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Víctor Valdés

- Introducción   - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: El central  - Dejan Lovren  - Iñigo Martínez - Vlad Chiriches - 'Marquinhos' - Jeffrey Gouweleeuw   - El fichaje de Neymar, 1a parte - El fichaje de Neymar, 2a parte     - Planificación del F.C.Barcelona 2013-14: Un portero para el Barça - Tim Krul - Marc-André ter Stegen - René

Desde hace años, el Barça sabe que el día del adiós de Víctor Valdés tendrá un problema. Lo tienen todos los equipos que se ven obligados a sustituir a un jugador que no sólo se ha adueñado del puesto, sino que con sus características lo ha definido dentro del imaginario del club. Eso es, precisamente, lo que ha hecho Valdés durante los años en que ha defendido la portería azulgrana. Hoy, para casi todos, el canterano ejemplifica lo que debe ser el portero del Barça, y siguiendo esta línea,  el objetivo para substituirle será buscar al guardameta más parecido. Punto de partida erróneo. Cierto es que el encaje de Víctor en el Barça ha sido perfecto hasta el punto de parecer que el puesto se hizo a medida para él, pero el club debe localizar aquellos atributos verdaderamente esenciales. Aquellos que, más allá de la singularidad de cada jugador, sean indispensables en el modelo de juego que proponen los azulgranas.  En poco se parecen Jordi Alba y Abidal, pero ambos casan con la idea base. Como Márquez y Puyol, Pedro y Henry, o Iniesta y Luis Enrique. Por suerte para el club, las dos últimas temporadas de Valdés lo han puesto más fácil. Hoy se puede decir que es una debilidad, y eso lo hará más sencillo para el nuevo. Entrar en el lugar del Valdés 2010-11, no es lo mismo que hacerlo en el del actual. 

Desde hace años, resulta difícil encontrar un campeón de la Champions League que no tenga un gran portero bajo palos. Pero no sólo eso. Grandes porteros hay varios -aunque menos de los que debería- y es lógico imaginar que los mejores formen parte, también, de los mejores equipos, y por lo tanto máximos candidatos al título. Para ganar la Champions, además de un gran portero, necesitas que esté inspirado. Que te salve puntos y, sobre todo, eliminatorias en la competición de clubs más exigente. Casillas, Kahn, Van der Saar, Víctor Valdés, Julio César, Cech...éste último demostrando que un gran guardameta puede hacer campeón a un mal equipo. Seguramente el último en saltarse la norma fue el Liverpool de Benítez con Dudek, que eso sí, hizo mucho más que salvar una eliminatoria para su equipo.

Cuando hablamos de un portero, en la mayoría de casos lo hacemos para designar al encargado de atajar los disparos del rival. Situado bajo palos, parece una isla desligada del resto de jugadores, hasta el punto que en la mayoría de casos ni aparece cuando se mencionan las disposiciones tácticas de los equipos. El portero, seguramente, sea la pieza más infrautilizada en el fútbol. Por norma, nos olvidamos que un guardameta se define por ser un jugador como cualquier otro, pero que, además,  puede tocar el balón con las manos dentro de su propia área. El portero es un privilegiado. Puede hacer lo mismo que los otros jugadores y además utilizar las manos. En cambio, sucede que en la mayoría de casos el meta se limita a eso, a utilizar las manos, convirtiendo lo que debería ser una ventaja en una limitación. Hay diez que juegan y uno que ataja, cuando se tiene la posibilidad de utilizar a once jugadores para incidir en el juego.

Después de analizar la evolución del sistema de juego a lo largo de la temporada, centrándonos ya en aspectos más específicos, nos detendremos hoy en la salida desde atrás. Esta es sin duda una de las fases claves en el juego azulgrana, pues debe permitir iniciar jugada dominando la posesión, con las líneas adelantadas, permitiendo a los centrocampistas recibir en superioridad y, por lo tanto, mandar sobre el control del partido. La pasada temporada el inicio de la jugada desde la defensa se organizaba a partir de una defensa de tres -Márquez, Piqué y Abidal- y con Alves adelantándose hasta la línea de medios para convertirse en un apoyo más. La pareja de centrales Márquez-Piqué estaba pensada para mejorar esta fase del juego, lo que convirtió a Puyol en el primer recambio para la zaga. El mexicano era el hombre clave a la hora de iniciar jugada, y es que seguramente haya sido el central más determinante en la salida del balón de los últimos años. No en vano, una de las primeras decisiones de Guardiola cuando fue nombrado técnico de la primera plantilla, fue mantenerle en el equipo pese a que acumulaba dos temporadas a un nivel por debajo de lo esperado. Esta temporada, no obstante, como consecuencia de la lesión que se produjo en la ida de las semifinales de Champions contra el Chelsea, Guardiola no pudo contar de inicio con Márquez. Además, en ningún momento este año el central ha recuperado su  mejor versión, por lo que el técnico se ha visto obligado a encontrar alternativas en la construcción de juego desde atrás.

A lo largo de esta serie en que perseguíamos el objetivo de diseccionar los entresijos del nuevo proyecto de Pep Guardiola, nos hemos detenido ya en nueve de las once posiciones que conforman el equipo. En la primera, nuestro objeto de análisis fue la banda derecha, le siguió el triangulo defensivo y la anterior entrega se centró en el funcionamiento de la banda izquierda. Así pues, en esta última entrega llega el turno para las dos demarcaciones que conforman el inicio y el final de cualquier alineación, el portero y el guardameta. Dos de las posiciones más determinantes para un equipo, las que intervienen directamente en los goles y en el marcador y, por lo tanto, las que en gran medida marcan el éxito o el fracaso de un proyecto. Por ello, a menudo son las posiciones más controvertidas y al entorno de las cuales giran más debates. No obstante, el objetivo del artículo no es el de valorar el nivel de los jugadores que las defienden, sino las especificidades que dichas demarcaciones requieren dentro del sistema que Pep Guardiola está diseñando para su nuevo Barça.