F.C.Barcelona

  Aunque hoy regresen los reproches, es difícilmente discutible que el trabajo de Vicente Del Bosque al frente de la selección española ha sido extraordinario. De principio a fin. No entró bien y algunas decisiones ha costado asimilarlas, pero si no se entiende el nacimiento de esta generación inolvidable sin Luís Aragonés, tampoco se puede entender que el ciclo se haya prolongado durante, por el momento, seis años, sin la figura de Del Bosque . Hermanado con el Barça de Guardiola, aunque con demasiada y molesta frecuencia se intente defender lo contrario, lo cierto es que el proyecto de Vicente ha sobrevivido al ciclo de Pep. "Perdió" antes el Barça que la selección. 

Hace una semana, Sandro Rosell, presidente del F.C.Barcelona, declaraba que tras el fichaje de Neymar al club todavía le faltaban por acometer una o dos incorporaciones. Asumiendo y confiando que la contratación de un nuevo central es ineludible, queda por esclarecer ese posible tercer refuerzo. En marzo, cuando le dedicamos la atención a la planificación del Barça 2013-14, también repartimos la atención en tres focos: Neymar, el central y la portería. Sin embargo, el deseo de Valdés de agotar su contrato y la sensación de que el club no se va a mover en ese sentido, podrían abrir nuevos escenarios. Un anexo a la planificación, habría sido el lateral derecho, pero la excelente segunda mitad de temporada de Alves y la escasez en el mercado, parecen indicar que tampoco ahí se resolvería el enigma. En el apartado de bajas, suena con fuerza el adiós de Thiago, un revés importante, pero da la sensación que la respuesta se encontraría antes en el ascenso de alguien del filial que en una nueva incorporación. ¿Quién es, entonces, ese eventual tercer fichaje?

Neymar es una oportunidad y un reto. Una suerte y una responsabilidad. Con su contratación, el Barça se ha hecho con la presa más jugosa del mercado, un jugador diferente, un talento como hay pocos. Una jugada maestra que de golpe ha elevado el techo futbolístico del equipo. Con Neymar el Barça puede aspirar a ser más. El reto es exprimir hasta la última gota de fútbol del brasileño. No guardarse nada. Guardiola con Messi lo vio clarísimo. Uno de sus grandes logros es que siempre le siguió el paso al argentino. Leo no podrá decir que el de Santpedor le frenó. Ahora le toca a Vilanova. Si cabe, tiene un reto mayor. A Tito le toca afrontar la forzosa transición. Esa que desde hace dos temporadas el equipo intenta acometer sin traumas y que parece que necesitará más heridas de las pronosticadas. En este escenario, la llegada de Neymar podría parecer un nuevo frente abierto, pero de hecho son dos procesos que van de la mano. 

Aunque de entrada sorprenda, uno de los problemas cuando se habla sobre Neymar es que se le ha visto poco. No son tantos los que trasnochan para seguir las competiciones americanas o los que buscan la manera de encontrar los partidos a la mañana siguiente. El problema que tiene esto, en el peor de los casos, es que se termina hablando de otros jugadores en lugar de Neymar. Ronaldinho, Robinho, Ronaldo, Denílson, Romario... Depende de las intenciones previas de cada uno que elija uno u otro. Decimos que eso ocurre en el peor de los casos, pues en el mejor, sucede que se habla por boca de otros. Así pues, entendemos que la mejor manera de empezar esta semana especial dedicada al fichaje del brasileño, es ofreceros casi 200 minutos de Neymar en estado puro. Nada de highlight que puedan conducir al engaño, sino resúmenes, más o menos extensos, de las intervenciones del ya ex-delantero del Santos a lo largo de 20 partidos.

Sergio Busquets es intocable. Y lo será por mucho tiempo, faltaría más. No siempre lo fue. Aunque saliese en la foto de Roma, a lo largo de su primera temporada en el primer equipo formó junto a Keita la segunda unidad en el mediocampo del Barça. Puntualmente recambio de Xavi en el interior y habitual reserva de un mediocentro que pertenecía a Touré Yaya. El marfileño cedió pistonada a la siguiente temporada, perdió la titularidad en favor del canterano y finalmente, en verano, se embarcó en el nuevo proyecto del City. Para hacer frente a la partida del poderoso africano, el Barça incorporó a uno de los mediocentros más sólidos del momento. Javier Mascherano, un referente en su posición. Cuando el argentino aterrizó en Barcelona, Sergio Busquets ya era campeón del mundo. Todo el mundo tenía asumido a quien pertenecía el mediocentro del Barça. Al Jefecito, cuando jugó, se le vio superado por el contexto futbolístico. El fútbol repercutió en lo anímico y su participación en la media estuvo apunto de dejar de ser competitiva. Pese a su aspecto de duro, ya van dos posiciones en las que, con Mascherano, lo mental ha empeorado lo futbolístico.

El cómico Ángel Pavlovsky cuenta la anécdota -no se sabe si real o inventada- de un hombre que a mitad de la función, disgustado con el espectáculo, abandonó el teatro. Al rato decidió volver. "Claro, para lo que hay fuera, pensaría que mejor estaba dentro" añade con sorna Pavlovsky. Algo así debe pensar el barcelonismo con respecto a Xavi y su progresivo declive. Resulta ineludible la cuestión de que se va acabando. Pero el vértigo del post-Xavismo congela. Desde casa es fácil el "tú dentro, tú fuera", pero en la realidad todo se complica. 

  Cuando el camino ha sido tan tortuoso como el del Barça esta temporada, valorarlo de manera unificada es un error. El alumno que suspende dos asignaturas con un 1 y sobresale con un 10 en otras dos, no es un alumno normal. Es muy malo en unas cosas y excelente en otras. El 10 no esconde al 1 igual que el 1 no contrarresta al 10. Así ha sido la temporada del Barça. Tortuosa, irregular, con tramos ciertamente muy buenos y otros muy malos. Para sacar su valoración final, unos se quedarán con una parte, otros con otra y algunos optarán por hacer la media. Aquello de las dos manzanas, yo me como las dos, tú ninguna... Aquí, que no queremos ser jueces ni jurado, ni tenemos la necesidad de una nota final que sacar a pasear en discusiones y debates, no haremos ni una cosa ni la otra. Preferimos exprimir lo que nos deja cada uno de los momentos del equipo, volver sobre los propios pasos, reandar lo andado y seguir el hilo hasta salir del laberinto. 

Hace una semana, Pep Guardiola daba una charla en Argentina. En ella, con la excusa de hablar de Messi y su posición, expuso algo aún más relevante y que no tiene que ver sólo con lo pasado, sino que sirve como pistas para el futuro. Durante su intervención, el técnico insiste una y otra vez en su obsesión por generar la superioridad en el centro del campo. La evolución táctica del Barça, y de sus rivales más directos, es la batalla por la superioridad numérica. Por disfrutar de un hombre de más en un deporte en que ambos equipos tienen el mismo número de jugadores. Como punto de partida resulta estimulante. [youtube https://www.youtube.com/watch?v=e4-ax69pHcU]