Nasri

El Manchester City son dos equipos en uno y ninguno de los dos se parece demasiado a uno de Pellegrini. Hay uno en ataque, demoledor por individualidades, vertical y algo simple, en el que el único sello reconocible del técnico

La ausencia de Nasri: Junto al fútbol generado por el triángulo Song-Wilshere-Cesc, la principal arma ofensiva del Arsenal durante la primera mitad de la temporada, había sido Samir Nasri. El francés ya fue el hombre más destacado de su equipo en la ida de los cuartos de final de la pasada temporada, por lo que su baja por lesión supone un contratiempo más que notable en los planes de Wenger. Para remplazarlo en la posición de mediapunta por banda izquierda el técnico tiene como principales opciones a Arshavin y a Tomas Rosicky. El checo es un futbolista que podría ofrecer la presencia de un cuarto centrocampista que permitiese al equipo más garantías a la hora de superar la presión azulgrana, y una mayor capacidad para esconderle el balón al Barça. No obstante, pese a su floja temporada, todo parece indicar que el elegido será el ruso Arshavin, pues no solo mantiene el peligro ante la meta rival que aportaba Nasri, sino que es un jugador que ya ha acreditado anteriormente que es perfectamente capaz de decidir eliminatorias de este nivel. Una de las claves, pues, será ver como se resuelve su emparejamiento con Dani Alves. Arhsavin no es un jugador con el sacrificio en el retorno que exige un lateral como el brasileño, por lo que ahí el Barça puede encontrar una ventaja. La otra cara de la moneda, no obstante, es que cuando el Arsenal recupere el balón podrá encontrar a Arshavin abierto a banda izquierda y sin la marca del lateral.

madridTermina el año y es el momento en que las secretarías técnicas de los equipos se sientan para discutir y analizar la situación de las plantillas, y cuando deciden y trazan las líneas maestras hacia donde irá su planificación deportiva. Si bien es cierto que quedando muchos meses de competición por delante y que todavía quedan muchos aspectos referentes a situaciones puntuales de algunos jugadores por concretar, si pueden detectarse los principales campos de mejora del equipo. En el caso que nos ocupa, el Real Madrid, esta temporada, a diferencia de lo que sucedió en la anterior pese al título de Liga, ha logrado conjuntar un verdadero equipo con jugadores de rendimiento en cada una de las líneas y interesantes alternativas en gran parte de las posiciones del once. Así pues, con alguna excepción en que profundizaremos en próximas entregas sobre la planificación merengue, el Real Madrid no parece que deba afrontar el mercado de fichajes al encuentro de un alto numero de incorporaciones, sino que el objetivo deben ser pocos fichajes pero de calidad.

Perfil nº 2: Revulsivo Iniesta Para un equipo campeón, tan importante es contar con un once de garantías que afronte con solvencia el enfrentamiento ante cualquier rival, como tener un banquillo potente, no solo a la hora de reemplazar jugadores por lesiones, sanciones o períodos de bajo rendimiento, sino que es fundamental para el futuro éxito del equipo que el cuerpo técnico tenga la posibilidad de cambiar el ritmo de los partidos. Así, es necesaria la presencia de jugadores que puedan desencallar un partido que se ha puesto en contra o cambiar el ritmo a un partido en que el rival controla tus mecanismos ofensivos. Si echamos la vista atrás y nos fijamos en la temporada anterior, observaremos como durante toda la temporada Rijkaard contó con dos hombres que realizaban esta función: Messi e Iniesta. Así se explica, que Messi no haya disfrutado de la plaza de titular absoluto hasta esta temporada o que Iniesta, por ejemplo, empezara la final de Champions desde el banquillo. Esta temporada, y dado el nivel que están exhibiendo estos jugadores, en numerosos encuentros ambos forman de inicio en el once azulgrana, lo que en caso de que el partido se ponga en contra, en el banquillo no hay jugadores capaces de desencallarlo. Giuly, Saviola o Gudjohnsen son jugadores de sobrada calidad, pero sus cualidades no responden a las de un jugador capaz de cambiar la cara al equipo y alterar el ritmo del encuentro.