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Pellegrini

Cambia la película y el escenario, pero se mantienen los actores. Al menos la mayoría. Barça y Málaga trasladan su disputa a la Copa del Rey con el Camp Nou de fondo para el duelo de la ida. No parten de cero, el partido de Liga es el punto de partida. En La Rosaleda ambos midieron fuerzas y más allá del resultado, se impuso bastante claramente la sensación de superioridad azulgrana. El Málaga salió a jugarle al Barça, a competirle de tú a tú, pero ahora, una vez confrontadas las miradas, el planteamiento cambia. 

La trayectoria de Manuel Pellegrini merece más. Por parte de todos. Son ya muchos años encadenando proyectos tremendamente estimulantes y enormemente ricos. River, Villarreal, Real Madrid y ahora Málaga. El que se considera su mayor fracaso fue una temporada de 96 puntos. Sin duda su obra magna estuvo en Castellón, y aunque los dos Villarreales que construyó son referentes para el fútbol español de los últimos años, quizá lo que nos habla de su calidad como técnico sea el hecho de haber finiquitado uno y engendrado el otro, y la manera como lo hizo. Decidir, un día, que tocaba clausurar el Villarreal de Riquelme y empezar a edificar uno nuevo con los Diego López, Cazorla, Pires, Godín o Rossi, no es fácil. Ahora el chileno comanda a un Málaga en situación complicada tras la esperanzadora llegada de los petrodólares a la Costa del Sol, equipo al que, curiosamente, con su última derrota en el Real Madrid permitió la permanencia y quien sabe si el seguir existiendo.

Messi osecíamos en la previa que el del Bernabéu era un partido que definiría al próximo campeón, por lo que consecuentemente, y siendo prudentes, diremos que al Barça la Liga se le ha puesto muy de cara. Siete partidos por disputar, cuatro de ellos en casa, y teniendo que pinchar al menos en dos, cuando a lo largo de todo el campeonato solo lo ha hecho en seis. Además, el golpe en el rival ha sido contundente, pues lo que en su día fueron dudas con las eliminaciones en Copa del Rey o Champions League, hoy es convencimiento de final. Y es que el partido de anoche en el Bernabéu era un final, y como tal, el Barça no defraudó. El equipo de Guardiola podrá ganar o perder, porqué esto es futbol y la derrota forma parte del juego, pero la fiabilidad que muestra el F.C.Barcelona en las grandes citas es extraordinaria. Cinco finales disputadas hasta la fecha, cuatro clásicos, el Tourmalet de la temporada pasada, los cuartos contra el Arsenal, el enfrentamiento de la liguilla contra el Inter de Mourinho con Messi e Ibra lesionados...este Barça siempre responde a la llamada. Jugando a lo que el Barça quiere, es muy difícil que los de Guardiola se vean superados por algún rival, y quizá, la gran virtud de este equipo sea su capacidad para llevar siempre el partido a su terreno.

Clasico En un Liga totalmente bipolarizada en la que se hace difícil ver donde los dos grandes pueden dejarse putos, los enfrentamientos directos están llamados a definir el próximo campeón. El equipo que pierda en el partido del Bernabéu, deberá esperar que su rival, en lo que queda de campeonato, pinche en al menos dos partidos, algo que viendo como se ha desarrollado la temporada, ahora mismo parece difícil de pronosticar. El único escenario que no resultaría definitivo sería el de un empate, pues aunque el gol average favorecería al F.C.Barcelona, también es cierto que el calendario que les espera a los azulgranas parece, a priori, más difícil. Aunque en el partido de mañana ambos equipos tiene el mismo objetivo, ganar la Liga, no llegan los dos en la misma situación, por lo que las consecuencias de una derrota tampoco serán las mismas. Tanto para Barça como para Madrid, el golpe sería duro anímicamente, pero mientras que el equipo de Guardiola seguiría teniendo la Champions en el horizonte, para el Real Madrid supondría un año en blanco y, lo que es peor, poner en riesgo, otra vez, la continuidad de un proyecto deportivo. Como decimos, los equipos no llegan igual al clásico, y mientras el Barça lo hace eufórico tras recuperar sensaciones en las últimas semanas y clasificarse con contundencia para las semifinales de la Champions, el Madrid parece todavía afectado por la eliminación ante el Lyon. No es fácil para un proyecto tan ambicioso recuperarse de un fracaso tan prematuro, y el bajo nivel de la liga tampoco parece aliciente suficiente para el equipo. El Madrid, pues, a nivel mental necesita volver a activarse, a sentirse en una gran noche, una de esas para las que el proyecto ha sido construido. Por contra, el Barça, comandado por su técnico parece apostar por rebajar la tensión y dibujar, a nivel mediático, un clima de total normalidad. Sin embargo, no se trata de un partido cualquiera sino del choque más potente que puede verse hoy en día en el universo futbolístico, con dos equipos de una entidad máxima, y con la mayoría de los mejores futbolistas del mundo sobre el césped.