
Juande sabe que la Liga pasa por el Bernabéu y que todo lo que no sea ganar es despedirse del título. Por este motivo será difícil que plantee un partido parecido al de la primera vuelta en el Camp Nou en el que situó el balón en el tejado blaugrana. El sábado, el Madrid no puede permitirse que sea el Barça quien decida cuándo y qué sucede en el partido, y deberá buscar la iniciativa desde un comienzo. Llevar la iniciativa no es sinónimo de posesión de balón, por lo que tampoco debemos esperar a un Madrid arrebatándole el balón al Barça, sino tratando de dibujar el escenario de partido que le convenga.
Así pues, de entrada es probable que veamos a un Madrid adelantando líneas y presionando la salida de balón desde la defensa culé, aprovechando la baja de Márquez. Si a la defensa le cuesta construir, los interiores se verán obligados a bajar para iniciar jugada, aumentará la distancia entre líneas y al equipo le será más costoso imponer su juego. Cuando el balón llegue al centro del campo, el Madrid tratará de presionar para recuperar el balón en el menor tiempo posible, con una medular poblada en la que destacará el despliegue físico de los dos mediocentros -Gago y Lass- que contará con la ayuda de una posición escalonada de los dos puntas. Superada esta primera fase de presión, el Barcelona tratará de construir a partir de sus dos centros futbolísticos, Iniesta y la conexión Xavi-Messi. Para defender el primero Juande seguramente destinará a Lass, mientras que en el otro perfil, la labor de Gago ocupando los espacios interiores deberá complementar la tasca defensiva tanto del lateral como del volante. Debido al sacrificio defensivo que exige un lateral como Alves, es difícil que el tocado Robben entre en banda izquierda, por lo que lo normal será ver a Marcelo en la medular apoyando a su lateral. Éste será Heinze puesto que el estado de forma de Henry e Iniesta no aconsejan repetir la fórmula del Camp Nou en que Sergio Ramos cambió de banda para ajustar la defensa sobre Messi. Visualizar un emparejamiento de Henry con Miguel Torres es encontrarse un foco de desequilibrio constante a favor del Barça mediante la salida por fuera en velocidad del francés.
El Barça, por su parte, afrontará el partido de la única manera que sabe, a partir de la posesión y tratando de imponer su ritmo a partir de ésta. La baja de Márquez, como ya hemos comentado, penalizará a la hora de construir desde atrás, por lo que jugadores como Alves o Piqué deberán asumir una mayor responsabilidad en esta función. Será interesante en este caso que el canterano se erija como el hombre encargado del inicio de las jugadas ya que de esta manera el Barcelona podrá encarar el juego hacia el perfil izquierdo, el cual puede tener un papel destacado en el enfrentamiento contra el Madrid. Así, en la banda izquierda culé es donde se juntan los dos futbolistas más en forma del equipo con permiso de Piqué, Iniesta y Henry. El primero tendrá la vigilancia de Lass, pero en el uno contra uno el de Fuentealbilla es netamente superior al francés y puede generar el desequilibrio una y otra vez. Para que esto no suceda el Madrid deberá ofrecerle ayudas a Lass, las quales pueden llegar desde Gago o desde Robben. Ambas situaciones pueden resultar ventajosas para los intereses del Barça. La primera alejaría a Gago del espacio que buscará Messi para activar a Xavi, lo que favorecerá el dominio del Barcelona. Por contra, si es Robben quien debe apoyar a Lass, dejando a un lado el enorme desgaste físico que puede suponer esto para un jugador que llega muy justo al partido, el Madrid perdería una de sus principales armas en la transición defensa-ataque, sobretodo porque limitaría sus opciones de buscar la espalda de la defensa, ante lo cual permitirá a la zaga azulgrana adelantar la línea.
Para aprovechar las limitaciones tácticas del defensor argentino y a la vez proponer una alternativa para la banda derecha del ataque en el caso de que el planteamiento de Juande logre minar su funcionamiento, Messi, Xavi y Alves deberán buscar un ataque más móvil, con constantes intercambios de posición que permitan ver, por ejemplo, al 6 azulgrana actuando casi como extremo en algunos momentos. Esto, a la vez que supone una manera de sorprender al entramado defensivo del rival, obligará a Heinze a tomar decisiones en defensa de manera recurrente, lo cual repercutirá en constantes errores de posicionamiento a los que la inteligencia de Messi y Xavi, las llegadas de Alves o los desmarques al espacio de Eto’o, pueden sacar mucho provecho.
