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Ser central en este Barça

Ser central en este Barça

Ser central en este Barça no es una tarea fácil. Todavía menos si, de entre los dos centrales, se trata de ser el central diestro. Es justo el reto que se le ha presentado a Ronald Araújo después de la lesión de Piqué, en un momento en que el contexto que lo envuelve se ha hecho más agreste. Antes de iniciarse el curso, el rendimiento que el zaguero uruguayo pudiera ofrecer en el primer equipo era la incógnita a resolver para ponderar el grado de alarma con el que observar el diseño de la plantilla a propósito de la demarcación. Contando con la dificultad de recuperar a Samuel Umtiti para la causa, la veracidad competitiva de Araújo, pues, definiría si el plantel azulgrana disponía de un tercer central de garantías en contextos de exigencia. Ahora, visto el bajo rendimiento de Lenglet y la importante lesión de Gerard Piqué, directamente define la supervivencia sin balón del equipo de Ronald Koeman.

Ser central en este Barça significa serlo en un equipo con escasa capacidad de robo adelantado, y que por lo tanto tiene muchas dificultades para detener los avances rivales antes de que éstos encaren a la defensa culé. Significa, también, ser la última barrera de un conjunto con tendencia a vaciar la zona del mediocampo, debilitando así el refuerzo previo de un segundo muro de contención. Es lo que hizo el Barça el sábado ante el Valencia, renunciando a De Jong en favor de Coutinho para incorporar al once a un cuarto delantero en detrimento de un tercer jugador para la línea de medios. Pedri, el centrocampista más adelantado entre semana, fue el acompañante de Busquets, y Philippe el hombre encargado de aproximarse a la zona de Leo Messi por delante de los dos. El brasileño, de vuelta al valle de rendimiento con el que se despidió de su primera etapa en la plantilla, reprodujo problemas conocidos ubicado en una posición intermedia entre el interior izquierdo y la zona del segunda punta, especialmente localizados en su posicionamiento sobre el campo y su velocidad soltando el balón.

Se trató de dos aspectos subrayados por el planteamiento de Javi Gracia, más dispuesto al repliegue que el de la Real Sociedad días atrás, y que forzó al Barça a atacar sin espacios y con muchos rivales bloqueando el acceso al área. Ante un Barça sin la agilidad necesaria circulando el balón por dentro y sin más uno contra uno por fuera que el de Sergiño Dest, el 1-4-4-2 del Valencia se esforzó en cerrar los espacios interiores, defendió a la perfección los efectos que tantas veces tienen las apariciones de Jordi Alba irrumpiendo desde atrás, y, por lo general, sufrió poco sin la pelota. Con ella tuvo opciones a pesar de que, muchas veces, sus ataques comenzaran muy cerca de la meta de Jaume Doménech. El Barça, con muchos futbolistas por delante del balón, los laterales en posición de extremo, un mal reparto de espacios arriba y un mediocampo muy desprotegido, tendió a separarse en exceso a medida que su jugada de ataque se alargaba, y a dibujar situaciones comprometidas para sus zagueros cuando el cuadro visitante podía lanzar la transición. El plan de Javi Gracia tenía las ideas claras. Además de forzar pérdidas peligrosas en la salida de balón culé, su idea para hacer daño a la zaga barcelonista partió de un duelo en igualdad numérica de Guedes y Maxi contra Araújo y Mnigueza, y de la posibilidad de dañar la espalda de los proyectados laterales del Barça aprovechando la sujeción de la doble punta sobre los centrales blaugranas.

Cheryschev a la espalda de Dest y Musah, Álex Blanco o Wass a la de Jordi Alba, tras intervención de Soler, pudieron avanzar metros y llevar a su equipo hasta las inmediaciones del área de Ter Stegen. El valencianista más inspirado, no obstante, fue Gonçalo Guedes, recibiendo en el espacio abierto entre el mediocampo y la zaga local, y aprovechándose de las atenciones que el central diestro del Barça debía poner en banda. Sobre todo en el segundo tiempo, cuando Koeman trató de reformular el ataque llevando a Braithwaite al área para sujetar a los centrales del Valencia, y acercando a Messi a la derecha para desplazar el foco de la estructura defensiva che y poder abrir espacios por dentro. Los cambios no sirvieron para mejorar visiblemente el ataque local, y por contra la reubicación de Leo en banda abrió el carril para el Valencia. Las incorporaciones de Gayà para hacerle el dos contra uno a Dest multiplicaron el trabajo de Araújo, pluriempleado entre el socorro a su lateral, las arrancadas de Guedes entre líneas y el duelo perdedor de de Mingueza y Maxi Gómez en el área culé. A pesar de todo, e Barça ha encontrado en el uruguayo a un central del que poder fiarse.

– Foto: LLUIS GENE/AFP via Getty Images

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