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Bayern Munich

La primera vez que lo vieron, parecía un niño. Destronado Ronaldinho, la llegada de Guardiola había supuesto que por primera vez el Barça era el Barça de Messi. De 10 a 10, como si con el dorsal se traspasase algo más que una camiseta, algo cercano a una leyenda. La primera vez que el Bayern de Múnich vio a Messi, el Barça no era campeón de todo, sino un equipo que, tras derrumbar el antiguo proyecto, entusiasmaba más que atemorizaba. La Liga española, por aquel entonces muy devaluada, no parecía piedra de toque suficiente para un conjunto que parecía una locura. La primera vez que el Bayern de Múnich vio a Messi, el argentino jugaba en banda derecha y oteaba la cifra de los 25 goles en Liga. Aquella noche de abril, Leo nos anunció algo que después sería una constante en su carrera: cuanto más grande fuese la cita, mejor jugaría él. Y como aquel partido ante los alemanes era su mayor reto hasta la fecha, Klinsman y sus jugadores vieron emerger al monstruo que conoceríamos después. Exhibición, goleada y la sensación por parte de todos de estar ante un futbolista devastador. Sabiendo lo que sabemos a día de hoy, seguramente aquel fuese por primera vez Leo Messi.

Fue en 2011 y duró poco. Tras cuatro clásicos seguidos contra el Madrid de Mourinho que sirvieron a Guardiola como el contrapunto más duro. Frente a los blancos fue recurso, y en la final ante el United plan principal. En Wembley, para enfrentar a los diablos rojos de Ferguson, Pep intercambió la posición de sus extremos. Pedro, que habitualmente formaba en banda derecha desde donde aportaba ventajas en la frontal no suficientemente valoradas, pasaba a abrirse a la izquierda para, estirando al lateral derecho rival hacia la cal, generarle el aclarado a Iniesta por dentro. David Villa, por su parte, que se había pasado la temporada buscando la diagonal hacia el gol desde banda izquierda, se situaba en banda derecha, perfil en el que la presencia continua de Alves en ataque, le permitía olvidarse de la amplitud y centrarse en el área. Terminada la 2010-11 con el glorioso doblete rubricado en Wembley, este planteamiento quedó apartado.

La semana pasada saltó la noticia del fichaje de Guardiola por el Bayern de Munich para la próxima temporada. Después de un análisis mayormente epidérmico, empezó el juego, la subasta. ¿A quién se llevará Guardiola con él? No somos muy originales: Neymar, los jugadores del Barça, algunos de los jóvenes talentos alemanes... Si nos fijamos en la plantilla del coloso germano, veremos que el Bayern es un equipo hecho y quizás la tercera plantilla más potente del planeta. Hay poco margen. Si acaso algún interior y un defensa, pero atención ahí, porque los de Bavaria ya cuentan con Lahm, Boateng y Alaba, y como dice el amigo Abel Rojas, desde que se conoció la noticia del desembarco de Pep, a Javi Martínez se le está poniendo cara de central nuevamente. Sin embargo, quizá más interesante aún, sea ver las bajas que dé el de Santpedor, y en relación a eso, como afronta la decisión que va a marcar su paso por Alemania. 

Temporada 2008-09. Cuartos de Final de la Champions League. Barça-B.Múnich: 4-0

Valdés; Alves, Márquez, Piqué, Puyol; Touré, Xavi, Iniesta; Messi, Eto'o y Henry.
Aunque visto hoy sonroje, el Barça del triplete despertó dudas hasta bien entrado el mes de abril. Concretamente hasta que en los cuartos de final de la Champions League se midió al cuatro veces campeón de Europa Bayern Múnich. En Liga, al Barça de Guardiola le bastaban 45 minutos por jornada para alcanzar números de récord, pero Atlético de Madrid, Valencia o Sevilla no parecían suficiente para el juicio mediático hasta que estalló la realidad. En el ambiente flotaba la nebulosa de que el equipo no se había enfrentado aún a un rival realmente grande y se ponía en tela de juicio si sería capaz de demostrar la misma superioridad exhibida en Liga, llegados a una cita más exigente. Y en esas llegó el Bayern Múnich de Klinsmann, que no era el que un día tiranizó Europa de la mano de Franz Beckenbauer, ni el de los noventa, ni tan siquiera el actual, pero que con Ribery, Lahm, Luca Toni, Klose, Lucio o Schweinsteiger, pocas dudas dejaba de que se trataba de un rival de peso para el equipo de Guardiola. El cuatro a cero final no dejó dudas: El Barça de Guardiola iba en serio. Esa noche, el equipo puso en práctica todos sus recursos y los llevó a la máxima expresión. El mejor partido de la era Guardiola hasta que Messi abandonó la banda.

trioEl Barça alcanza la última y definitiva fase de la temporada en una posición privilegiada. Líder sólido de la Liga a seis puntos del segundo clasificado, a las puertas de unos cuartos de final de la Champions League bastante favorables y a la espera de disputar contra el Athletic de Bilbao la fina de la Copa del Rey. Le aguarda un calendario tremendamente exigente, pero el objetivo de los grandes equipos es el de aspirar, llegado el tramo final, a sufrir este ritmo ya que esto significa que el trabajo a lo largo de la temporada ha sido bueno, puesto que ha permitido llegar vivo al desenlace de todas las competiciones. Para abrir boca, a los hombres de Pep Guardiola les esperan los cuartos de final de la Champions League ante el Bayern. A priori los culés parten como claros favoritos, no sólo por las distintas dinámicas con las que llegan al choque ambos conjuntos, sino porque en la comparativa de ambas plantillas, el nivel de los azulgranas es sustancialmente superior. No obstante, se trata de unos cuartos de final de la Champions, y a estas alturas ningún rival es fácil. Además, que la vuelta se dispute en Alemania permitirá al Bayern soñar con dar la vuelta a la eliminatoria en casa encerrando al Barça en su área y buscando el aplastamiento por físico, a poco que el partido de ida no cierre la eliminatoria. No en vano, ya sentenció Lineker que "el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania".