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febrero 2009

Llegaba el Real Madrid a los octavos de la Champions después de una racha excelente, una dinámica muy positiva y con la moral alta tras recortar 5 puntos en dos jornadas al F.C.Barcelona en Liga. Meses atrás, cuando el bombo emparejó al Madrid con el Liverpool pocos daban opciones al conjunto merengue y la cara de Mijatovic cuando salió la bola del equipo de Benítez, evidenciaba que el equipo no estaba a la altura de un choque de esta magnitud. No obstante, fueron transcurriendo las jornadas y a medida que el equipo recuperaba a los lesionados y que el trabajo del nuevo técnico Juande Ramos iba dando sus frutos, la eliminatoria iba tomando un tono de mayor igualdad. En el bando contrario, el Liverpool que a principio de temporada se había mostrado como un dominador sólido en la Premier, de la cual encabezaba la clasificación, atravesaba un momento complicado, cada vez más lejos del United y ofreciendo sensaciones contradictorias en su juego. Ambos equipos, pues, se daban cita en el Bernabéu en unas circunstancias sensiblemente diferentes a las del día que se realizó el sorteo, y la eliminatoria pasaba de tener un claro color red, a convertirse en uno de los enfrentamientos más interesantes de ésta ronda, y es que un enfrentamiento entre dos clubs de la entidad de Liverpool y Real Madrid nunca es un partido más, sino que es garantía de pasión, orgullo y futbolistas de altísimo nivel. Por si fuera poco, se daban cita dos de los entrenadores más importantes del panorama futbolístico, ambos cortados por el miso patrón, el que pone el planteamiento táctico colectivo por encima del talento individual y el cual convierte los partidos en apasionantes partidas de ajedrez.

Después de que en las últimas semanas el equipo no haya ofrecido demasiadas buenas sensaciones, al Barça se le presenta la eliminatoria de octavos ante el Lyon como la manera perfecta de centrar la mente en otra competición y no obcecarse en los últimos tropiezos ligueros. La Champions siempre es un competición diferente que, aunque únicamente sea por el formato de eliminatorias, poco tendrá que ver con el torneo doméstico. En Champions entran en juego nuevos elementos que los equipos deben saber manejar para lograr seguir superando rondas y conseguir el objetivo que todos persiguen, alcanzar la final en Roma. En este enfrentamiento de octavos de final el bombo deparó al Barça un rival nada sencillo, si bien es cierto que el sorteo podía emparejarlo con equipos de la entidad del Inter o el Chelsea. El Olympique desde hace unos años se ha convertido en un fijo en esta competición y, aunque su potencial en los últimos años ha mermado considerablemente, garantiza competitividad, una atractiva propuesta futbolística y la presencia en el once de jugadores de gran calidad. Ya no están los Essien, Diarra, Abidal o Malouda, pero el técnico francés contará con hombres como el central Cris, Toulalan, Grosso, el eterno Juninho o el crack del equipo y uno de los futbolistas con mayor potencial del fútbol europeo, Karim Benzema. A estos hombres, el Lyon ha sumado esta temporada nombres como los de Lloris, Makoun, Pjanic o Ederson, formando así una plantilla de plenas garantías capaz de amargarle la noche a cualquier equipo de Europa.

A la espera de tratar el "caso Eto'o", después de abordar el análisis de la planificación azulgrana en las demarcaciones de lateral izquierdo y mediocentro, en éste nos centraremos en la que entendemos debe completar la lista de prioridades en la configuración de la plantilla de cara a la próxima temporada. Partiendo de que nuestro posicionamiento es el de apostar por Andrés Iniesta en el interior izquierdo, la tercera posición que observamos que necesita de un nuevo fichaje es la parte izquierda del ataque. En su primera temporada al frente de la nave culé, Pep Guardiola ha utilizado para esta demarcación a dos tipos de futbolista muy diferentes. Durante el primer tramo de competición, el técnico optó por el uno contra uno y velocidad de Iniesta, mientras que a raíz de la lesión del manchego, dio entrada a Thierry Henry dotando al equipo de movimientos diagonales a portería, trabajo en la interpretación de los espacios y gol. Ambas formas han funcionado más que aceptablemente, por lo que un fichaje en esta posición podría parecer secundario, pero nusetra apuesta por un Iniesta actuando en mediocampo y la conveniencia de renovar el perfil de Henry en la plantilla, posibilitan que el tercer foco de crecimiento del equipo lo encontremos en el perfil zurdo de la delantera del equipo.

En la planificación del F.C.Barcelona de cara a la próxima temporada, existe un factor externo que forzosamente tendrá un papel muy relevante: la Copa África. De los jugadores que forman la actual plantilla, en principio, Touré Yaya, Keita y Eto'o serán requeridos por sus respectivas selecciones, por lo que el técnico no podrá contar con ellos durante una fase de la temporada. Especial incidencia pueden tener estas ausencias en el centro del campo, ya que si como todo parece indicar Gudjohnsen abandona el club a final de temporada, durante el período que dure la Copa África, el equipo se quedaría únicamente con Busquets, Xavi, Iniesta y Hleb. Mientras que los cuatro jugadores pueden actuar en los interiores, vemos como en la demarcación de mediocentro Guardiola únicamente contaría con el joven Busquets, mientras que otras soluciones como Henrique o Piqué no dejarían de ser un recurso puntual. No creemos que una posible alternativa sea avanzar la posición de Márquez ya que el rol del mexicano es imprescindible desde la defensa, y puestos a escoger, seguramente el técnico prefiriese debilitar la posición de mediocentro en favor de la de central, que no a la inversa. Así pues, vemos que independientemente de que se produzca alguna otra baja en la medular, la plantilla azulgrana necesitaría un refuerzo de carácter defensivo en esta línea.

Pese a lo aplastante de los resultados hasta la fecha, el equipo de Guardiola es un proyecto que todavía puede y debe crecer más. En el equipo existen dos o tres demarcaciones que de ser reforzadas adecuadamente con los perfiles que encajan en las necesidades del juego culé, darían al Barça una nueva dimensión. Una de ellas es el lateral izquierdo, una posición que si bien de entrada puede parecer secundaria, en el esquema azulgrana actual adquiere mayor relevancia debido a que condiciona otras posiciones. Así pues, reforzando el lateral izquierdo, el F.C.Barcelona no estará únicamente fortaleciendo una demarcación del equipo, sino que logrará que otros jugadores se vean beneficiados por el cambio y por lo tanto que su aportación al equipo aumente. Vemos, pues, que el objetivo de la secretaría técnica no debe ser un jugador para completar la plantilla y poder ofrecer en el lateral unas características ofensivas para poder rotar con Abidal, sino que el perfil a incorporar debe ser el de un titular, ya que en esta incorporación debe sustentarse gran parte de la evolución del equipo.

Llega febrero y concluye el período que permite a los equipos incorporar nuevos futbolistas a sus plantillas, verano se vislumbra lejísimos y hablar a estas alturas de la planificación de la próxima campaña puede parecer precipitado. No obstante, una planificación de calidad debe realizarse con tranquilidad, sin prisas y sobre todo desde el análisis, huyendo de los juicios provocados por los resultados finales del equipo. De aquí al final pueden suceder muchas cosas, un detalle o una jugada aislada puede dejar al Barcelona fuera de la Champions frente al Lyon, una mala noche y alguna baja destacada, alejarlo de la final de la Copa del Rey...pero la realidad del equipo será la misma que se ha visto en los últimos meses. De la misma forma, la secretaría no debe guiarse por los extraordinarios resultados obtenidos hasta la fecha. El camino es el análisis y el estudio objetivo. La temporada que viene los rivales se reforzaran para batir al Barça si, como todo parece indicar, termina conquistando el campeonato doméstico, por lo que una buena planificación será aquella que persiga detectar las carencias del equipos y sus principales campos de mejora dejando de lado para lograrlo, por una vez en el mundo del fútbol, el resultado final.