F.C.Barcelona vs. Real Madrid
Ya antes de los dos goles de Messi, con el 0-0 en el marcador, Ramos sancionado para el partido de vuelta y tras la epxulsión de Pepe por su entrada sobre Dani Alves, la clasificación para la final de Wembley se ponía muy de cara para los de Guardiola. Sin dos hombres clave para entender el éxito de los de Mourinho en la final de Copa como Khedira y Pepe, vitales en la presión a la que sometieron los blancos al centro del campo del Barça, y sin la presencia de Sergio Ramos, que más allá de sus condiciones defensivas, implica la entrada en el once de un jugador de menos nivel como Albiol que puede convertirse en el punto débil del planteamiento del Madrid, el Barça parece tenerlo todo a favor para volver a Wembley a disputar una final de la máxima competición continental.
No obstante, y pese a las bajas, el Madrid es un equipo perfectamente capaz de marcar dos goles a cualquiera, y sin ir más lejos, los lanzamientos de falta de Cristiano Ronaldo o la superioridad en los balones aéreos de hombres como Ronaldo, Albiol, Carvalho o Adebayor, pueden dar réditos al equipo sin necesidad de imponer su fútbol. Si a eso sumamos la posibilidad de juntar en el campo a hombres como Casillas, Marcelo, Xabi Alonso, Özil, Ronaldo, Kaka o Di María, resulta evidente que el Barça no puede dar, ni mucho menos, la semifinal por resuelta.
Real Madrid vs. F.C.Barcelona
Tras verse la caras en los dos torneos nacionales, llega el momento de que Madrid y Barça se enfrenten en la máxima competición continental, en una histórica semifinal del la cual saldrá el máximo favorito de cara a la gran final en Wembley. El Madrid cuenta a su favor con el rédito emocional logrado en los dos enfrentamientos anteriores, sobretodo en la final de Copa, de los que sale con la sensación que aquel Barça del 5-0 ya no es invencible. En el lado culé, la siempre importante ventaja del partido de vuelta en casa.
Equiparados en el aspecto mental del juego, el partido se traslada a lo futbolístico, donde ambos conjuntos han demostrado ser, hoy por hoy, los dos mejores equipo del mundo. Ambos contarán con alguna ausencia notable en la parcela defensiva, donde, de los teóricos onces titulares, ni el sancionado Carvalho ni Abidal podrán saltar al césped. Si parece que estará Puyol, vital, no solo por todo lo que aporta el capitán, sino porqué sin Adriano ni Maxwell, Guardiola se hubiese visto obligado a improvisar con Busquets, Keita o Milito. En la final de Copa, la ausencia de Puyol la cubrió Mascherano, quien firmó una buena actuación, con alguna laguna comprensible en la lectura de la demarcación, pero suplida por unos conceptos tácticos y técnicos en defensa casi perfectos. Con la vuelta de Puyol y ante la ausencia de un lateral izquierdo natural, se abre, pues, la incógnita de quien será el encargado de ocupar la posición.
La final de Mourinho (II)
En el partido de Liga, el Real Madrid, de la mano del planteamiento de Mourinho, logró maniatar al juego del Barça. No obstante, es de esperar que de cara al partido de mañana, Guardiola haya encontrado solución a algunos de los problemas del equipo en el Bernabéu y además cuenta con una calidad individual tal, que es capaz de hacer saltar por los aires cualquier estrategia defensiva rival -aunque la presencia de Pinto en lugar de Valdés, pueda pesar, sobretodo, a la hora de iniciar el juego-. Ahí estará, también, la carta Iniesta, a la cual, entendemos, no supo sacar provecho en el partido del sábado.
Por eso, jugar a "contener" al Barça siempre es arriesgado. Cedes la iniciativa a los azulgranas, entendiendo tu juego como una reacción y quedando a la expectativa de la inspiración de los culés. Así pues, Mourinho deberá plantearse también, o en todo caso tenerlo presente como recurso dependiendo del transcurso de la final, la manera de dañar al Barça. Más allá de sus siempre peligrosas contras o de su superioridad a balón parado, el Madrid deberá tener un plan para que, con su juego, impida al Barça desplegar su discurso cómodamente. Y al Barça, como se le hace daño es con el balón. No hablamos de robarle el dominio de la posesión, pues eso es algo imposible para cualquier equipo del mundo, pero si de condicionar con el esférico.
La final de Mourinho (I):
El partido de Liga en el Bernabéu nos deparó una propuesta novedosa de Mourinho para hacer frente al Barça de Guardiola. Como hiciera ante el Athletic, aunque con unas funciones muy distintas, Pepe se situó por delante de los centrales. Mou no solo sumaba un hombre más al centro del campo y una marca agresiva sobre la posición de Leo Messi, sino que permitía al Madrid un menor sufrimiento cuando no tenía el balón. Khedira y Alonso sobre Iniesta y Xavi respectivamente, y Pepe trabajando la "zona Messi" para expulsar al Barça de la zona de tres cuartos de campo. Con unos Villa y Pedro que no intimidaron los suficiente la espalda de la zaga blanca, ésta pudo jugar adelantada, minimizando los espacios entre líneas y permitiendo que el partido se jugase más lejos de la portería de Casillas de lo que el Barça hubiera deseado.
La duda de Guardiola
Una de las dudas acerca del planteamiento del Barça a lo largo de los tres próximos partidos frente al Real Madrid, es la posición final que ocuparán en el esquema de Guardiola tanto Sergio Busquets como Mascherano. La baja por sanción del argentino en Liga, además, contribuye a que la incógnita siga en el aire, y la reciente alta médica del capitán Puyol añade una nueva variable a la ecuación. El dilema de Pep es decidir el acompañante de Gerard Piqué en el centro de la zaga, posición en la que, tras las lesiones de Puyol y Abidal, el técnico ya ha probado a ambos mediocentros. Cada uno con características diferentes, la alineación de uno como central implica que el otro ocupe la demarcación de mediocentro, por lo que el análisis de las opciones de Guardiola adquiere una dimensión más general.
El factor Dani Alves
Una de las claves que explican la superioridad del Barça en el 5-o de la primera vuelta en el Camp Nou, es la desigualdad numérica en zona de medios. Ya mencionamos en el anterior post las repercusiones del juego de Messi sobre Xabi Alonso, por lo que en éste lo haremos sobre uno de los futbolistas más importantes del actual Barça y un problema de difícil solución para Mourinho: Dani Alves.
En el Camp Nou, sabiendo de que la superioridad en mediocampo de los hombres del Barça, podía dejar el partido en franca ventaja para los culés, Mourinho optó por cambiar la posición de su hombre "comodín", Di María, a quien no solo cambió de banda sino que situó más retrasado de lo habitual. Más interior que extremo, el argentino tenía que completar con Alonso, Khedira y Ozil, un rombo que igualara fuerzas con el Busquets-Xavi-Iniesta-Messi. No obstante, la función de Di Maria estuvo más centrada en perseguir por la banda a Dani Alves, hasta el punto que en muchos momentos del partido, los blancos parecían dibujar una línea de cinco atrás. La media volvía a estar en inferioridad, y el triángulo Piqué-Busquets-Xavi comandaba a placer la fase inicial del juego del F.C.Barcelona.
Messi y Cristiano Ronaldo: la razón de todo
A la espera de que el Real Madrid certifique su pase a semifinales haciendo valer el 4-0 de la ida ante el Tottenham, el mundo del fútbol se prepara para un mes de abril en el que Barça y Madrid se enfrentarán hasta en cuatro ocasiones. Como es normal, tratándose de competiciones distintas, los choques no tendrán la misma importancia, de modo que este particular Play-off que disputarán los dos grandes del fútbol español, vivirá un crescendo que se iniciará en Liga donde la ventaja de los azulgranas es notable, pasará por la disputa de un título como la Copa del Rey, y desembocará en la gran batalla por lograr una plaza en la final de la Champions League que se disputará en Londres.
Por eso, es de prever que tanto Mourinho como Guardiola mantengan abierta alguna de las dudas acerca de sus planteamientos, al menos, hasta la final de Copa. De entrada, en el Barça, la ausencia por sanción de Mascherano nos privará de resolver la que seguramente sea la principal incógnita del plan culé: la posición del argentino y Sergio Busquets. Aunque el sábado Guardiola supla al Jefecito con Milito como central o Keita en el mediocentro, para los otros tres partidos esperamos que Busquets y Mascherano se repartan el mediocentro y la plaza de central que las bajas de Abidal y Puyol han dejado huérfana. En el Madrid, la posición de Di María, la presencia en el centro del campo de Lass Diarra o la posibilidad de que Arbeloa entre en el lateral izquierda para dar al equipo una mayor seguridad defensiva, son aspectos que tampoco esperamos resolver en el partido de Liga.
Barça vs. Shakhtar
Tanto F.C.Barcelona como Shakhtar Donetsk comparten un discurso futbolístico con un mismo objetivo: mandar desde la posesión. Ambos quieren ser protagonistas con el esférico y que su juego de ataque marque su transición defensiva. Por este motivo, el emparejamiento entre estos dos equipos puede mantener bastantes similitudes con el que en cuartos enfrentó al equipo de Guardiola con el Arsenal. Como el cuadro londinense, el Shakhtar sabe, de antemano, que ante el Barça el mayor volumen de posesión siempre será para los azulgranas. No hay un equipo en el mundo más preparado para hacerse con el control del esférico y mucho tendríamos que remontarnos para recordar un partido en el que el Barça tuviese menos porcentaje de posesión que su adversario. De entrada, pues, Lucescu sabe que no le será posible poner en practica su plan habitual.
Llegados a este punto, los rivales del Barça, dependiendo del nivel de sus futbolistas, de sus características y de su personalidad, tiene dos opciones. La primera, la más ambiciosa, es la que vimos poner en práctica al Arsenal en el Emirates, que consiste en no renunciar a sus fases de posesión. Implica buscar la salida limpia, contar con futbolistas capaces de combinar, esconderle el balón a los azulgranas y tomarse su tiempo antes de finalizar las jugadas para obligar al Barça a tener que situarse en fase defensiva. El equipo de Guardiola persigue recuperar arriba, jugadores como Busquets o Alves roban más balones en campo contrario que en el propio, entre otros motivos, porque a excepción del brasileño, Piqué y Mascherano, el resto de jugadores no tienen las características para defender próximos a la portería de Valdés.
Shakhtar Donetsk (I): Radiografía del rival en cuartos.
Desde que se conoció el sorteo y se confirmó la posibilidad de un emparejamiento entre Barça y Real Madrid en semifinales, parece que los cuartos de final se hayan convertido en un mero trámite. Además, la situación es propicia para subestimar al rival de los azulgranas: un rival desconocido de una liga menor, con un historial internacional escaso más allá de la copa de la UEFA lograda dos temporadas atrás, unos antecedentes recientes favorables al equipo de Guardiola y la presencia en sus filas de un jugador ridiculizado en su etapa culé como Chygrynskiy. No hay más que ver como la mayoría de dificultades apuntadas al respecto del emparejamiento, se centran en aspectos ajenos a lo que es propiamente el juego, como la temperatura, el estadio o la distancia en el desplazamiento. Por eso, en el siguiente post, pretendemos arrojar luz sobre las virtudes del cuadro de Lucescu, ya que si bien es cierto que el Shakhtar seguramente haya sido el equipo con mayor suerte en los emparejamientos tanto en fase de grupos como en los octavos de final, también lo es que se trata de un conjunto perfectamente capaz de dar más de un disgusto a sus rivales si es subestimado. Estructura de equipo y talento individual no le faltan.
Buscando un central
Cuando en verano abandonaron la disciplina blaugrana tres hombres como Márquez, Chygrynskiy o Yaya Touré capaces de actuar como centrales sin que se realizase ninguna incorporación en esta posición, el Barça asumió un gran riesgo. En la plantilla quedaron Piqué, un Puyol superando la treintena, un Milito que venia de una larguísimo periodo ausentado de los terrenos de juego por culpa de una lesión, la opción de mover del lateral a un Abidal que anteriormente no había ofrecido demasiadas buenas sensaciones como central, y un grupo de prometedores canteranos encabezados por Fontàs y Marc Bartra.
El primero en caer fue Milito, pues pese a las buenas sensaciones que ofreció en el último tramo de la temporada pasada donde incluso fue titular en los partidos decisivos, su rendimiento desde el principio de temporada no ha permitido al técnico contar con él como un elemento útil en la rotación para la demarcación de central. Para solucionarlo Guardiola echó mano de Abidal como primer recambio a la pareja Piqué-Puyol dando entrada a Maxwell en banda izquierda, pero los problemas en la rodilla del capitán que le tienen lejos del terreno de juego, ha obligado a que lo que debía ser un recurso se convirtiese en el plan inicial. Por suerte y acierto del cuerpo técnico, la reubicación de Abidal en la posición de central que a priori parecía un recurso puntual no sólo se afianzó sino que dado su espectacular rendimiento se consolidó como una carta ganadora para el equipo. Así, tras la noticia de que Eric seguramente se perderá lo que queda de temporada por enfermedad, el Barça está obligado a encontrar un central.