tres factores desde muchos puntos de vista contrarios. Por un lado el aterrizaje del técnico neerlandés al FC Barcelona cabe enmarcarlo en las necesidades inmediatas de un equipo con demasiado desgaste y con un pasado reciente al que no se le adivinan fundamentos que sostengan una estrategia de supervivencia a corto plazo como la que trabajó en otros momentos. El del Barça es un ahora con problemas para desarrollarse y competir. Sucede, no obstante, que las plataformas sobre las que levantar un mañana, más o menos alejado pero en el que encontrar la llave de nuevos y renovados éxitos, no se presentan claras. El mundo del fútbol, la economía de los clubs y el mercado de fichajes atraviesan un momento especialmente complejo debido a los efectos de la pandemia, que hasta la fecha ha desembocado en un verano más inactivo de lo habitual justo cuando los azulgranas seguramente lo pretendían más movido que otras veces.

En lo particular del club catalán, además, la inestabilidad institucional y la realidad transitoria a pocos meses de nuevas elecciones plantean un escenario contradictorio a las necesidades del equipo: el futuro inmediato de la institución es el corto plazo, pero los apremiantes objetivos del equipo necesitan mirar más allá. La reconstrucción y el rediseño de un nuevo proyecto del Barça sólo cabe de espaldas a la realidad culé. Para afrontar el reto, Koeman contará con su profundo conocimiento del entorno y la idiosincracia barcelonista, con un libreto más conservador, adaptativo y heterodoxo que el de otros compatriotas que con anterioridad ocuparon su mismo puesto, y con una serie de encargos en materia futbolística a los que dar respuesta para cada una de las líneas del equipo.

– El mediocampo de Frenkie de Jong

El de Frenkie de Jong está llamado a ser uno de los nombres propios del Barça de Koeman, después de una primera temporada del neerlandés en la Liga más problemática de lo esperado. Ronald, que ya antes de ser elegido como nuevo comandante de la nave azulgranas se había referido a la inadecuada posición que se le había encomendado en el Barça a su compatriota, no sólo conoce de cerca al centrocampista por su trabajo conjunto en la selección nacional, sino que además, sobre el papel, las características del jugador y del técnico resultan muy afines. Frenkie arribó al Camp Nou tras sobresalir en el Ajax de Ten Hag, siendo el hombre contextual en una línea de medios construida a su imagen y semejanza. Libre para asumir tanto protagonismo como gustara en la salida de balón, para desarrollarse a lo largo de la jugada desde abajo y siempre mirando de cara a la portería rival, y con un escudero como Schøne al lado encargado de no dejar desnuda la base del mediocampo cuando De Jong emprendiese su libre camino conduciendo el balón y la jugada de ataque.

Un esquema mantenido por Koeman en la selección y que, ya con anterioridad, Ronald había trabajado a lo largo de su carrera. De hecho, una de las singularidades del técnico en el marco de la escuela holandesa de la que forma parte fue desde muy pronto su apuesta por una formación invertida en la línea de medios, en la que dos futbolistas ocupan el primer escalón y sólo uno el segundo. Éste, muchas veces, con unas virtudes más encaminadas a la movilidad, la llegada y la descarga que a la conservación del cuero y a la organización de los ataques. De cara a la adaptación de este esquema en Barcelona, y contando con un lugar fijo para De Jong en la parte izquierda de la base del mediocampo, las dos incógnitas a resolver por parte del entrenador serán la de su acompañante y la del centrocampista más adelantado. A la espera de descubrir si el mercado añade nuevas alternativas en la disputa por el vértice superior del triángulo, sí parece más claro el duelo directo entre Busquets y Pjanic por el puesto de pivote derecho. 

– El ataque después de Luis Suárez

A priori, tras seis temporadas, el Barça 2020-21 será un Barça en el que Luis Suárez no jugará un papel estructural. El uruguayo, pilar del funcionamiento colectivo azulgrana a lo largo de estos años, y por lo tanto encarnación de buena parte de sus fortalezas y de sus limitaciones, no ha sido una nota más del pentagrama, sino una a partir de la cual, muchas veces, se han organizado las demás. En el Barça de Leo Messi desempeñó el rol de arquitecto que antes había ejercido Xavi Hernández desde una posición distinta. Jugar sin Suárez, por lo tanto, para el conjunto azulgrana no es sólo un cambio de nombres sino también de paradigma, y la asumida necesidad de encontrar una nueva organización y unos mecanismos de juego alternativos en su parcela atacante. De cara a la reconstrucción, sobre el escritorio de Ronald Koeman tres carpetas sobresalen por encima de las demás: La de Leo Messi, la de Ansu Fati y la de Antoine Griezmann.

El primero, una vez confirmada su continuidad, representa la pieza más determinante del once, así como un reto para el entrenador a la hora de darle el mejor encaje. Cómodo sintiendo la presencia adelantada de un compañero que le permita avanzar con el envío y le fije a los centrales rivales, en los últimos dos cursos su ubicación de partida ha sido una banda derecha en la que ha estado poco debido a que su zona real de influencia es la frontal del área. Desde el lateral, el mediocampo o la delantera, Ronald deberá encontrar una fórmula para que el Barça mantenga activos los tres carriles tanto en ataque como en defensa si finalmente se mantiene la ubicación teórica del argentino en el esquema. Tanto desde la banda derecha como desde el centro, tradicionalmente el fútbol de Messi se ha relacionado especialmente bien con la figura de un extremo izquierdo agresivo en la diagonal y en el desmarque al espacio. Thierry Henry, David Villa o Neymar pueden dar fe de ello. Ocurre que desde la salida del brasileño (o incluso antes debido a su propia evolución en el equipo de Luis Enrique) el Barça no ha logrado afianzar a un hombre de estas características en su ataque.

La aparición de Ansu Fati, en este sentido, cae como agua de mayo en un conjunto en el que, además, el paso de los años en sus hombres de vanguardia ha reducido mucho el volumen de amenaza en profundidad y la capacidad de castigar defensas adelantadas. Antes del canterano el último en intentarlo fue Griezmann, un delantero con sensibilidad para el desmarque pero que de un tiempo a esta parte vive más relacionado con los apoyos y el balón que con las carreras. En ocasiones en la izquierda, otras por dentro haciendo las veces de nueve o de segundo falso nueve al lado de Leo, y muy pocas en la derecha, se trata de un futbolista con algunas virtudes que encajan con ciertas necesidades del Barça pero al que está resultando costoso encontrar el lugar desde donde pueda aportarlas.

– Funciones normales para laterales normales

En el fútbol actual, lejos queda el antiguo molde según el cual la primera obligación de un lateral era defender y en el que, su posible aporte ofensivo resultaba, en todo caso, un interesante añadido. En tanto que zagueros, su importancia en la contención sigue siendo alta, pero su implicación en los ataques ya no es tangencial sino que muchas veces se viste de fundamental en los logros de sus equipos. Los laterales, cada vez más, marcan diferencias cerca del área contraria y son actores principales en el plan de ataque de sus entrenadores. En el Barça también lo han sido, primero con un Dani Alves vestido durante ocho temporadas de comodín en la banda derecha, y más tarde, tras el adiós de Neymar, con un Jordi Alba que asumió la vacante de socio predilecto de Messi buscando al espacio los pases diagonales del 10 para devolvérselos hacia el punto de penalti. Sin embargo, el descenso en el rendimiento del catalán, así como el disfuncional encaje y desarrollo del ataque barcelonista, últimamente han situado sobre los hombros de los laterales culés un peso y una responsabilidad atacante a la que no siempre han podido corresponder.

En la derecha, por ejemplo, compartir carril con Messi muchas veces implica tener que terminar ejerciendo como extremo llevando peligro en solitario por el costado, mientras que en la izquierda aportar la profundidad desde las zonas desde donde antes lo hacían Henry, Villa o Neymar conlleva concesiones a la espalda no siempre solventables. En el Barça, la ausencia de extremos abiertos en banda provoca que, a la postre, el rol de extremo recaiga en unos laterales sin el desborde ni los recursos individuales de los delanteros, cierra las puertas a variantes como su uso interior y deriva en una compleja respuesta ante la pérdida, en la cual tanto la distancia respecto al central como el recorrido hasta la posición defensiva terminan siendo excesivos. Si el mercado no lleva nuevas noticas a la plantilla azulgrana a propósito de esta demarcación, Koeman tendrá la tarea de buscar fórmulas que no pidan a los laterales del Barça ser algo que quizá no son, o que, en su defecto, enmascaren las posibles consecuencias negativas de que no lo sean.

Foto: PAU BARRENA/AFP via Getty Images

Comments:3
  • superpato 14 septiembre, 2020

    Dejando de lado todos los condicionantes extradeportivos, si es que eso tiene algún sentido, parece que el diseño de la plantilla empuja a que Messi juegue en el centro con dos extremos abiertos. Al menos al principio de la jugada, para dar tiempo a que se incorporen los laterales y no dejarles todo el peso del ataque por las bandas. La duda principal, entonces, es sobre el acompañante de Leo en el centro y si ha de jugar por delante o por detrás de él. Y en realidad seguramente no hay nadie que encaje bien en ninguno de los dos perfiles teóricos (ni un 9 puro de nivel ni un centrocampista llegador que adelante a Leo si se aleja de los centrales). Quizás no quede más remedio que probar con un tercer centrocampista/MP creativo y ver qué que sale de ahí.

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  • Iniesta10 14 septiembre, 2020

    Parece que Koeman va a apostar por un 4-2-3-1, que para lo parado que está el mercado, quizás es una forma de reconstruir el equipo bastante pragmática, ya que se cuenta con muchos mediapuntas.

    Si ese fuera el caso, en la base del centro del campo creo que serán titulares de Jong por la izquierda y Pjanic por la derecha, y creo que como suplentes también podrían actuar ahí Aleñà por la izquierda y Sergi Roberto por la derecha, ya que este último te aporta un plus físico que ya no puede aportar Bussi, y ese es el lado de Messi, por lo que, en mi opinión, ahí es más necesario un jugador con despliegue físico, que un Bussi que es un maestro del juego posicional, pero ya lleva unas cuentas temporadas siendo un jugador físicamente anticompetitivo. Quizás ya ha llegado el momento de perder muchísimo protagonismo y, si el equipo hace una buena campaña sin él en el once titular, sería un buen momento para salir de Barça con honores. Para mi, en la base del centro del campo Bussi debe ser ya el quinto jugador, por detrás de de Jong, Pjanic, Aleñà y Sergi Roberto, porque en la banda de Messi (que abandona mucho la posición y no está para defender), si el lateral sube, solo quedaría el mediocentro por la derecha y el central por la derecha. Ahí hace falta un hombre con un buen despliegue físico para compensar. Hay que buscar el equilibrio y Messi y Bussi en el mismo lado se queda un poco cojo fisicamente, mucho talento pero poco despliegue físico-defensivo.

    En cuanto a los mediapuntas, muchas ganas de ver un Dembelé-Griezman-Messi. También me cuadra un Pedri-Coutinho-Trinkao. Y por delante de ellos, en punta de ataque, yo probaría a AnsuFati, que tiene mucho gol y me recuerda un poco a la velocidad de Eto’o. Es una sugerencia, porque quizás para codearse con los centrales le falta algo de físico, pero en agilidad y velocidad sería imparable. En ese sentido, me cuadraría que el Barça fichase un nueve puro, complementario a Ansu, más alto, más fisico, y más económico, quizás Buadu. Creo que a AnsuFati lo probaría ahí, porque en caso contrario, sobran mediapuntas, y creo que no deberían ser ni Trinkao ni Pedri los que deberían salir. Son muy buenos, son jugadores especiales, al igual que Ansu.

    Finalmente, me falta un central, que ojalá sea Erik Garcia, y un lateral derecho, que me gustaría fuera Serguinho Dest, y si finalmente sale Semedo, quizás Bellerín sea un buen recambio.

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  • JF 23 septiembre, 2020

    Morén. Piensas Koeman se animará a sentar a Messi cuando no esté teniendo buenos partidos? Y, tienes opinión acerca de cómo podría llegar a reaccionar Lio? Un abrazo

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