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Cristiano Ronaldo

Tras verse la caras en los dos torneos nacionales, llega el momento de que Madrid y Barça se enfrenten en la máxima competición continental, en una histórica semifinal del la cual saldrá el máximo favorito de cara a la gran final en Wembley. El Madrid cuenta a su favor con el rédito emocional logrado en los dos enfrentamientos anteriores, sobretodo en la final de Copa, de los que sale con la sensación que aquel Barça del 5-0 ya no es invencible. En el lado culé, la siempre importante ventaja del partido de vuelta en casa. Equiparados en el aspecto mental del juego, el partido se traslada a lo futbolístico, donde ambos conjuntos han demostrado ser, hoy por hoy, los dos mejores equipo del mundo. Ambos contarán con alguna ausencia notable en la parcela defensiva, donde, de los teóricos onces titulares, ni el sancionado Carvalho ni Abidal podrán saltar al césped. Si parece que estará Puyol, vital, no solo por todo lo que aporta el capitán, sino porqué sin Adriano ni Maxwell, Guardiola se hubiese visto obligado a improvisar con Busquets, Keita o Milito. En la final de Copa, la ausencia de Puyol la cubrió Mascherano, quien firmó una buena actuación, con alguna laguna comprensible en la lectura de la demarcación, pero suplida por unos conceptos tácticos y técnicos en defensa casi perfectos. Con la vuelta de Puyol y ante la ausencia de un lateral izquierdo natural, se abre, pues, la incógnita de quien será el encargado de ocupar la posición.

A la espera de que el Real Madrid certifique su pase a semifinales haciendo valer el 4-0 de la ida ante el Tottenham, el mundo del fútbol se prepara para un mes de abril en el que Barça y Madrid se enfrentarán hasta en cuatro ocasiones. Como es normal, tratándose de competiciones distintas, los choques no tendrán la misma importancia, de modo que este particular Play-off que disputarán los dos grandes del fútbol español, vivirá un crescendo que se iniciará en Liga donde la ventaja de los azulgranas es notable, pasará por la disputa de un título como la Copa del Rey, y desembocará en la gran batalla por lograr una plaza en la final de la Champions League que se disputará en Londres. Por eso, es de prever que tanto Mourinho como Guardiola mantengan abierta alguna de las dudas acerca de sus planteamientos, al menos, hasta la final de Copa. De entrada, en el Barça, la ausencia por sanción de Mascherano nos privará de resolver la que seguramente sea la principal incógnita del plan culé: la posición del argentino y Sergio Busquets. Aunque el sábado Guardiola supla al Jefecito con Milito como central o Keita en el mediocentro, para los otros tres partidos esperamos que Busquets y Mascherano se repartan el mediocentro y la plaza de central que las bajas de Abidal y Puyol han dejado huérfana. En el Madrid, la posición de Di María, la presencia en el centro del campo de Lass Diarra o la posibilidad de que Arbeloa entre en el lateral izquierda para dar al equipo una mayor seguridad defensiva, son aspectos que tampoco esperamos resolver en el partido de Liga.

Si nos aventuramos a adelantar el planteamiento que pondrá en liza el Real Madrid para enfrentarse al Barça, hablaremos de un Madrid que presionará arriba la salida de balón desde la defensa. No es tanto que esta sea una característica del equipo de Mourinho -más bien su transición defensiva se basa en el dominio del rechace y el repliegue- como que ante el Barça es algo imprescindible si se quiere evitar que los de Guardiola impongan su discurso. En este sentido, el equipo blanco, pese a sus grandes números en defensa, ha sufrido cuando se ha visto obligado a defender estático en las inmediaciones de su área. Por eso, es de prever que, más que el dominio de la posesión, lo que Mourinho querrá discutirle al conjunto azulgrana será el dominio territorial, y eso pasa por desnaturalizar su juego desde el inicio. Por las características de sus jugadores, es difícil que el portugués plantee una presión cuatro contra cuatro como en su día hizo en el Chelsea enfrentándose al Barça de Rijkaard, pero sí que hombres como Higuaín o Di María tengan un papel importante trabajando sobre el inicio de la jugada culé. Si esto ocurre, el Barça se agarrará a Messi, no para que el argentino, como hace con su selección, baje hasta el centro del campo para iniciar, sino atacando el espacio entre líneas blanco, fijando a los medios en una posición retrasada y ofreciendo espacios a los interiores azulgranas. En las semifinales de la pasada Champions, Mourinho consiguió controlar este factor gracias al doble pivote formado por Cambiasso y Zanetti, y a Walter Samuel. El trío de argentinos, no solo supo neutralizar el desequilibrio individual de Leo, sino que consiguió lo que nadie hasta entonces, quitarle los espacios. Sin los tres argentinos, el plan de Mourinho para frenar a Messi seguramente pase por Alonso y Carvalho, dos hombres que si bien a simple vista no parecen los idóneos para controlar a un regateador como Messi, si poseen la inteligencia futbolística y lectura del juego como para disputar con él el dominio de la zona Messi, esa zona localizada a la espalda de los mediocentros y por delante de los centrales.

Aunque equipos como el Espanyol, la Real Sociedad o el Hércules, hayan subido el nivel de la clase media de la Liga, esta temporada, como sucediera en la anterior, parece que el campeonato volverá a decidirse en los enfrentamientos directos entre Barça y Madrid. Es cierto que ni Valencia, ni Sevilla, ni Atlético de Madrid parecen aguantar el ritmo de los dos grandes, pero también lo es que con dos equipos con jugadores de la talla de Casillas, Pepe, Ramos, Valdés, Alves, Piqué, Puyol, Marcelo, Xabi Alonso, Iniesta, Xavi, Ozil, Di María, Villa, Cristiano Ronaldo o Messi, está por ver si en otras ligas no sucedería lo mismo. Hoy por hoy, Barça y Madrid tienen, de largo, las dos mejores plantillas del mundo. El Barça-Madrid del lunes no es ni mucho menos un partido decisivo, pues no hay que perder de vista que todavía no se ha completado ni la primera vuelta del campeonato, y que la distancia entre ambos conjuntos una vez finalizado el choque, será como máximo de 4 puntos. Sin embargo, si será una batalla importante para la resolución final del título y, sobretodo, un posible punto de inflexión en las dinámicas de los equipos. En este sentido, quizá porque el de Guardiola es un proyecto más consolidado -ni que sea por el crédito que dan los títulos y por su mayor tiempo de recorrido-, las consecuencias del clásico seguramente tengan más incidencia en el Real Madrid, tanto para bien como para mal.

Clasico En un Liga totalmente bipolarizada en la que se hace difícil ver donde los dos grandes pueden dejarse putos, los enfrentamientos directos están llamados a definir el próximo campeón. El equipo que pierda en el partido del Bernabéu, deberá esperar que su rival, en lo que queda de campeonato, pinche en al menos dos partidos, algo que viendo como se ha desarrollado la temporada, ahora mismo parece difícil de pronosticar. El único escenario que no resultaría definitivo sería el de un empate, pues aunque el gol average favorecería al F.C.Barcelona, también es cierto que el calendario que les espera a los azulgranas parece, a priori, más difícil. Aunque en el partido de mañana ambos equipos tiene el mismo objetivo, ganar la Liga, no llegan los dos en la misma situación, por lo que las consecuencias de una derrota tampoco serán las mismas. Tanto para Barça como para Madrid, el golpe sería duro anímicamente, pero mientras que el equipo de Guardiola seguiría teniendo la Champions en el horizonte, para el Real Madrid supondría un año en blanco y, lo que es peor, poner en riesgo, otra vez, la continuidad de un proyecto deportivo. Como decimos, los equipos no llegan igual al clásico, y mientras el Barça lo hace eufórico tras recuperar sensaciones en las últimas semanas y clasificarse con contundencia para las semifinales de la Champions, el Madrid parece todavía afectado por la eliminación ante el Lyon. No es fácil para un proyecto tan ambicioso recuperarse de un fracaso tan prematuro, y el bajo nivel de la liga tampoco parece aliciente suficiente para el equipo. El Madrid, pues, a nivel mental necesita volver a activarse, a sentirse en una gran noche, una de esas para las que el proyecto ha sido construido. Por contra, el Barça, comandado por su técnico parece apostar por rebajar la tensión y dibujar, a nivel mediático, un clima de total normalidad. Sin embargo, no se trata de un partido cualquiera sino del choque más potente que puede verse hoy en día en el universo futbolístico, con dos equipos de una entidad máxima, y con la mayoría de los mejores futbolistas del mundo sobre el césped.

IbraGuardiola sorprendió otra vez con un once en el que no figuraba Ibrahimović pero si un Messi que a la postre completaría los noventa minutos. En defensa el equipo saltó con los nombres esperados, mientras que en el centro del campo, el técnico apostó por Busquets en el mediocentro -seguramente porque Touré no estaba para jugar el partido entero- y por Xavi y Keita en los interiores. Con el malí en mediocampo, Iniesta pasaba a actuar en la tripleta atacante junto a Henry y al ya mencionado Messi. En el Madrid, por su parte, como se presumía, Cristiano Ronaldo figuraba en el once inicial, pero pese a que la duda estaba en si el portugués sentaría a Marcelo o a Higuaín, el descartado por Pellegrini fue el francés Benzema. En los primeros 45 minutos el Barça trató de crecer alrededor de Messi. De inicio el argentino se alineó en banda derecha, pero el buen trabajo de Arbeloa desde el lateral y de Xabi Alonso tapando la diagonal interior, lograron controlar con bastante eficacia la aportación del 10 al juego colectivo. Además, la presencia de Marcelo en mediocampo, permitía al equipo el emparejamiento con Dani Alves, de modo que el hecho que Messi sacase de su posición a Álvaro Arbeloa, no dejaba el carril libre para las subidas de Alves. Así pues, rápidamente Messi abandonó la banda para encontrar acomodo como falso nueve y jugar a la espalda de los mediocentros blancos. Henry, que hasta entonces había ejercido de nueve, se desplazó a banda izquierda, mientras que Iniesta caía sobre el costado derecho aunque con muchísima libertad para aparecer por cualquier frente del ataque azulgrana.

Top Pese al comprensible ruido mediático, no llega el Barça-Madrid en el mejor momento para convertirse en el partido del siglo. El Barça, pese a su esperanzador partido de Champions ante el Inter de Mourinho, contará con algunas de sus piezas básicas mermadas en lo físico, siendo especialmente reseñables los casos de Ibrahimović y Leo Messi. Se trata de dos de los mejores futbolistas del mundo y, por lo tanto, que no puedan rendir al cien por cien resta mucho atractivo futbolístico al duelo. Tampoco es el mejor momento para el Madrid de Pellegrini aunque su reciente liderato pudiera inducir a pensar lo contrario. Su gran estrella y el jugador alrededor del cual conjuntar el equipo, Cristiano Ronaldo, llegará al partido con apenas veinte minutos disputados en casi dos meses, y aunque el portugués sea un futbolista privilegiado a nivel físico, es obvio que su estado no será el optimo. Además, la baja del luso ha contribuido a retardar -o al menos a estancar- el proceso de formación del nuevo proyecto, por lo que el equipo blanco está todavía lejos del que debe ser su techo futbolístico. No obstante, un enfrentamiento Barça-Madrid es siempre un partido que va más allá de lo estrictamente futbolístico, y estando en el campo jugadores como Benzema, Iniesta, Kaka', Xavi, Pepe, Alves, Xabi Alonso o Piqué, todo parece preparado para disfrutar de un partido espectacular.

kaka1Si algo va a suponer la vuelta de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid, es el relanzamiento de la liga española como la Liga de las Estrellas, rompiendo así la hegemonía de la Premier League. De entrada, aterrizan en España Kaka' y Cristiano Ronaldo, y a la espera de que tanto el Madrid como el Barcelona completen sus plantillas, estos jugadores unidos a Messi, Agüero o Iniesta, situaran a la Liga como el campeonato más atractivo del planeta. Si todo va como es de esperar, la próxima temporada se vivirá una de las peleas más duras de los últimos tiempos con un F.C.Barcelona que viene de lograr el triplete y que, como es de suponer, contará con algún que otro refuerzo destacado, y un Real Madrid que tratará de recuperar el prestigio perdido con los fichajes de algunos de los futbolistas más importantes del momento. Los dos primeros, y los que con toda seguridad se convertirán en los iconos del nuevo proyecto, han sido Kaka' y Cristiano Ronaldo. Dos futbolistas muy distintos tanto dentro como fuera del campo, dos contextos de traspaso también diferentes, pero ambos comparten un nivel futbolístico al alcance de muy pocos.

finale_romaUna vez estudiado el partido que pueden dibujar tanto Messi como Cristiano Ronaldo, es momento para analizar de qué manera los entrenadores buscarán, por un lado, sacar provecho de su jugador franquicia y, por el otro, controlar y limitar la incidencia del crack del rival. Además, será el momento de ver cómo puede afectar al partido el concurso del resto de jugadores y el papel que éstos pueden tener reservado. De entrada, todo parece indicar que el escenario del partido será uno en el que el F.C.Barcelona será el equipo que más posesión del balón gestione. La duda estará en los porcentajes, pues el United no debería renunciar a sus fases de control del balón, ya que a causa del estado de la defensa azulgrana, es un partido para buscar más alternativas a las ya conocidas peligrosísimas contras comandadas por Ronaldo. Así, la entrada en el once de hombres como Scholes o Tévez, pueden indicar la voluntad de Ferguson de salir a por el partido desde el inicio tratando de imponerse a la defensa improvisada que presente Guardiola.

ronaldo&messiSi la final enfrentará a los dos equipos más fuertes del continente, Roma también será el escenario donde se vean las caras los dos mejores futbolistas del planeta, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Gran parte de las posibilidades de éxito tanto de F.C.Barcelona como de Manchester United pasaran por sus pies, de modo que todo parece indicar que aquel que consiga imponerse en este duelo individual, conducirá a su equipo a la victoria final. Esta afirmación puede parecer reduccionista, pero debemos tener en cuenta que la dimensión de Messi o Ronaldo en sus equipos no está en el plano individual, o al menos, éste tiene una relevancia infinitamente menor que su aportación global al comportamiento del equipo. Por su juego, a primera vista podría parecer que el factor diferencial de ambos cracks fuese su desequilibrio en el regate o su aportación goleadora, dos cualidades muy llamativas y espectaculares a los ojos del espectador, pero que no deben esconder que el juego de Messi y Ronaldo va mucho más lejos. Es obvio que estamos ante dos cracks capaces de decidir un partido o un título en una jugada personal aislada, pero esta es una calidad que más futbolistas, aunque son pocos, pueden poseer, de hecho varios de los hombres que saltaran al césped del Olímpico pueden hacerlo. Lo que distingue a Messi y Cristiano Ronaldo del resto es su capacidad para convertirse en el centro del juego del equipo y determinar su juego y el del rival. Como lo califican los amigos de Ecos del Balón, su habilidad es la de ser el partido.