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Mascherano

Repasábamos en el anterior post cómo fueron los duelos entre Barça y Madrid de la pasada temporada, deteniéndonos en los aspectos fundamentales de los planteamientos de ambos técnicos y cómo el movimiento de uno de los entrenadores tuvo la respuesta del otro. Así pues, de cara al partido del sábado, no esperamos reencontrarnos con un escenario idéntico al de entonces, tanto por las novedades que tanto Mourinho como Guardiola  puedan introducir específicamente para el clásico, como por las novedades que a lo largo de la temporada han presentado ambos conjuntos con el objetivo de subir el nivel de la pasada temporada. El Real Madrid, para abandonar los problemas que encontró la pasada temporada ante rivales que le cedían el balón y le obligaban a atacar en posicional, ha introducido una serie de cambios buscando imponerse también es estos escenarios. La principal novedad se concentra en Xabi Alonso, quien al inicio de la jugada baja hasta situarse entre centrales, reproduciendo la salida lavolpiana que tantas veces ha intentado implantar Guardiola en su Barça. Alonso, desde esa posición al inicio de la jugada, es quien, no sólo está comandando el juego del equipo, sino de quien depende la posición en el campo de sus compañeros. Para profundizar en el nuevo rol de Alonso y en cómo éste repercute sobre el comportamiento de sus compañeros, recomendamos el extraordinario trabajo de los compañeros del blog Ecos del Balón.

Si tu tienes el balón el otro no lo tiene. Esta sentencia de Cruyff a menudo desvirtuada hasta el ridículo por una valoración demasiado simplificada, resume una de las principales verdades del fútbol. No se trata de una sucesión de fases independientes, sino que en el juego todo fluye, cada situación influye sobre la situación posterior, y es quien domina el esférico quien controla estas situaciones. No quien atesora la posesión del mismo, sino quien manda sobre él, sea de manera directa o indirecta. Alves defenderá mejor si obliga al extremo a seguirle hasta su defensa; si Iniesta obliga a girar al mediocampo rival con un dribling, el Barça podrá desplegar una presión más eficaz; si Messi desordena al adversario recibiendo entre líneas, penalizará la futura transición del contrario; si Piqué planta la línea en mediocampo, los puntas rivales se verán obligados a jugar a 50 metros de Valdés...Atacar bien permite defender bien.

Como vimos en el anterior artículo previo a la final, Ferguson tiene un mayor abanico de opciones para sorprender al rival con su planteamiento, más que por mayor número de jugadores "hábiles" -que también- por su singular flexibilidad táctica, que le permite disponer distintos módulos tácticos sin que se resientan los automatismos del equipo. Esta capacidad de seguir siendo competitivos indiferentemente de la disposición sobre el campo, será algo muy valioso para los ingleses en la final, pues en teoría, su planteamiento deberá partir de la inferioridad respecto al F.C.Barcelona Por eso, por ejemplo, lo normal será ver a Park en banda izquierda para trabajar defensivamente sobre Dani Alves, y no a un Ryan Giggs que sería desbordado por el lateral brasileño o a un Rooney demasiado sacrificado en defensa para lo importante de su producción ofensiva si el United quiere tener opciones de éxito. Así pues, como han hecho todos los rivales que se han enfrentado al Barça, el volante izquierdo estará más pendiente de defender a Alves -un hombre clave en el juego del Barça tanto a la hora de dar amplitud al ataque como de generar superioridad numérica en el centro del campo- que de atacarle. Es cierto que Alves es un lateral que en sus subidas descuida su espalda, pero su aportación ofensiva es de tal magnitud que ningún entrenador puede permitirse liberarlo para fijar a su espalda al extremo. No obstante, los enfrentamientos contra el Madrid han abierto una posibilidad. En la final de Copa Ronaldo, desde la posición de 9, castigó la espalda de los laterales para abrir a los centrales y habilitar la segunda línea y eso penalizó notablemente al Barça durante la primera parte. En la ida de Champions, pues, Guardiola se vio obligado a anclar a Alves e impedirle sus habituales alegrías ofensivas con el objetivo de controlar estas situaciones. Sin embargo, sucedió entonces que Di Maria, obligado hasta entonces a defender, fue invitado a atacar, y como tanto Alves como Di Maria atacan mejor que defienden, fue el jugador merengue el que sacó ventajas del emparejamiento. En el día que más conservador se mostró Alves, más problemas generó el Madrid por su costado.

Una de las dudas acerca del planteamiento del Barça a lo largo de los tres próximos partidos frente al Real Madrid, es la posición final que ocuparán en el esquema de Guardiola tanto Sergio Busquets como Mascherano. La baja por sanción del argentino en Liga, además, contribuye a que la incógnita siga en el aire, y la reciente alta médica del capitán Puyol añade una nueva variable a la ecuación. El dilema de Pep es decidir el acompañante de Gerard Piqué en el centro de la zaga, posición en la que, tras las lesiones de Puyol y Abidal, el técnico ya ha probado a ambos mediocentros. Cada uno con características diferentes, la alineación de uno como central implica que el otro ocupe la demarcación de mediocentro, por lo que el análisis de las opciones de Guardiola adquiere una dimensión más general.

Una temporada más el Barça estará en cuartos, y lo hará después de eliminar al Arsenal de Arsene Wenger dándole la vuelta al resultado adverso que arrastraba del partido de ida. Para lograrlo el equipo tenia claro su plan, le faltaban algunas piezas importantes que debían ser remplazadas para garantizar la efectividad del mismo, pero el camino estaba marcado: el partido estaba en las bandas. Ya la temporada pasada el equipo londinense le planteó al Barça una defensa dirigida a cerrar los espacios interiores, la zona donde normalmente aparecen los motores del Barça, los Xavi, Iniesta y sobretodo Messi. Cumpliendo con la manida metáfora de la manta que no puede cubrirlo todo, la lógica dice que al Barça es mejor regalarle las bandas, tanto porque sus hombres más determinantes se localizan en el carril central, como porque el juego basado en los centros desde el costado no es su juego. Esta temporada, además, ya no cuenta con los centímetros de Ibrahimovic, por lo que los centrales rivales, a priori, tienen toda la ventaja en un servicio aéreo lateral. Si además, como hizo el Arsenal en la ida, le dificultas la salida desde atrás, el Barça no encontrará su juego. En la ida, el Barça halló la solución y la manera de afrontar este escenario, y de su mano llegaron los mejores momentos del equipo, esos en los que un mayor acierto hubiese sentenciado la eliminatoria. Xavi apareciendo antes en la jugada, en su base, a la altura del mediocentro y en ocasiones todavía más próximo a los centrales que éste. El objetivo, una salida limpia minimizando el riesgo de pérdida. A partir de ahí, balón al lateral, libre y con espacios debido a la tendencia central del entramado defensivo del rival.  El siguiente paso no es el centro, sino la combinación. Concebir la banda como una zona más del terreno de juego en la que hilar jugada. Así, del mismo modo que cuando Messi o Iniesta reciben a la espalda de los mediocentros obligan a estos a retrasarse y permiten al Barça encerrar al rival y contar con más espacios en la media, con los laterales recibiendo a la espalda de los volantes, el Barça superó la presión del Arsenal y empujó a su línea de centro del campo contra la defensa. Esto provoca que la posesión sea más arriba, más espacios para los medios, lo que, si el rival plantea una defensa adelantada, dibuja el escenario perfecto para que el Barça decida mediante el pase en profundidad a la espalda de la zaga.

Desde que Guardiola se hiciese cargo del primer equipo, la posición de mediocentro ha sido un motivo constante de debate. En su primera temporada, la posición fue ocupada por el marfileño Touré Yaya, un futbolista absolutamente dominante a nivel físico y con una técnica defensiva espectacular, pero que limitaba al equipo en transición ofensiva. El problema no era una cuestión de técnica -aspecto en el que Touré cumple con nota- sino de lectura del juego, sobre todo en las situaciones en que el equipo construía desde atrás. Es una cuestión que ya se ha analizado en En un momento dado en numerosas ocasiones, por lo que en este post no profundizaremos en ello.

Cesc4 Las jornadas sin partido intersemanal han abierto la veda. Primero fue la “renovación” de Guardiola, después la aparición progresiva de candidatos a presidir el club la próxima temporada, y ahora ha llegado el momento de los fichajes. Rooney, Ribery, Mascherano, Pato o Cesc copan o coparán las portadas de la prensa deportiva, y hasta que vuelva la Champions esta parece que va a ser la tónica general. Paralelamente, en el club se trabaja en la planificación de la próxima temporada, pues es en enero/febrero cuando, con tranquilidad, entrenador y secretario técnico deben sentarse para analizar el equipo, detectar las áreas de mejora y establecer como reforzarlas. En el anterior artículo nos centrábamos en la necesidad de un lateral derecho suplente y dábamos el nombre del que creemos puede ser el elegido por Pep Guardiola. En este, será el turno del centro del campo y de uno de los hombres que más números tiene de vestir la camiseta azulgrana la próxima temporada, Cesc Fábregas. Todo el mundo habla de que la llegada del de Arenys implicaría el desplazamiento a banda de Andrés Iniesta a la posición que actualmente ocuparían Pedro o Henry, ante lo cual aparecen las dudas, no sólo por las características individuales del manchego, sino porqué el Barça de Guardiola se ha construido con Iniesta como interior. Desde ahí, el 8 no solo encuentra el espacio perfecto para explotar su visión de juego y su capacidad para dar dinamismo a la posesión, sino que además aporta desborde y aceleración a la jugada. Es por eso que en este artículo abriremos una vía alternativa, la de que con la llegada de Cesc al Barça, la demarcación de mediocentro evolucione hacia un perfil distinto.

guardiola_txiki Junto a las opciones que ofrecen los futbolistas de la primera plantilla y a la alternativa de utilizar futbolistas del filial, el F.C.Barcelona tendrá, en la posibilidad de acudir al mercado de fichajes, una tercera vía para cubrir el hueco que dejarán Touré y Keita durante la disputa de la Copa África. Acudir al mercado de fichajes en invierno siempre es complicado, primero porque son pocos los jugadores disponibles a mitad de temporada con el nivel suficiente, segundo porque es aún más difícil que estos futbolistas pertenezcan a equipos que no disputan Champions y, de este modo, sí puedan hacerlo con el equipo de Guardiola, y tercero porque debido a estas limitaciones que ofrece el mercado, existe un alto riesgo de que las operaciones que se realizan en invierno terminen por hipotecar la planificación de la próxima temporada. Un ejemplo bastante ilustrativo lo encontramos en el Barça de la campaña 2004-05. Esa temporada, debido a las lesiones de ligamentos de Gabri, Motta, Edmilson y Larsson, la secretaría técnica azulgrana se vio obligada a acudir al mercado de diciembre en busca de soluciones. No obstante, lo que se buscaba no era cubrir unas necesidades reales de la plantilla, sino subsanar un contratiempo puntual. La solución no podía ser contratar un nuevo Edmilson o un nuevo Larsson, ya que cuando éstos se recuperasen, se produciría una evidente sobrepoblación de la plantilla. Las soluciones ante este escenario son dos, o bien lograr la incorporación de un futbolista en calidad de cedido para lo que resta de temporada, o bien afrontar un fichaje que, una vez recuperados los futbolistas que temporalmente no están disponibles, pueda encontrar acomodo en la estructura de la plantilla.