4’33»
Una partitura sin notas es una de las composiciones más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Escrita por el compositor americano John Cage, la partitura de 4'33'' todo lo que contiene son silencios. Curioso que el azar le
Alrededor de Messi
En uno de los picos de mayor esplendor del Barça de los últimos años, alguien definió al equipo de Guardiola como la mezcla perfecta entre el 'Dream Team' de Cruyff y el Milan de Sacchi, a la que además, se le había sumado el mejor Maradona. Más tarde se cayó el 'Dream Team' (el juego con balón) y con él el Milan de Sacchi (el juego sin balón), y ya sólo quedó el crack argentino.
Hubo un momento en el que Messi solo era mejor que cualquier otro equipo. Quizá aún lo sea. Da miedo ser conscientes que con Leo al 100%, como mínimo, se habría igualado muy mucho una eliminatoria que sin él ha terminado 7-0. Todos recordamos lo que pasó en cuartos, donde Messi, en diez minutos, lesionado y andando, eliminó al París Saint Germain y consiguió lo que nadie más en toda la temporada: sacar a Thiago Silva del área.
Detrás de la presión
Cuando la derrota hace acto de presencia, es momento de desempolvar antiguos tópicos. Nunca fallan. No importa la situación ni el contexto, ahí están como salvavidas para poder ventilarnos de manera simple realidades que requieren de una profundización más compleja. En lo que a tópicos se refiere, como en todo, los hay más molestos y otros más sofisticados. Entre los primeros las ineludibles referencias a la actitud y al físico. No hay crisis de resultados que no venga acompañada de la crítica a la preparación física del equipo.
Para darle una pretendida sofisticación a estos argumentos tan simples, el recurso infalible es hablar de la presión. Nadie podrá decir que no hablas de fútbol si tras dos malos resultados dices aquello de "este equipo ya no presiona como antes" como si la presión fuese la única fórmula válida, y reduciéndola, además, a una cuestión de predisposición. Uno y otro, el tópico simple y el pretendidamente sofisticado, no están tan lejos, y de análisis futbolístico, en ambos, poquito.
En este artículo, pues, intentaremos justamente ver desde ese prisma la cuestión de la presión. Con pros y contras, que los tiene, porque no hay fórmulas mágicas, y una argumentación que tenga en el juego su punto de partida. Desenmascarar a la presión y ver qué se esconde detrás.
Cuatro tweets sobre el Barça-Bayern
1- El Barça de Tito duró hasta febrero. Ahí, tras los dos golpes (anímico y deportivo) el equipo deseó que terminara la temporada. 2- El cuerpo pide limpieza, pero recordad que el primer Barça de Guardiola sólo tiene 2 titulares nuevos.
El último regalo de Van Gaal
Muy pocos le han dado más al fútbol de nuestra época que Louis Van Gaal. Y no sólo por lo que fueron sus equipos mientras él los dirigió, sino por lo que dejó después. Sin ir más lejos, tres de los cuatro semifinalistas tienen, en mayor o menor medida, influencias del holandés. El tiempo que pasó con Mourinho en el cuerpo técnico del Barça, la admiración de Guardiola por su Ajax o sus años en Baviera, pueden rastrearse en la actualidad de Madrid, Barça y Bayern Munich. Pero más allá de esto, Van Gaal quedará como uno de los que más regalos nos ha dejado en forma de grandísimos jugadores. Todos nombres ineludibles del fútbol de los últimos años.
Seedorf, Davids, Overmars, los hermanos de Boer, Kluivert…
Xavi, Puyol, Víctor Valdés, Iniesta… -quizá Louis deba ser reconocido como otro de los padres de los éxitos de la selección española-.
Su última parada a nivel de clubs fue en Alemania, en el Bayern, y como no podía ser de otra manera, en el Allianz dejó otro regalo para el fútbol. Concretamente dos.
Va de espaldas
En un estadio de fútbol, como en un museo, lo que más vemos son espaldas. En ambos casos, a no ser que estemos en primera fila. Ver una espalda no es cualquier cosa. Es, por lo pronto, asumir la propia espalda y que ésta, igual que las que forman delante nuestro, puede ser vista. De hecho, puede ser vista por cualquiera menos por uno mismo. Así pues, viendo la espalda del otro, se nos revela justamente eso, la vulnerabilidad de la nuestra.
¿Y porqué tanta espalda? Entremos en cuestión porqué esto hoy va de espaldas.
Hablar sólo del Bayern-Barça
Hoy va a costar. La tentación es abrirse la camisa y lanzarse a machacar. Y charcos en los que meterse hay muchos. No lo haremos. Básicamente porque no es momento. También porque es feo. Feo con jugadores, técnicos y afición. Ya habrá tiempo para recuperarse, celebrar la Liga, analizar situaciones y decidir. A lo largo de la temporada, en este blog ya hemos hablado de los problemas que pudiera tener el Barça, no hemos escurrido el bulto. Y lo retomaremos para analizar lo que ha sido la primera temporada de Vilanova. Pero hoy no lo haremos. No tras un partido así. Hoy toca cabeza fría aunque el cuerpo esté caliente. No sería justo. Hoy sólo hablaremos de lo que fue el Bayern de Múnich-Barça, ida de las semifinales de la Champions League de la temporada 2012-13.
La primera vez que lo vieron
La primera vez que lo vieron, parecía un niño. Destronado Ronaldinho, la llegada de Guardiola había supuesto que por primera vez el Barça era el Barça de Messi. De 10 a 10, como si con el dorsal se traspasase algo más que una camiseta, algo cercano a una leyenda. La primera vez que el Bayern de Múnich vio a Messi, el Barça no era campeón de todo, sino un equipo que, tras derrumbar el antiguo proyecto, entusiasmaba más que atemorizaba. La Liga española, por aquel entonces muy devaluada, no parecía piedra de toque suficiente para un conjunto que parecía una locura. La primera vez que el Bayern de Múnich vio a Messi, el argentino jugaba en banda derecha y oteaba la cifra de los 25 goles en Liga.
Aquella noche de abril, Leo nos anunció algo que después sería una constante en su carrera: cuanto más grande fuese la cita, mejor jugaría él. Y como aquel partido ante los alemanes era su mayor reto hasta la fecha, Klinsman y sus jugadores vieron emerger al monstruo que conoceríamos después. Exhibición, goleada y la sensación por parte de todos de estar ante un futbolista devastador. Sabiendo lo que sabemos a día de hoy, seguramente aquel fuese por primera vez Leo Messi.
El camino de Wembley no lleva a la Final
Fue en 2011 y duró poco. Tras cuatro clásicos seguidos contra el Madrid de Mourinho que sirvieron a Guardiola como el contrapunto más duro. Frente a los blancos fue recurso, y en la final ante el United plan principal.
En Wembley, para enfrentar a los diablos rojos de Ferguson, Pep intercambió la posición de sus extremos. Pedro, que habitualmente formaba en banda derecha desde donde aportaba ventajas en la frontal no suficientemente valoradas, pasaba a abrirse a la izquierda para, estirando al lateral derecho rival hacia la cal, generarle el aclarado a Iniesta por dentro. David Villa, por su parte, que se había pasado la temporada buscando la diagonal hacia el gol desde banda izquierda, se situaba en banda derecha, perfil en el que la presencia continua de Alves en ataque, le permitía olvidarse de la amplitud y centrarse en el área. Terminada la 2010-11 con el glorioso doblete rubricado en Wembley, este planteamiento quedó apartado.
Découpage: nº1
*Découpage: Durante los años cuarenta, el mundo de la crítica de cine en Francia, con publicaciones como Paris-Cinéma y L’Avant-scène a la cabeza, se sirvió del término 'découpage', que hasta entonces aludía al guión técnico de una película, para designar el proceso a