Receta para una remontada
El equipo, el club y el entorno ya se han puesto a trabajar. Toca remontada. El clima, eso sí, está menos encendido y revolucionado que otras veces. Quizá por la experiencia negativa de las otras ocasiones en que se intentó, seguramente porque el momento actual del equipo tampoco invita al optimismo desbordado. Por eso, el cuerpo técnico debe comprender que el equipo no está, ni en lo futbolístico ni en lo anímico, para inventos radicales. Más que inventar, el objetivo será recuperar. Recuperar aquellos mecanismos que mejor han funcionado esta temporada. Esto como primera clave, como segunda, está el diseñar un equipo capaz de dar respuesta a los distintos escenarios que pueda plantear el rival. A día de hoy, aun nadie tiene claro si el Milan optará por encerrarse o repetirá presionando arriba. El resultado de la ida invita a pensar que lo primero, los últimos partidos del Barça que lo segundo. Los azulgranas deben saltar al césped del Camp Nou preparados para imponerse en ambas situaciones.
Jugar juntos
Xavi, Cesc, Thiago e Iniesta. La nómina de interiores del F.C.Barcelona no tiene réplica en ningún equipo del mundo, y aún así, hay aspectos problemáticos que tratar. No todo se reduce a fichar, por mucho que una infancia -y juventud...- de videojuegos o el ruido mediático nos empujen a creerlo. Una vez le escuché a un entrenador de los de toda la vida -disculpad que no recuerde quién- que el buen técnico no es el que llega a un club diciendo "yo os puedo hacer campeones si me traéis a este, este y a ese de ahí" sino el que es capaz de hacer crecer un equipo con las piezas que le dan, mejorando la materia prima de que dispone. En el fútbol actual, planteamientos como este suenan a quimera, pero sirven para exponer que no todo está en los despachos, y que desde la libreta se pueden transformar jugadores. Ejemplos hay cientos en cada liga.
"Xavi e Iniesta no pueden jugar juntos -como interiores, cabría añadir". Esta sentencia que hoy suena tan aberrante, fue dogma durante la etapa de Frank Rijkaard en el banquillo culé. No fueron pocos los que vieron con recelo las intenciones de Guardiola de juntarlos en la medular de su Barça. Y lo cierto es que la afirmación no era falsa. Al menos en ese contexto. No se trataba de una hipótesis sino que era un razonamiento empírico. Cuando en el Barça de Rijkaard habían coincidido juntos los actuales 6 y 8, la fórmula no funcionaba.
Dos caminos para llegar a la Final
Aunque últimamente parezca lo contrario, un 1-1 en casa en la ida de una eliminatoria es un mal resultado. Ni que sea porque en el momento que el árbitro pita el inicio, estás eliminado. Tiene una ventaja, eso sí, y es que te define el plan de ruta para la vuelta. No vale especular, tú eres quien debe ir a por el partido. Pero el Madrid se enfrenta al Barça, y si de un equipo se puede adivinar que saldrá a por el partido es de este Barça -más incluso que de el de Guardiola, pues aquel contaba con el control de Xavi como el arma defensiva más dominante de los últimos tiempos-. No está claro que para el Madrid esto sea malo. Más bien al contrario, ya que los blancos sufren más cuando el rival les regala la iniciativa. Con un Barça que no especulará y un Madrid que prefiere la reacción, el escenario previo del partido no se plantea muy distinto al de la ida.
A favor de los blancos, eso sí, la vuelta de Di María, Coentrao, Ramos y Pepe. Ahí es nada. Y por el lado culé, casi un mes en el que han podido pensar y trabajar sobre lo sucedido en el partido de ida.
Las 10 maravillas de Pep Guardiola: 1- Nadie jugó mejor
Temporada 2010-11. Jornada 13. Barça-Real Madrid: 5-0
Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Messi y Villa.
Posiblemente sea el punto más alto al que haya llegado nunca un equipo de fútbol. Para salirse de la norma fue un lunes, y no ante un rival cualquiera, sino ante el Real Madrid de Mourinho. Aquel fue el primer Barça-Madrid de Mou, y seguramente supuso el inicio del duelo más brutal que conoce la historia de este deporte.
Podría decirse que al Barça todo le salió bien, pero es que además se vio favorecido por un bagaje anímico previo que estalló por los aires cuando Messi, al inicio del partido, en una jugada imposible, mandó el balón al palo a la salida de un córner. El Madrid llegaba con el recuerdo del 2 a 6, de los aplausos a Ronaldinho, de Calderón, Juande Ramos y Schuster, de dos ligas ganadas que todo el munido sintió que las perdió el Barça… no lo sentían como un duelo de igual a igual, y sólo les faltaba esa jugada de Messi, su particular pesadilla.
El Milan 2012-13:
Pocos clubs hay con más mística que el Milan. Para bien y para mal, los rossonero forman parte de ese grupo de equipos que arrastran leyendas. Cuando conviven con el éxito, son leyendas de victoria, admiración y heroísmo. Cuando las cosas van mal, sin embargo, sobrevuelan las leyendas negras, los sospechosos habituales.
Desde que el Milan de Ancelotti abdicara y el club no supiera abrir la puerta a la salida de los antiguos héroes y a la entrada de un nuevo proyecto, hay un tópico adherido al conjunto lombardo: el del cementerio de elefantes. La ausencia de relevos en los pilares del antiguo campeón, y la querencia por contratar ilustres veteranos, dieron forma a esa imagen. Curiosamente, en la actualidad sigue manteniendo la fama, aunque la renovación de la plantilla sea un hecho. Ni Pirlo, ni Seedorf, ni Zambrotta, ni Nesta, ni Inzaghi… Más allá de Ambrosini, Abbiati y Yepes, pocos veteranos quedan ya en Milan. Una proporción habitual en el resto de plantillas.
Bojan: un segundo de más para Allegri
Ya bastante arrinconado en el papel de suplente una vez asentado el tridente atacante titular formado por El Shaarawy, Pazzini y Niang, ahora vuelve a Italia Mario Balotelli para ponerle las cosas aún más complicadas a Bojan. Para la Champions, y ante el Barça, no obstante, el delantero de Linyola puede tener reservado un inesperado papel protagonista. Puede ser el arma escondida de Massimiliano Allegri.
El Milan ya no es aquel equipo pesado y veterano, a medio camino entre una clínica de recuperación y un cementerio de elefantes. El Milan actual corre. La renovación generacional está ahí, aunque el nivel no haya subido precisamente. Esto, que por lo general podría considerarse como algo positivo, en la eliminatoria que lo enfrentará al Barça quizá no lo sea tanto.
Los laterales como solución
El Barça afronta dos semanas de reposo antes de que vuelvan los partidos trascendentales: la eliminatoria ante el Milan y la vuelta de Copa ante el Real Madrid. Ambos pueden dejarte fuera de una competición. Lejos de tomar la Liga como descanso, es el momento de hacer valer el margen de puntos obtenido. Poniendo puntos de por medio con el Madrid, el Barça no sólo ganó tranquilidad, sino también tiempo. Es el momento de usarlo, y la baja de Xavi, más que un problema, puede ser una oportunidad perfecta.
En el primer partido de semifinal de Copa con el Madrid, Mourinho puso en problemas a los azulgranas a partir de la presión adelantada. El partido se configuró a partir de ahí. Y atención, porque el Milan ha perdido instinto de supervivencia atrás y ha ganado juventud e ímpetu arriba. Es más que previsible que los italianos salgan a morder al Barça arriba.
Balotelli en la Serie A
De momento Txiki Beguiristain ya se ha sacado de encima a Balotelli. Será muy bueno -o no tanto- pero por lo general tenerlo en el equipo no compensa. Al Milan quizá si. Al menos al actual, un equipo muy muy necesitado que ve como tras el emparejamiento con el Barça, la clasificación para la próxima Champions no está ni mucho menos asegurada.
Dos semanas sin Xavi
El Barça perderá a Xavi Hernández durante, al menos, dos semanas. Lo primero, lamentarse. Después, buscar lecturas positivas. Las más evidentes, que no se trata de una lesión de gravedad, que no se perderá, a priori, ningún partido trascendental, y por último, que el Xavi de esta temporada no tiene el peso específico que si tenía en campañas anteriores. En un segundo nivel de lectura, al cuerpo técnico se le presenta un escenario interesante. Tendrá la posibilidad de poner en marcha mecanismos alternativos, de activar a hombres menos rodados y que, una vez regrese Xavi, todo esto se sume al capital colectivo del equipo. En un escenario sin mucho que perder, el Barça tiene la oportunidad de crecer en variantes.
Entre Cesc y Xavi, Iniesta:
El partido no fue como se esperaba. Mérito del Madrid, porque el escenario que imaginábamos era favorable al Barça. Sin la pareja Pepe-Ramos concebíamos a un Madrid retrasado en su versión más conservadora, con la defensa próxima al área. Ahí el Barça dominaría posesión, ritmo, recuperación y además situaría a Messi cerca del gol. Mourinho contaba con Ronaldo y Özil para sacar algo de ese contexto, pero todo estaba de cara para los culés.