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Chygrynskiy

Ya no se puede retrasar más. Toca mover ficha. Desde hace ya varias temporadas, el F.C.Barcelona arrastra la necesidad de fichar un defensa central. Han pasado los años y los movimientos equivocados o, directamente, la falta de ellos, han provocado que lo que en su día era adelantarse a futuros problemas y completar la posición, hoy sea el principal talón de Aquiles del equipo. El Barça actual puede tener problemas -muchos o pocos depende para quien- pero es indudable que su fragilidad defensiva es insostenible. Y aunque ésta tenga un componente colectivo evidente, a nivel individual el caso es preocupante. Todo empezó la temporada posterior al inolvidable triple de la primera campaña de Guardiola en el primer equipo. Con Márquez ausente en el tramo final de la anterior campaña, el técnico decidió apostar por Chygrynskiy para reforzar la demarcación e ir dando el relevo, progresivamente, a la ya veterana dupla de la final de París. La apuesta salió mal, pero eso, que podría haber terminado ahí, el club lo sigue arrastrando hoy en día. En el Barça se ha instalado la creencia de que no sirve ningún central. De que se requiere un perfil tan específico que el mejor de los centrales fracasará al enfundarse la azulgrana.

Desde que se conoció el sorteo y se confirmó la posibilidad de un emparejamiento entre Barça y Real Madrid en semifinales, parece que los cuartos de final se hayan convertido en un mero trámite. Además, la situación es propicia para subestimar al rival de los azulgranas: un rival desconocido de una liga menor, con un historial internacional escaso más allá de la copa de la UEFA lograda dos temporadas atrás, unos antecedentes recientes favorables al equipo de Guardiola y la presencia en sus filas de un jugador ridiculizado en su etapa culé como Chygrynskiy. No hay más que ver como la mayoría de dificultades apuntadas al respecto del emparejamiento, se centran en aspectos ajenos a lo que es propiamente el juego, como la temperatura, el estadio o la distancia en el desplazamiento. Por eso, en el siguiente post, pretendemos arrojar luz sobre las virtudes del cuadro de Lucescu, ya que si bien es cierto que el Shakhtar seguramente haya sido el equipo con mayor suerte en los emparejamientos tanto en fase de grupos como en los octavos de final, también lo es que se trata de un conjunto perfectamente capaz de dar más de un disgusto a sus rivales si es subestimado. Estructura de equipo y talento individual no le faltan.

Pep Guardiola Llega el partido contra el Atlético como una fecha señalada por los perseguidores del líder. El Calderón siempre es un escenario imprevisible, en el que la mezcla entre un equipo desestructurado y jugadores de la talla de Agüero, Forlán o Simao, dejan en el aire cualquier pronóstico. Por si fuera poco, el Barça sufrirá las ausencias de cuatro de sus defensas, pues a los sancionados Piqué y Márquez, deben sumarse las lesiones de Alves y Abidal. Guardiola, por lo tanto, perderá a la que fuera la zaga titular la pasada campaña. El técnico tampoco contará con la opción de retrasar a Touré ya que el marfileño también será baja, por lo que la ecuación parece sencilla: Puyol, Chygrynskiy, Milito y Maxwell. No hay más. La alternativa de contar con algún canterano como Dalmau, Fontás, Bartra o Muniesa nos parece difícil, ya que a las puertas del retorno de las eliminatorias de Champions League, un mensaje tan contundente de desconfianza no es lo más indicado. No obstante, sea cual sea la decisión del entrenador azulgrana, la defensa será el punto débil del planteamiento del Barça, y si ya antes las opciones del Atlético pasaban por convertir el choque en un partido de ida y vuelta, ahora la jugada parece clara. Tanto el Kun como Forlán buscaran al ucraniano Chygrynskiy, ya que hoy por hoy, es la pieza más débil del engranaje del equipo, y a ser posible, el Atlético tratará de que esto suceda en campo abierto, es decir, después de una recuperación en mediocampo. Una solución para Guardiola sería el apoyo desde el lateral de Puyol, a un Chygrynskiy que seguramente sea alineado como central diestro, aunque esta opción permitiría a Simao entrar en ventaja por la banda de Messi. Si el argentino tiene que bajar hasta su defensa, se resentirá el juego de ataque del Barça,  si no lo hace el extremo portugués atacará en superioridad.

GuardiolaA nivel de resultados, el Barça ha comenzado mal el 2010. Dos encuentros saldados con un empate y una derrota ambos en el Camp Nou. En lo que al juego se refiere, el equipo sigue la misma línea irregular de toda la campaña, en la cual apenas en contadas ocasiones ha sido capaz de ofrecer su mejor versión. El primer tramo de temporada venía marcado por la disputa de las tres competiciones que redondearían un año perfecto, lo que alteró la estructura natural de una temporada, obligando al equipo a competir ya durante la primera fase de la misma. El objetivo, y más teniendo en cuenta lo extraordinario de la gesta a que aspiraba el equipo, era el resultado y, por lo tanto, el juego se tornó secundario. No obstante, como ya comentamos en verano, antes  de que el equipo volviese al trabajo, el principal obstáculo que podía encontrarse el Barça de esta temporada a nivel psicológico, era el de equivocar sus objetivos. Nos referimos entonces, a la oposición entre hacer y conseguir para marcar la diferencia entre el trabajo y el motivo de este trabajo. El motivo –la victoria- debe ser siempre aquello que empuje a los jugadores a seguir mejorando, la recompensa a los sacrificios realizados a lo largo de la temporada, pero el objetivo directo del futbolista debe ser el juego. De nada servirá concentrarse en la victoria, pues lo realmente útil es hacerlo en aquello que debe posibilitarla, el juego.

Sergio_BusquetsSiguiendo con el análisis del inicio de temporada protagonizado por el F.C.Barcelona, otro de los aspectos en los que debemos detenernos es en la fase inicial de la construcción del juego. Este aspecto resulta crucial en el esquema de Guardiola y la base sobre la que el equipo edifica su juego, por lo que hemos podido observar como el técnico azulgrana ha planteado algunas modificaciones buscando potenciar esta fase del juego. En su día ya analizamos la alternativa de retrasar al mediocentro situándolo entre los centrales y mandar, a la vez, a los dos laterales hacia adelante. El objetivo de este mecanismo es el de mejorar la salida desde al defensa generando espacios en la demarcación del mediocentro, y así minimizar los inconvenientes de contar con un pivote, en ocasiones demasiado estático, como es Touré Yaya. No obstante, esta variante se ha encontrado con dos problemas a la hora de lograr continuidad, por un lado, y paradójicamente, el gran estado de forma de Eric Abidal, y por el otro el bajo momento que atraviesa Touré. El internacional francés no es un lateral de recorrido capaz de ocupar el carril a la manera de un carrilero y de asumir responsabilidades ofensivas. Su rol es distinto, y se centra en el despliegue físico, el apoyo defensivo a los dos centrales y su capacidad para cerrar al segundo palo en un centro desde la banda contraria. Con Abidal, el tercer central en el inicio de la jugada no es el mediocentro sino el lateral izquierdo. No obstante, el hecho de que el francés posiblemente esté protagonizando sus mejores actuaciones desde que llegó al Barça, y a que su presumible alternativa en la demarcación, Maxwell, todavía debe adaptarse a la dinámica del equipo y a su juego, han convertido a Abidal en un  fijo para Guardiola en el lateral izquierdo. Paralelamente, tampoco el rendimiento de Touré está empujando al técnico a prescindir del buen momento del lateral para potenciar el fútbol del marfileño, pues el Touré actual está lejos de ser el futbolista dominante y absolutamente clave en el tramo final de la pasada temporada. Así pues, ahora mismo no parece claro que potenciar al mediocentro africano a cambio de prescindir de Abidal sea una elección beneficiosa para el equipo.

chygrynskiyJunto a Samuel Eto'o y su difícil salida, probablemente, el protagonista del mercado de fichajes culé, haya sido el central ucraniano Dmytro Chygrynskiy, no tanto por su repercusión estrictamente deportiva sino por la obstinación de Pep Guardiola por incorporarle a la disciplina azulgrana, desde que lo descubriera preparando el enfrentamiento ante el Shakhtar Donetsk en la fase de grupos de la Champions League. La obsesión del técnico por Chygrynskiy ha dejado víctimas por el camino como el brasileño Henrique, pero Pep no quería un central, quería a Chygrynskiy, por lo que las alternativas como Henrique o los otros nombres que propuso la secretaría técnica -entre ellos el central del Porto Bruno Alves- fueron descartadas por el entrenador. Finalmente, ante la falta de alternativas a la hora de negociar, el club tuvo que pagar hasta 25 millones de euros por sacar a Dmytro del Shakhtar del millonario Akhmetov, cumpliendo así con una de las exigencias del técnico del Triplete. En este post, pues, trataremos de realizar una aproximación a este futbolista, que por jugar hasta ahora en una liga como la ucraniana resulta un desconocido para el gran público, y descubrir, así, aquellos elementos de su juego que pueden haber motivado la insistencia de Guardiola por lograr su incorporación.

Tras ganar la Supercopa de España ante el Athletic de Bilbao, el F.C.Barcelona tendrá la oportunidad de sumar el segundo título de la temporada frente al campeón de la última copa de la UEFA, el Shakhtar Donetsk de Lucescu. El triunfo del equipo ucraniano en la UEFA, del mismo modo que sucediera la temporada anterior con el Zenit de San Petersburg, puede verse como una sorprendente aparición de un equipo semi-desconocido, pero en realidad, se trata de un crecimiento deportivo que se explica por la intervención del multimillonario Rinat Akhmetov. De la mano de su fortuna, el Shakhtar se ha especializado en actuar como puerta de entrada al fútbol europeo de jóvenes promesas provenientes de Sudamérica, lo cual ha permitido al conjunto de Donetsk juntar a los Srna o Chygrynskiy, una constelación de talentos brasileños formada por los Ilsinho, Fernandinho, William, Jadson o Luiz Adriano, conformando así un equipo altamente competitivo. Once tipo: equipo El Shakhtar es un equipo que se organiza habitualmente a partir de un esquema 1-4-4-1-1 en el que por delante del arquero Pyatov se dispone una línea de cuatro muy dotada para sacar el balón jugado desde atrás. Así, si el rival no presenta una línea de presión adelantada, tanto Srna, Rat, Kucher como el deseado Chygrynskiy, asumen la responsabilidad de construir juego. Con una salida fácil desde la zaga, el juego del Shakhtar acostumbra a buscar las bandas, ya que las funciones del mediocentro, ya sea Hübschman o Lewandowski, son básicamente defensivas y apenas se involucra en la construcción. En los costados, en cambio, los de Lucescu tejen una red asociativa en la que a los hombres de banda –lateral y volante- se les unen Fernandinho y Jadson desde el centro. El primero, un hombre importante aunque probablemente el futbolista más desaprovechado del once de Lucescu aparece tanto para dar fluidez y continuidad a la posesión como para desequilibrar mediante un pase en profundidad valiéndose de su excelente técnica individual y su gran visión de juego. Jadson, por su parte, actuando con total libertad por detrás del delantero centro y con las espaldas cubiertas por el doble pivote se convierte en el jugador clave del ataque ucraniano y el hombre que da sentido al juego ofensivo del equipo. Tras pérdida en banda, debido al alto número de futbolistas situados por delante del balón, son los laterales los que abandonan su posición para atacar al balón y ralentizar la transición del oponente, dando tiempo a sus compañeros a recuperar su sitio en defensa.