Author: Albert Morén

Hasta el partido de anoche, los planteamientos de Vilanova tenían en la presencia de dos extremos abiertos, una premisa innegociable. No era un plan para toda la temporada sino algo circunstancial, pues ninguno de los extremos de que dispone Tito responden a la tipología de futbolista de cal. El partido del cambio llegó ayer, y los extremos, hasta ahora compañeros de la línea de banda, centraron su posición un par de metros. En este sentido, ya la disposición de inicio resultaba revelador. Pedro en la derecha y Alexis en la izquierda. El chileno habilitado para la diagonal hacia dentro y el canario, que curiosamente se fija más sobre la cal cuando juega en el perfil zurdo, libre para aparecer entre líneas.

Al igual que el Barça, el Valencia estrena técnico, y como los azulgranas, en la ciudad del Turia no esperan muchos cambios en la manera de proceder del nuevo míster con respecto a su antecesor. Incorporaciones como las de Joao Pereira, Guardado o Cissokho, se sumarán al nuevo al nuevo técnico para tratar de consolidar al Valencia como el mejor de "la otra Liga" y, sobretodo, tratar de dar un paso al frente en Champions League. Hasta ahora, en los dos partidos que ha disputado el Valencia en Liga, Mauricio Pellegrino ha repetido once. Diego Alves parece ser el elegido por el argentino para defender el arco. El ex del Almería es un portero que destaca por sus reflejos e intuición en el uno contra uno y su increíble nivel de acierto a la hora de atajar penaltis. Sin embargo, tiene notables lagunas a la hora de mandar sobre su área, pues se trata de un portero que gusta de vivir prácticamente bajo el travesaño. Su lectura de los tiempos en las salidas es bastante deficiente, por lo que en un terreno de juego de las dimensiones del Camp Nou y ante pasadores como los azulgranas, esto puede suponer un problema para el Valencia.

Cuando todos los hombres de atrás quedan retratados, es evidente que el problema está en otro sitio. El Barça es un equipo que se define por su ataque, siempre. De lo que suceda delante dependerá lo que sucede detrás. Eso no quita para que puedan señalares problemas evidentes en la retaguardia, pero nos sirve para atinar en dónde poner el foco. Más importante que cuanto balón tienes es el dónde lo tienes. Durante el primer tiempo, la posesión del Barça se localizó prácticamente en el circulo central. Antaño, los circuitos de posesión se asentaban en las frontales rivales, mientras que en la primera mitad se desarrollaron prácticamente en la medular. El Madrid, como se esperaba, salió presionando arriba, acompañando ese comportamiento con la línea defensiva adelantada que permitía la vuelta de Pepe. Líneas juntas y arriba. Dificultades para el Barça para iniciar y desaparición de los espacios a la espalda de mediocentros donde la recepción de Messi es el recurso más poderoso del equipo. Vilanova no utilizó la alternativa de situar en punta a Alexis para empujar hacía atrás a la línea blanca, y mientras estuvo en el terreno de juego ocupó la banda derecha.

Más allá de que ambos conjuntos aún están prácticamente en pretemporada, uno de los factores que marcó la previa del partido de ida fue la ausencia de Pepe. Desde que Mourinho está en el banquillo del Madrid, gran parte de los Barça-Madrid podría explicarse a partir del emparejamiento entre el portugués y Leo Messi. Sin Pepe en la ida, el Barça tomó la ventaja para levarse la Supercopa y a punto estuvo de sentenciarla. El marcador desfavorable y la vuelta de Pepe, provocarán que casi con total seguridad el Madrid adelante líneas para plantear la presión adelantada. El Barça ya no es aquel equipo indefendible en el inicio de la jugada, y los atacantes del Madrid, a la contra, son demoledores. 

Ni Barça ni Madrid están listos, todavía, para una noche de la máxima exigencia. Algo normal si estamos a 24 de agosto. El equipo de Tito, eso sí, llegaba un punto -o dos- por encima del Madrid en puesta a punto lo que se tradujo en superioridad culé durante los primeros 45 minutos. El Madrid, que llegaba peor físicamente, sin Pepe se vio obligado a situar su línea defensiva más retrasada, por lo que, para no regalar espacios entre líneas a Messi e Iniesta, juntó todas sus líneas más cerca de Casillas de lo habitual. No fueron pocos los minutos en que los blancos situaban a sus once futbolistas en campo propio.