El camino de Wembley no lleva a la Final
Fue en 2011 y duró poco. Tras cuatro clásicos seguidos contra el Madrid de Mourinho que sirvieron a Guardiola como el contrapunto más duro. Frente a los blancos fue recurso, y en la final ante el United plan principal.
En Wembley, para enfrentar a los diablos rojos de Ferguson, Pep intercambió la posición de sus extremos. Pedro, que habitualmente formaba en banda derecha desde donde aportaba ventajas en la frontal no suficientemente valoradas, pasaba a abrirse a la izquierda para, estirando al lateral derecho rival hacia la cal, generarle el aclarado a Iniesta por dentro. David Villa, por su parte, que se había pasado la temporada buscando la diagonal hacia el gol desde banda izquierda, se situaba en banda derecha, perfil en el que la presencia continua de Alves en ataque, le permitía olvidarse de la amplitud y centrarse en el área. Terminada la 2010-11 con el glorioso doblete rubricado en Wembley, este planteamiento quedó apartado.
Découpage: nº1
*Découpage: Durante los años cuarenta, el mundo de la crítica de cine en Francia, con publicaciones como Paris-Cinéma y L’Avant-scène a la cabeza, se sirvió del término 'découpage', que hasta entonces aludía al guión técnico de una película, para designar el proceso a
De Córdoba a Santa Fe
Santa Fe y Córdoba son dos provincias argentinas vecinas. En la primera nació Messi y en la segunda Pastore. Los dos argentinos, no podrían ser más diferentes. A Leo ya lo conocemos, es la competitividad hecha carne, Javier, por su parte, es un pechofrío de manual. Cada uno a su manera, fueron protagonistas en la ida. El azulgrana por el gol que abrió el marcador y por ser, con su lesión, la noticia del enfrentamiento. En el otro lado de la lona Pastore, por el baile que le dio Dani Alves en el perfil diestro del ataque culé. El Barça no sacó nada de ahí gracias a Thiago Silva, pero la ventaja fue una constante.
¿Y si no está Messi? (2/2)
La respuesta rápida es Cesc Fábregas, y más después de lo del sábado ante el Mallorca. Es una de las dos opciones que tiene Vilanova, la del hombre por hombre. Asumiendo que no hay dos Messis, el de Arenys es el que más se le puede parecer de lo que el técnico tiene en plantilla. Cesc es interior, así que no será referencia arriba sino que, como Leo, buscará relacionarse con la medular escondido detrás de los mediocentros del PSG. Y tiene gol. Sólo el propio Messi y Villa están por delante de él en pegada en el conjunto culé. Más allá de la diferencia en el regate, la pega es que no es Messi, y en frente esperará nada menos que Thiago Silva. El ex-gunner difícilmente quedará en nada, pero difícilmente también el Barça desnivelará el partido desde ese duelo. Perfectamente asumible porque el Barça tiene recursos para hacer la diferencia en otra zona del campo, pero es algo a tener presente. Mientras en la ida se enfrentaba a Thiago Silva el mejor jugador del mundo, hoy lo hará Cesc, que no lo es.
¿Y si no está Messi? (1/2)
Más allá de los inventos con el central o de la vuelta de Ibra, este miércoles la noticia puede ser que no esté Messi. Y hace mucho que eso no ocurre si no es a voluntad. Al Barça le tocará encontrar un plan alternativo general. No es para menos, Messi es el principio y final de casi todo, la explicación de demasiadas cosas en el juego culé. Cambiar hombre por hombre quizá no sea suficiente. No hay espalda que soporte el peso de cuatro balones de oro.
Lo mejor, pues, será repartir ese peso, pero antes tendremos que ver en qué consiste. De eso tratará este artículo, de intentar romper a Messi en trocitos, sacar de su ovillo futbolístico sus principales hilos de su juego, descubrir las facetas de su juego más importantes para el equipo. Mañana será el momento de idear soluciones.
Un buen resultado y dos grandes noticias
Partido grande de Champions que tuvo de todo. La primera noticia la dio Ancelotti con la sorpresa de la entrada de Beckham. Todo el mundo se puso a imaginar sus parábolas dirigidas a las cabezas de Ibra, Thiago Silva, Alex o Matuidi. Y lo cierto es que durante la primera fase del partido fue así. Empezó mejor el PSG, bien asegurado en sus dos líneas de pase, sin girar al mediocampo y con un Thiago Silva imperial para solventar cualquier desajuste. Con Pastore y Lucas por fuera, el Barça tenía ventaja, pero como la portería está en medio y la custodiaba el mejor central del mundo, era una situación asumible. Así se explica que el Barça no masacrara desde el baile de Dani Alves a Pastore. El argentino sólo restó.
Estará Ibrahimovic
La presencia del delantero sueco lo cambia todo, y es que el PSG actual es un equipo diseñado para él. Sin Zlatan es incompleto, mantiene su fortaleza atrás, el músculo y la potencia, pero se queda sin salida. Ibra es el plan en ataque. Tras robo, todas lo buscan a él y él las quiere todas. Con la libertad de saber que el diseño colectivo no sólo sostiene eso sino que lo potencia. Amplitud en las bandas y un socio arriba encarado principalmente a buscar la profundidad y a pisar área. Bien Ménez, bien Lavezzi, bien Gameiro si Ancelotti tiene que poner más carne en el asador desde el banquillo, son el contrapunto a un Zlatan que jugando de nueve siempre ha querido ser diez.
Pastore, para lo bueno y para lo malo
Fue el Robinho del Paris Saint Germain. El primer movimiento de equipo poderoso. Sonaba para los clubs más grandes pero terminó en París. Era ese fichaje con el que anunciar al mundo que ellos también contaban y que iban en serio. No hay Ancelotti ni Ibrahimovic si antes no hay un Pastore, igual que no hay Touré Yaya ni Agüero si antes no hay un Robinho. Pastore no es Robinho, es peor futbolista, Ancelotti se las ha visto y deseado para encontrarle utilidad en su esquema. Finalmente lo ha hecho, en un rol secundario entre escondido y apartado en banda izquierda. Aún así, su papel puede ser fundamental ante el Barça, tanto para bien como para mal.
El cielo de París
Cuando se construyó, la Torre Eiffel fue el monumento más alto del mundo con más de 300 metros de altura. Ahora otros ostentan ese récord, pero la capital francesa sigue siendo una ciudad que obliga a mirar hacia arriba, ya sea por el gigante de Gustave Eiffel que sirvió de modelo recurrente al matrimonio Delaunay, por Montmartre o por la catedral de Notre Dame. También en el Parque de los Príncipes, el feudo del PSG. Seguramente el equipo parisino sea el más peligroso en el juego aéreo de todos los que siguen vivos en la Champions League.
Aproximación táctica al PSG
Empezó con el 4-3-3 y ahora alterna dos variantes distintas del 4-4-2. La flexibilidad táctica de Ancelotti ya la conocíamos de Milán, pero es ahora, en París, donde quizás por lo germinal del proyecto, se manifiesta más radicalmente. Camaleónico, el PSG usa el traje que más le conviene en cada momento. Puede adoptar su cara más defensiva o su versión atacante, jugar por fuera o fortificar por dentro. Con un punta o dos. Doble pivote o mediocentro con dos interiores. Siempre, eso sí, con algunas premisas fijas.