De la Red

Mismos problemas pero diferente resultado. La victoria contra el Recreativo no debe variar el planteamiento del cuerpo técnico, que no es otro que el de dar la vuelta a una dinámica tremendamente negativa. Como comentamos en el artículo anterior, la situación real del equipo no responde al catastrofismo que flota en el entorno blanco, pero si es cierto que como resultado de la pérdida del futbolista que vertebraba todo el juego del equipo, el Madrid debe vivir un proceso de refundación, debe crear un nuevo equipo. Para lograrlo, lo que precisa el cuerpo técnico es, sobretodo, tiempo, algo que hoy por hoy no puede pedir ya que la convulsión institucional del Madrid hace que se exijan resultados de manera inmediata sin dejar lugar a un proceso mediante el cual Schuster pueda volver a ensamblar las piezas y confeccionar un nuevo equipo que viva más allá de los automatismos que definieron al equipo con Robinho. Puesto que esta vía es utópica, no nos detendremos en ella por el momento y, en todo caso, a final de temporada, cuando encaremos la planificación merengue, de ser necesario ya abordaremos las líneas maestras en la construcción del nuevo proyecto. No obstante, ahora mismo el objetivo de Schuster y su cuerpo técnico debe ser buscar el rendimiento inmediato, por lo que lo más recomendable es que manteniendo la estructura básica y el funcionamiento del Madrid de la pasada temporada, introduzca las variaciones que equilibren la marcha de Robinho. Evidentemente es una solución "parche", pero Schuster no puede aspirar a mucho más ya que la situación del técnico alemán es la de vivir al filo de la navaja, y lo más recomendable para lograr resultados de manera inmediata es reproducir el patrón de juego al que los jugadores ya están habituados.

copa del reyEsta edición la final de Copa se presenta más igualada que nunca y sin un claro favorito sobre el césped. Tanto Valencia como Getafe afrontan esta final desde una situación parecida en la clasificación del campeonato doméstico pero con una clara diferencia en cuanto a tendencias. El Valencia, en pleno estado de depresión, parece inmerso de lleno en un proceso de renovación en todas las parcelas del club, con una inestabilidad manifiesta en la cúpula directiva, muchas dudas en el organigrama técnico y una plantilla en estado de shock al borde del precipicio. El Getafe, en cambio, que a lo largo de la temporada ha ofrecido un muy buen rendimiento, desahogado en Liga y superando fases tanto en la UEFA como en la Copa del Rey, repite un año después en la final de Copa, esta vez ante los ches, un rival, a priori, menos duro que el Sevilla de la pasada temporada. No obstante, el previsible bajón físico producto de la acumulación de partidos y el duro golpe anímico que ha supuesto la eliminación ante el Bayern de Munich en el último minuto de la prorroga, puede igualar la final, también, desde el punto de vista anímico. La manera de afrontarla, no obstante, es diametralmente opuesta, y por lo tanto también la presión en ambos equipos, de modo que mientras para unos la Copa sería la manera perfecta de coronar una buena temporada -y de paso garantizarse el poder disputar de nuevo la UEFA la próxima temporada-, para los otros, el título copero es el clavo ardiendo al que agarrarse para salvar una temporada para olvidar.