enero 2011

La estructura de plantilla del Barça de Guardiola no es una estructura basada en el número sino en los nombres. No se busca tener 2 onces con un suplente claro para cada titular, sino un grupo de 14-15 jugadores capaces de mantener el nivel del equipo titular. Exagerando, diríamos que ante la baja de un titular en un partido top, no entra su suplente, sino el mejor jugador disponible. Hoy por hoy, por ejemplo, si imaginásemos una hipotética semifinal de Champions sin Dani Alves, no apostaríamos por la entrada de Adriano, sino por la de Mascherano o Maxwell. Quizá Puyol pasaría al lateral, o sería el Jefecito quien ocuparía la demarcación de Alves. Quizá Busquets retrasaría su posición al centro de la zaga o Abidal se centraría dejando el lateral para Maxwell. Se trata de mover esas 14-15 piezas que ofrecen las máximas garantías al técnico a la hora de competir. Por eso, no solo es necesario analizar la cantidad de jugadores disponibles, sino también los roles que desempeñan. Por número, con la llegada de un tercer central "titular" y la presencia de Mascherano, Maxwell y dependiendo del estado de forma Keita, podríamos concluir que el Barça ya contaría con esos 14-15 titulares necesarios, a la espera de ver la evolución de Afellay, Bojan o Thiago. No obstante, si analizamos con más profundidad nos percataremos que hay una pieza que no está doblada en ese grupo de 14-15 titulares. No es una cuestión de número, sino de rol: el Barça solo tiene un cerebro, Xavi.

En la estructura de plantilla de Guardiola se busca contar con un grupo de 14-15 que sean los que compitan llegada la fase decisiva de la temporada. En defensa, el Barça únicamente tiene a cuatro de esos titulares, cinco contando a Maxwell aunque pocos le sitiuarían al mismo nivel que los Alves, Piqué, Puyol o Abidal. Además, dos de esos cuatro titulares superan la treintena y uno de ellos -Puyol- parece empezar a acusarlo. ¿Es esto suficiente? Obviamente no. No solo se necesita un fichaje en defensa, sino que es prácticamente imprescindible que sea una incorporación importante.

Actualmente, el Barça cuenta, para cubrir las cuatro plazas de defensa que requiere su sistema habitual, con Alves, Adriano, Piqué, Puyol, Milito, Abidal y Maxwell. Además, en el filial aguardan jóvenes de la proyección de Fontás, Bartra, Muniesa, Montoya o Sergi Gómez. Se podría afirmar, pues, que la línea está cubierta. No obstante, si profundizamos un poco más en el análisis, nos percataremos que puede existir algún aspecto comprometido. Por un lado está la renovación de Dani Alves, una pieza importantísima para el equipo, no solo por ser el mejor lateral del mundo, sino porque su aportación va mucho más allá. Alves no es solo un lateral, es el hombre que abre la banda derecha, el que genera superioridad numérica en el centro del campo involucrándose en la elaboración o el que lanza al equipo a la presión en campo contrario. Por eso, a Alves no se le remplaza con otro lateral. Un nuevo lateral podrá llegar a línea de fondo, otro dar muy buena salida, otro cerrar defensivamente su banda...pero Alves es el único que lo reúne todo. Por eso, en el supuesto de una hipotética baja del brasileño, la solución debería ir más allá de la de remplazar pieza por pieza. En todo caso, llegado el momento, esta situación ya será analizada en En un momento dado.

Cuando hablamos de un portero, en la mayoría de casos lo hacemos para designar al encargado de atajar los disparos del rival. Situado bajo palos, parece una isla desligada del resto de jugadores, hasta el punto que en la mayoría de casos ni aparece cuando se mencionan las disposiciones tácticas de los equipos. El portero, seguramente, sea la pieza más infrautilizada en el fútbol. Por norma, nos olvidamos que un guardameta se define por ser un jugador como cualquier otro, pero que, además,  puede tocar el balón con las manos dentro de su propia área. El portero es un privilegiado. Puede hacer lo mismo que los otros jugadores y además utilizar las manos. En cambio, sucede que en la mayoría de casos el meta se limita a eso, a utilizar las manos, convirtiendo lo que debería ser una ventaja en una limitación. Hay diez que juegan y uno que ataja, cuando se tiene la posibilidad de utilizar a once jugadores para incidir en el juego.

Muchas veces, en el fútbol sucede que cimentamos nuestro aprendizaje en la experiencia, en lo que sucede y no en el motivo que lo posibilita. Así, las cosas se terminan explicando por el qué, en lugar de por el porqué. En los últimos años, con el Barça de Guardiola hemos tenido algún ejemplo de esto, siendo quizás la compatibilidad de Xavi e Iniesta en un mediocampo de tres, el caso paradigmático. En el Barça de Rijkaard, la formula de los dos canteranos como interiores acompañando a un mediocentro no funcionó. Uno de los dos siempre necesitaba ser completado con otro tipo de centrocampista, fuese Davids primero, Deco después, o Motta, Van Bommel e incluso Gio van Bronckhorst en ausencia del portugués. La gente, pues, aprendió el qué -que Xavi e Iniesta no podían jugar juntos en un mediocampo formado por tres centrocampistas- pero no el porqué. En aquel Barça de Rijkaard havia un contexto determinado, unas sinergias en el juego, un engranaje colectivo que marcaba qué debían ofrecer los interiores de ese equipo. Se asumió que Xavi e Iniesta solo funcionaban al lado de un interior más físico, y que el entrenador debía escoger entre uno de los dos o desplazar al manchego al tridente de ataque.

Este mes de enero, antes de que regrese la Champions League, será el momento escogido para analizar la planificación azulgrana de cara a la próxima temporada. Un calendario algo más desahogado, unos rivales, a priori, más asequibles, y la voluntad de desligar la futura planificación de los resultados finales, nos dibujan el escenario perfecto para detenernos a analizar puntos débiles, necesidades y todas aquellas cuestiones que tanto cuerpo técnico como secretaría técnica pueden plantearse antes de que llegue el próximo mercado de fichajes. Antes, no obstante, en este artículo, nos detendremos en el Barça B, no solo para ofrecer algunas pinceladas de lo que esta siendo su temporada, sino porque la evolución de los jóvenes talentos seguro estará sobre la mesa a la hora de construir la plantilla de la próxima temporada.