Cicinho

Tito Vilanova lo tiene claro: se le ha presentado una oportunidad única y va a ir a por ella. Situados en la casilla de salida, esta temporada se presentaba durísima para el nuevo técnico. Sustituir a la última gran leyenda del F.C.Barcelona y enfrentarse a la vez, a un poderosísimo rival y al recuerdo de las mejores noches del Pep Team. Pero por suerte para el de Bellcaire el Real Madrid de Mourinho en las 4 primeras jornadas se dejó 8 puntos por el camino. Con este escenario, el clásico de la semana que viene se presenta como una oportunidad única. Ocho puntos son muchos, y más de diez, como sucede en baloncesto, un golpe moral notable. Vilanova tiene al alcance de los dedos conseguir, quizá no un título, pero si crédito, tiempo y tranquilidad, algo importantísimo pues no debemos olvidar que estamos en un primer año de proyecto en un equipo en el que deben cambiar cosas. Antes, no obstante, el equipo se enfrentará a una dura piedra de toque tras el mal sabor de boca de las victorias ante el Spartak y el Granada. El Sevilla de Míchel, invicto hasta la fecha, será la clave que marque la trascendencia del próximo Barça-Madrid.

zambrottaEn este segundo capitulo de la planificación culé, nos encargaremos del análisis y el desarrollo de la estrategia de fichajes en la posición de lateral, para la cual actualmente, el Barça cuenta con Zambrotta, Oleguer, Puyol, Abidal y Silvinho. De los cinco, solamente Puyol y Abidal parecen tener una plaza fija en la plantilla de la próxima temporada, el capitán, como en ésta, alternando entre la posición de central marcador y la de lateral diestro, y el francés como lateral izquierdo titular, beneficiado por una alarmante escasez de laterales izquierdos de nivel en el mercado. No obstante, y como comentaremos más adelante, la próxima temporada se prevé muy complicada para el internacional francés. Del resto de nombres, en los casos de Silvinho y Oleguer, su permanencia en el club no es segura, y pese a que sus bajas no son ni mucho menos una prioridad para la secretaría técnica, dependiendo de como evolucione el mercado podrían abandonar la disciplina culé. El que si parece claro que saldrá del equipo es el italiano Zambrotta, contratado hace dos veranos con la vitola de mejor lateral del mundo y tras realizar un Mundial extraordinario, pero al que su rendimiento en sus dos temporadas como azulgrana y su alta ficha, sitúan de vuelta al fútbol italiano.

ataque_romaLa eliminatoria entre ingleses e italianos llega marcada por el recuerdo del siete a uno que el Manchetser le inflingió a la Roma en Old Traford, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la pasada edición de la Champions League. Con el partido de ida en el Olímpico de Roma y el deseo de vendetta de los italianos, no sería de extrañar que la Roma plantease un choque a pecho descubierto, guiados por la furia y el corazón. No obstante, este deseo de pagar al United con la misma moneda, puede girarse en su contra ya que para eliminar al coloso de Ferguson, lo más beneficioso para la Roma sería plantear un partido trabado, tosco, con interrupciones constantes en el juego, para lo cual los hombres de Spalletti deberán sacar a relucir su ADN italiano y potenciar el típico juego de los equipos del Calcio en el que el oficio sobresale por encima de la vistosidad en su juego. En un partido abierto en el que el United logre imponer su ritmo de juego, la calidad de los Cristiano Ronaldo, Rooney, Giggs, Tévez y compañía, pueden desequilibrar el enfrentamiento del lado de los diablos rojos, pero por contra, en un partido "a la italiana" el United puede pasar por muchos apuros, ya que le faltan recursos para poder sacar adelante partidos en los que imponer su juego resulte más dificultoso. Sin un mediocentro consolidado -Hargreaves podría ser la solución, pero Ferguson parece preferir a Anderson, Carrick o Scholes antes que al ex del Bayern-, con un mediocampo con más recorrido que equilibrio y la falta de un punta intimidador en el juego aéreo y especialista en el juego de espaldas a portería, en el éxito del United parece ser una condición imprescindible que el equipo juegue bien e imponga su estilo de juego.