La inoportunidad
Este lunes Isaac Cuenca volvió a entrenarse después de más de cinco meses apartado del balón. Hace nada los que reaparecieron fueron Adriano y Thiago Alcántara, y siguen en la enfermería Alexis, Bartra y Dani Alves -a parte de un caso más complicado como el de Abidal.
Todas las lesiones son distintas, y tampoco son iguales sus consecuencias. Estas últimas las acostumbramos a medir según el tiempo de baja, la repercusión que una determinada ausencia tiene sobre el equipo, o en las secuelas que puede dejar a nivel físico en el futbolista una recuperación no tan exitosa como sería deseable. No obstante, cuando un futbolista tiene que pasar por la enfermería, hay otra variable que entra en juego, la del momento en que se produce. No pocas veces hemos escuchado decir "Ha tenido mucha mala suerte. Justo se lesiona cuando mejor estaba". No nos referimos a esto.
Iniesta fijo en la izquierda
Es evidente que Iniesta es mejor jugador cuando hace de interior que de extremo. También que el propio Andrés lo prefiere. Puestos a partir de la banda, la mayoría estaríamos de acuerdo en que lo más indicado es que la demarcación de extremo sea eso, un punto de partida, y que permita a Iniesta abandonar la posición para pesar por dentro. Este año está Jordi Alba, y si de interior izquierdo juega Cesc, todo parece propicio para que se produzca este movimiento. Sin embargo, desde la baja de David Villa, ya son dos partidos consecutivos -Spartak y Levante- que Iniesta partiendo del extremo, no matiza su rol, sino que tiene funciones de extremo. Este rol de Iniesta más extremo clásico que a la mayoría nos haría fruncir el ceño, ayer ante el Levante fue una de las claves del partido que permite al Barça seguir líder y situarse a 11 puntos del Madrid de Mourinho.
Tito necesita a Valdés para la Champions
Desde hace años, resulta difícil encontrar un campeón de la Champions League que no tenga un gran portero bajo palos. Pero no sólo eso. Grandes porteros hay varios -aunque menos de los que debería- y es lógico imaginar que los mejores formen parte, también, de los mejores equipos, y por lo tanto máximos candidatos al título. Para ganar la Champions, además de un gran portero, necesitas que esté inspirado. Que te salve puntos y, sobre todo, eliminatorias en la competición de clubs más exigente. Casillas, Kahn, Van der Saar, Víctor Valdés, Julio César, Cech...éste último demostrando que un gran guardameta puede hacer campeón a un mal equipo. Seguramente el último en saltarse la norma fue el Liverpool de Benítez con Dudek, que eso sí, hizo mucho más que salvar una eliminatoria para su equipo.
El detalle Post-Partido: La posición de Villa
El equipo va cambiando. El Barça de Messi nació dando un peso tiránico al sector derecho donde se juntaban Márquez, Alves, Xavi y Leo. En la izquierda, Abidal cerraba, Henry golpeaba e Iniesta era el segundo foco que diversificaba la atención de los rivales. Cuando Leo pasó al centro el peso de ambos perfiles tendió a igualarse, y ahora, como ya se empezó a apuntar la pasada temporada, parece que la banda izquierda va convirtiéndose en el sector principal. La pérdida de protagonismo de Alves o Xavi, la incorporación de Jordi Alba, Cesc...y en el horizonte Neymar.
Verdades y mentiras
El Barça de Vilanova encaja más que el de Guardiola. Recuperar algún vestigio de la seguridad de antaño, es el paso que necesita Tito para dar una vuelta de tuerca más a su equipo. Poder proyectar a ambos laterales, empujar a los extremos a pisar área y permitir así un escenario de mayor comodidad a Leo Messi. Someter al adversario que hoy ya no sufre tanto defendiéndose de los azulgranas. Nada de esto es posible si el equipo no siente que tiene las espaldas cubiertas.
El libro de estilo de Caparrós
Caparrós es un clásico con un sello personal en nuestra Liga. Experto en construir y revalorizar equipos, sus dos grandes trabajos -Sevilla y Athletic- le fueron arrebatados para que dieran un último paso al frente con técnicos de un perfil distinto. Esta es su segunda temporada en Mallorca, donde llegó, con el tren en marcha, tras la dimisión de Michael Laudrup y con el club sin apenas margen de maniobra para moverse en el mercado de fichajes. No importa, Joaquín no necesita tanto.
Resolver dudas
Normalmente el pase a octavos está alrededor de los 10 puntos. El Barça ya tiene nueve y, de no mediar una sorpresa mayúscula, el pase y la primera plaza parecen seguros. En partido de mañana, eso sí, serviría pare certificarlo ante el segundo clasificado. Más allá de las cábalas clasificatorias, el choque se presenta con muchas incógnitas en el aire por ambos lados. Se prevén cambios en el Barça y seguramente también en el Celtic.
Central y medio
Con la presencia casi innegociable de dos extremos abiertos y tras la recuperación del mejor Cesc, se avecinaba debate con los interiores. Cesc, Xavi e Iniesta para dos puestos. Pero anoche Vilanova zanjó momentáneamente tal posibilidad alineando juntos a los tres y manteniendo, a la vez, sus dos hombres abiertos a los costados. El recurso para lograrlo fue recuperar el rol de central-mediocentro para Sergio Busquets que ya Guardiola pensó para él la pasada temporada en un papel que recuerda en ciertos aspectos al que en su día desempeñó Miquel Ángel Nadal en el tardo Dream Team de Cruyff.
El valor de David Villa
Uno a cero gol de Villa. Su auséncia fue una de las claves de la pasada temporada. Cuando al Barça le cuesta encontrar su fútbol, el recurso más poderoso de que dispone es el de implicar a Leo Messi en la jugada mucho antes. El argentino es un generador de ventajas infinito en cualquier zona del campo. Sucede, sin embargo, que en su consolidada posición de falso nueve, a medida que el argentino gana protagonismo en la media, el equipo pierde presencia e el área, los centrales se liberan, salen a achicar arriba y el campo para el Barça se reduce. Ahí es donde entran en juego los extremos.
El sello de Cesc
Dos partidos ya pueden revelar un síntoma. Ante el Deportivo el mando fue de Cesc, el partido invitaba a ello. Entre semana el Celtic, y anoche, ante el Rayo Vallecano, el timón otra vez perteneció al de Arenys. Esta vez, además, compartiendo once con Xavi. Seguramente fue la primera ocasión en que con ambos cerebros en el equipo la batuta fue para el ex gunner.