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Adriano Correia

   

Prefacio: Las dos caras de una decisión perfecta

  Al finalizar la temporada pasada el F.C.Barcelona tuvo que enfrentar una situación que esperaba que nunca llegara. Pep Guardiola, tras cuatro años entrenando al primer equipo y uno al filial, decidía parar, detenerse, subir a la superficie a respirar. Se avecinaba un momento traumático, la creación de una frontera entre un pre y un post. Prácticamente todo el mundo coincidía en que la decisión sobre su sustituto debía ahondar en la senda de la idea y el modelo que Pep había llevado a la excelencia, pero todo el mundo, también, daba por sentado con resignación que se iniciaba un nuevo ciclo. Sin embargo, la dirección deportiva sorprendió con una decisión genial: la designación de Tito Vilanova, asistente de Guardiola, para tomar las riendas del equipo. No sólo se subrayaba por partida doble la idea y el modelo, sino que además, con la decisión tomada, se calmaban los temores escenificando una continuidad en el proyecto insospechada dada la situación. Transitar sin desplazarse. El equipo empezaba un proceso de renovación, pero se conseguía diluir la incertidumbre, la sensación de cierre de un momento histórico, de paso a una nueva etapa, de pérdida traumática. La suficiencia como técnico de Tito Vilanova la conocían los de dentro, los encargados de tomar la decisión. De su capacidad para llevar el vestuario, tras cuatro años siendo mano derecha de Guardiola, pocas dudas podía haber. El vestuario estaría con él. Era “uno de los nuestros”.

Hasta el partido de anoche, los planteamientos de Vilanova tenían en la presencia de dos extremos abiertos, una premisa innegociable. No era un plan para toda la temporada sino algo circunstancial, pues ninguno de los extremos de que dispone Tito responden a la tipología de futbolista de cal. El partido del cambio llegó ayer, y los extremos, hasta ahora compañeros de la línea de banda, centraron su posición un par de metros. En este sentido, ya la disposición de inicio resultaba revelador. Pedro en la derecha y Alexis en la izquierda. El chileno habilitado para la diagonal hacia dentro y el canario, que curiosamente se fija más sobre la cal cuando juega en el perfil zurdo, libre para aparecer entre líneas.

Hablamos de Keita y cómo paulatinamente se fue quedando sin espacio en la plantilla del F.C.Barcelona. También Afellay tras las apariciones de los canteranos Tello y Cuenca parece haberse visto relegado de su rol de cuarto hombre en la rotación de los extremos. Para la temporada que ahora empieza, hasta 5 canteranos ascenderán procedentes del filial: Montoya, Bartra, Muniesa, Dos Santos e Isaac Cuenca. En la configuración de la plantilla azulgrana en que se distingue entre un grupo de titulares –entre 14 y 16 jugadores- y un grupo de futbolistas que complementan al primer grupo, el lugar de los canteranos es el segundo grupo, donde compiten con los jugadores del primer equipo que ya desarrollan este papel. Keita ha sido la primera víctima de esta situación. Relegado por Cesc, y Alexis al grupo de complementos y  empujado por Thiago y Dos Santos fuera de la plantilla. Afellay puede ser la segunda. Villa, Alexis, Pedro e incluso Cesc o Iniesta forman el grupo de titulares con opciones de acompañar a Messi. El lugar de Ibi queda reducido al grupo de complementos, donde Tello y  Cuenca pueden provocar que el holandés sufra la misma suerte que Seydou.  Quien parece haberse “salvado” de la quema es Adriano, pues parece que el que se quedará sin sitio en la plantilla en esta ocasión será el canterano. Barça y Ajax parece que negocian la salida de Muniesa bien en forma de cesión, bien como un traspaso con opción de recompra. Sin embargo, la situación da pie al análisis sobre la composición de la plantilla o las decisiones de la secretaría técnica.

Sorprendió Guardiola repitiendo el mismo 1-3-4-3 que ante Osasuna, con las únicas novedades de Keita por Thiago y Pedro por Villa en el extremo. También sorprendió a Emery, que había planteado un doble lateral izquierdo, como casi siempre que se mide al Barça de Guardiola, para tapar las subidas de Dani Alves. No obstante, lo que debía ser una medida defensiva, se convirtió durante la primera mitad en la principal amenaza ofensiva del Valencia.  Una y otra vez Alba y Mathieu atacaron en superioridad a Mascherano, obligando a la basculación de la zaga de tres y descubriendo las entradas al segundo palo.

Una temporada más el Barça estará en cuartos, y lo hará después de eliminar al Arsenal de Arsene Wenger dándole la vuelta al resultado adverso que arrastraba del partido de ida. Para lograrlo el equipo tenia claro su plan, le faltaban algunas piezas importantes que debían ser remplazadas para garantizar la efectividad del mismo, pero el camino estaba marcado: el partido estaba en las bandas. Ya la temporada pasada el equipo londinense le planteó al Barça una defensa dirigida a cerrar los espacios interiores, la zona donde normalmente aparecen los motores del Barça, los Xavi, Iniesta y sobretodo Messi. Cumpliendo con la manida metáfora de la manta que no puede cubrirlo todo, la lógica dice que al Barça es mejor regalarle las bandas, tanto porque sus hombres más determinantes se localizan en el carril central, como porque el juego basado en los centros desde el costado no es su juego. Esta temporada, además, ya no cuenta con los centímetros de Ibrahimovic, por lo que los centrales rivales, a priori, tienen toda la ventaja en un servicio aéreo lateral. Si además, como hizo el Arsenal en la ida, le dificultas la salida desde atrás, el Barça no encontrará su juego. En la ida, el Barça halló la solución y la manera de afrontar este escenario, y de su mano llegaron los mejores momentos del equipo, esos en los que un mayor acierto hubiese sentenciado la eliminatoria. Xavi apareciendo antes en la jugada, en su base, a la altura del mediocentro y en ocasiones todavía más próximo a los centrales que éste. El objetivo, una salida limpia minimizando el riesgo de pérdida. A partir de ahí, balón al lateral, libre y con espacios debido a la tendencia central del entramado defensivo del rival.  El siguiente paso no es el centro, sino la combinación. Concebir la banda como una zona más del terreno de juego en la que hilar jugada. Así, del mismo modo que cuando Messi o Iniesta reciben a la espalda de los mediocentros obligan a estos a retrasarse y permiten al Barça encerrar al rival y contar con más espacios en la media, con los laterales recibiendo a la espalda de los volantes, el Barça superó la presión del Arsenal y empujó a su línea de centro del campo contra la defensa. Esto provoca que la posesión sea más arriba, más espacios para los medios, lo que, si el rival plantea una defensa adelantada, dibuja el escenario perfecto para que el Barça decida mediante el pase en profundidad a la espalda de la zaga.

Una vez finalizado el Mundial, parece que los clubs vuelven a ponerse en marcha para reforzar sus plantillas de cara a la próxima temporada. En el F.C.Barcelona, una vez atado David Villa antes de la cita mundialista, llega el turno del sevillista Adriano Correia. Su mejor versión pudo verse en aquel magnifico Sevilla de Juande Ramos que levantó de manera consecutiva dos copas de la UEFA, en el que repartía sus actuaciones entre la posición de lateral izquierdo y la de volante por la misma banda. Desde entonces, los problemas con las lesiones y seguramente el hecho de no haber salido hacia un club mayor como si hicieron algunos de sus compañeros, han provocado un cierto estancamiento en su juego. De todas formas, y a la espera de comprobar si el salto a un club como el Barça supone un revulsivo que le permita alcanzar de nuevo el nivel de hace tres temporadas, su fichaje permitirá al cuerpo técnico cubrir varias de las necesidades del equipo.